OpiniónEl ciudadano espectador: El costo silencioso de la apatía
Hay una forma de renunciar sin decirlo. No implica marchas ni declaraciones, no genera titulares ni escándalos. Es silenciosa, casi invisible, pero profundamente efectiva: dejar de participar. En democracia, esa renuncia tiene un nombre claro, aunque pocas veces se le dimensiona con la gravedad que merece: Apatía. El ciudadano espectador no protesta, no exige, no […]