Doha, Catar.- El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reprochó este miércoles 21 de octubre de 2026 las declaraciones de dirigentes extranjeros sobre los disturbios y saqueos registrados en su país durante el fin de semana. El mandatario denunció una posible manipulación extranjera de la información y acusó a algunos políticos de utilizar la crisis francesa para impulsar sus propias campañas.
¿Qué dijo Macron sobre los comentarios de líderes políticos?
Desde Doha, Catar, donde realiza una gira relacionada con el suministro de hidrocarburos y la reducción de los precios en Francia, el presidente de la República Francesa calificó de “inaceptables” y “estúpidos” los comentarios de varios dirigentes extranjeros sobre los disturbios.
Sin limitar su crítica a una sola figura, el presidente francés cuestionó que políticos en campaña reproduzcan información que circula en Internet o que, según sus palabras, puede proceder de herramientas de inteligencia artificial (IA) sin verificarla adecuadamente. Consideró que estas declaraciones terminan perjudicando la imagen de Francia y se utilizan con fines políticos.
Entre los comentarios que provocaron su reacción destacan los del presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Ambos se pronunciaron sobre la violencia y los saqueos ocurridos en territorio francés.
Trump afirmó que Francia estaba siendo conquistada y devastada por migrantes, yihadistas y comunistas. Netanyahu, por su parte, describió al país europeo como un refugio del islamismo extremista. Sin embargo, es clave señalar que Macron no mencionó a los mandatarios, específicamente.
¿Qué pasó durante las protestas en Francia?
Los disturbios se registraron el sábado 17 de octubre, en los márgenes de movilizaciones multitudinarias contra el encarecimiento de la vida y en demanda de mejores condiciones para estudiantes de liceo.
Las protestas reunieron una asistencia estimada de entre 550 mil y 800 mil personas. En paralelo, se produjeron episodios de violencia callejera, saqueos de comercios e incendios y vandalismo en edificios públicos, imágenes que tuvieron repercusión internacional.
Las autoridades francesas atribuyeron los disturbios a grupos de ultraizquierda y señalaron que también participaron delincuentes “oportunistas”, incluidos jóvenes procedentes de las periferias de grandes ciudades.
En París, 557 personas estaban bajo custodia policial por los desórdenes, de las cuales 300 ya habían comparecido ante un magistrado. La fiscal de la capital, Laure Beccuau, indicó que ninguna de esas personas había alegado un motivo de naturaleza política, según el reporte difundido el martes 20 de octubre por la noche.
¿Qué medidas prepara el Gobierno francés tras los disturbios?
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció un despliegue policial masivo para prevenir nuevos episodios de violencia y responder a las críticas por la gestión de la crisis. Además, Macron convocó para el jueves 22 de octubre a una reunión con los servicios de inteligencia, Lecornu y varios ministros, con el objetivo de recibir un informe detallado sobre los acontecimientos del sábado.
Las autoridades también habían decretado toques de queda durante las noches del lunes y martes para intentar recuperar el control de la situación.
Sin embargo, la respuesta de seguridad no ha detenido las exigencias de sindicatos y sectores de izquierda, que reclaman medidas políticas frente al malestar social. Este miércoles 21 de octubre, Lecornu se reunió con representantes sindicales y prevé realizar anuncios sobre las demandas estudiantiles la próxima semana.
Sophie Binet, dirigente de la central sindical CGT, defendió que las movilizaciones sociales deben recibir respuestas políticas a sus reivindicaciones y no únicamente medidas represivas. Los movimientos de los chalecos amarillos, que protagonizaron protestas durante 2018 y 2019, y grupos estudiantiles también convocaron a nuevas manifestaciones para el sábado 24 de octubre.
¿Cómo afectan los disturbios a la economía de Francia?
La crisis social coincide con una etapa de presión sobre las finanzas públicas francesas. El Gobierno, que se encuentra en minoría en el Parlamento, busca aprobar un ajuste fiscal para 2027 con el propósito de sanear las cuentas públicas y tranquilizar a los mercados.
El rendimiento del bono francés a 10 años superó el cinco por ciento, un nivel que no alcanzaba desde 2002. Al mismo tiempo, la prima de riesgo llegó a su máximo desde 2011, lo que refleja un encarecimiento de las condiciones de financiamiento del país.
El economista Mike O’Sullivan, de Moonfare, señaló que los disturbios perjudicaron la reputación internacional de Francia. La presión financiera se suma a la preocupación de los hogares por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento del combustible, en medio del conflicto en Oriente Medio.
Así, el Gobierno de Macron enfrenta varios frentes simultáneos: contener nuevos episodios de violencia, responder a las demandas sociales, gestionar las críticas internacionales y mantener la confianza de los mercados mientras prepara su política presupuestaria para 2027.
Fuente: Tribuna del Yaqui
