Guaymas, Sonora.- A sus 66 años, doña Carmelita Giles Gastélum carga con una gran responsabilidad: cuidar a su padre de 96 años, quien está enfermo, y a su hijo, que padece ataques epilépticos y presenta cierto retraso mental.

Para sacar adelante a su familia, doña Carmelita vende dulces en el centro de Guaymas diariamente, y con lo poco que obtiene lleva el sustento a su hogar.

A pesar de sus propios problemas de salud en la columna vertebral y extremidades inferiores, la necesidad supera sus padecimientos.

Ingresos insuficientes y gastos básicos que no se detienen

Ella y su padre reciben la Pensión para Adultos Mayores del Bienestar, pero la suma de ambos ingresos no es suficiente para cubrir los gastos de luz, agua, medicamentos y alimentos, que aunque humildes, son indispensables.

Su hijo Benjamín, de 47 años, trabaja como ayudante de albañil, pero la irregularidad del empleo y el riesgo constante de sufrir un ataque epiléptico complican la situación económica familiar.

Para la atención médica de los tres, recurren al IMSS Bienestar, aunque deben comprar medicamentos que en ocasiones no encuentran en el servicio público.

Venta de dulces y lucha legal por su vivienda

En la venta de dulces, principalmente paletas, doña Carmelita no obtiene más de 70 pesos diarios, y gran parte de ese dinero proviene de la solidaridad de la gente, no de las ventas directas.

Además, enfrenta un juicio iniciado por una cuñada que busca despojarla de su modesta vivienda en la colonia Rony Camacho.

Esta historia refleja la lucha diaria de una mujer en Guaymas que, a pesar de las adversidades, continúa trabajando para sostener a su familia.

Fuente: Tribuna del Yaqui