Desde el comienzo del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el Plan México se institucionalizó como la política pública responsable de promover el desarrollo industrial del país. Como senadora de la República y promotora del segundo piso de la Cuarta Transformación, además de votar a favor de las reformas legislativas vinculadas a la nueva política industrial, me he sumado a la difusión de los objetivos del Plan México en diferentes encuentros de diálogo con representantes empresariales y universidades.

A diferencia de los gobiernos neoliberales que desestimaron el fortalecimiento de las industrias nacionales como una política de estado, la Cuarta Transformación ha priorizado la reindustrialización del país mediante la reivindicación del estado mexicano como rector del desarrollo económico y el impulso de los sectores estratégicos, mediante la participación en nuevas cadenas de suministro, la sustitución de importaciones y la promoción de más inversiones públicas y privadas en proyectos de infraestructura.

Esta visión no solo busca colocar al país como un polo de desarrollo global con el rediseño de las cadenas de suministro locales para la relocalización de las empresas extranjeras y las nuevas inversiones, también es esencial para la generación de empleos mejor remuneradas y, por lo tanto, bienestar para las familias mexicanas.

El impulso que la presidenta de la República ha dado a la construcción de acuerdos bilaterales y multilaterales es prueba de esta visión. Por un lado, el seguimiento al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que hace de México y Estados Unidos los principales socios comerciales, además de contribuir a que más del 80 por ciento de nuestro comercio exterior se dirija al país vecino. Por otro lado, la reciente firma del Acuerdo Global Modernizado y del Acuerdo Comercial Interno con la Unión Europea pone de relieve el interés de diversificar el mercado de la producción nacional.

En este sentido, los últimos resultados publicados por INEGI en materia de comercio exterior reflejan el fortalecimiento de las exportaciones durante abril de este año con un aumento de 32.6 por ciento, logrando un superávit de 4,520 millones de dólares. Asimismo, en el primer trimestre del año, la inversión extranjera directa creció 10.4 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2025, alcanzando 23 mil 591 millones de dólares.

Ejemplo de ello es el progreso de las exportaciones vinculadas al sector manufacturero, la recuperación de la industria automotriz y el aumento de las ventas petroleras. Estoy segura que próximamente podremos ver en las estadísticas a sectores relacionados con la electromovilidad, las energías limpias y los semiconductores.

El Plan México está dando resultados.

Lorenia Iveth Valles Sampedro, senadora de la República