Ciudad del Vaticano.- Mediante una publicación en la red social X, este viernes 2 de octubre el Papa León XIV puso en duda el valor del arte creado por Inteligencia Artificial (IA), reivindicando la autoría humana frente al auge de estas tecnologías. El sumo pontífice argumentó que hay una distancia de orden espiritual entre aquello que elabora una persona y lo que genera una máquina.

Papa León XIV: A los algoritmos les falta la chispa de humanidad

En esta era de la Inteligencia Artificial, se vuelve urgente distinguir el arte humano de lo que producen las máquinas. Existe una diferencia ontológica, incluso antes que estética, entre el arte y lo que una máquina puede generar mediante un cálculo estadístico basado en millones de imágenes creadas por otros. A los algoritmos les falta la chispa de humanidad”, escribió el Papa.

Previamente, el sumo pontífice había profundizado en su postura sobre la IA en una encíclica dada a conocer en mayo de 2026, donde abogó por la salvaguarda de la dignidad humana frente al desarrollo de la automatización.

¿Qué argumentó el Papa León XIV sobre la IA en esa encíclica?

En la Encíclica Magnifica Humanitas, dada a conocer el 25 de mayo de 2026, el Papa León XIV afirmó que la IA debe subordinarse a la dignidad de la persona y al bienestar general. Aunque el texto papal no condena la tecnología, advierte que esta no es neutral, ya que refleja los intereses de sus creadores, patrocinadores y reguladores.

El pontífice reconoció que los sistemas algorítmicos pueden simular ciertas facultades y superar al ser humano en velocidad operativa; no obstante, carecen de vivencias físicas, conciencia ética y de la capacidad de comprender vivencias como el afecto, la labor o la responsabilidad. Por esta razón, subrayó la necesidad de que la mente humana mantenga el dominio y los límites sobre estas herramientas.

Asimismo, León XIV exhortó a erradicar de la Inteligencia Artificial cualquier enfoque de dominación o exclusión, exigiendo leyes estrictas, vigilancia autónoma y criterios de justicia social que eviten la concentración del poder tecnológico. Finalmente, recalcó que ningún progreso técnico debe ver a los individuos meramente como unidades productivas o estadísticas, concluyendo que la tecnología ha de procurar el bienestar social sin suplantar los lazos ni el criterio humano.

Fuente: Tribuna del Yaqui