Washington, Estados Unidos.- Durante las reuniones del G20 en Houston, el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, detalló la estrategia de Washington para posicionar a Venezuela como eje energético del hemisferio occidental y disminuir la influencia de Medio Oriente. El plan abarca la reactivación del sector petrolero y carbonero, así como la modernización de la infraestructura eléctrica del país sudamericano.
¿Cómo busca Washington mitigar las crisis de suministro en Oriente Medio?
Burgum explicó que trasladar el centro de gravedad energético hacia el continente americano busca blindar el suministro frente a la inestabilidad de Oriente Medio. De este modo, Washington pretende integrar los recursos venezolanos en una red de abastecimiento segura capaz de mitigar posibles crisis o cortes en otras zonas productoras clave.
Ante todas las dudas sobre posibles interrupciones del suministro en esa región, ese centro se está trasladando al hemisferio occidental”, aseguró Burgum.
Adicionalmente, Washington ajustó una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) este mes para permitir transacciones de firmas estadounidenses con la industria estatal del carbón venezolana, abriendo la puerta a su reincorporación en el mercado global tras un largo periodo de baja actividad.
Petróleo venezolano al rescate del mercado estadounidense
Dado que Venezuela alberga una parte fundamental de las reservas mundiales de crudo, la administración estadounidense fomenta la inyección de capital para reactivar su producción y canalizar esos recursos hacia su propio sistema de refinación.
El secretario de Energía, Chris Wright, pronosticó que la extracción de crudo venezolano superará el doble de su volumen actual para finales de 2027. Señaló que este incremento se volcará en las refinerías estadounidenses y demandará equipos y servicios de corporaciones de su país.
El movimiento responde al colapso de las rutas de Oriente Medio debido a la guerra con Irán y las trabas en el estrecho de Ormuz. Con este trasfondo, la Casa Blanca busca blindar el mercado energético global apostando firmemente por los recursos de América.
El presidente Donald Trump relacionó de manera abierta la estrategia hacia Venezuela con la oportunidad de captar recursos energéticos destinados a sufragar los gastos de las intervenciones militares y operaciones de Estados Unidos en el exterior.
Al final nos saldremos de Irán, a menos que decidamos permanecer y quedarnos con el petróleo, como en Venezuela”, declaró Trump.
El retorno de Venezuela a los foros en Houston coincide con las semanas posteriores al entendimiento petrolero con Washington, el cual fortaleció el papel de las firmas estadounidenses en el crudo local. En paralelo, gigantes globales como Chevron y Eni afinan nuevas inyecciones de capital para expandir la capacidad productiva nacional.
Fuente: Tribuna del Yaqui
