Katmandú, Nepal.- La devastadora riada ocurrida el pasado miércoles en Nepal, cerca de la frontera con China, dejó al menos 939 muertos, indicó este lunes 31 de agosto la autoridad nepalí encargada de la gestión de emergencias, que revisó a la baja el balance de desaparecidos, situándolo en tres mil 925.
Los rescatistas y bomberos, quienes trabajan bajo condiciones climatológicas que no dan tregua, siguen buscando sobrevivientes, por lo que intentan llegar a los trabajadores que se cree quedaron atrapados en túneles; se estima que son 950 empleadores de plantas hidroeléctricas y las autoridades creen que muchos de ellos podrían permanecer con vida.
¿Qué obstáculos se han presentado durante el rescate?
Este lunes se realizó una explosión controlada cerca del túnel de la hidroeléctrica Trishuli-3A, en el distrito de Rasuwa, con el objetivo de intentar abrir acceso al lugar, que quedó bloqueado hasta el techo con una masa de roca, tierra y lodo. La voladura permitió avanzar y comprobar hasta dónde llegaba el agua, pero no se alcanzó el punto donde se cree que estaban los trabajadores cuando la riada arrasó la central y parte del valle.
Si no hubiera agua dentro, ya habríamos llegado hasta el lugar donde creemos que están atrapados”, explicó Shri Ram Neupane, ingeniero y experto en túneles que participa en la operación
Más allá del agua hay una enorme acumulación de piedras, tierra y lodo. Para retirarla necesitan dos grandes excavadoras; sin embargo, el problema es llevarlas hasta los túneles, ya que las carreteras quedaron destruidas y las máquinas son demasiado grandes para los helicópteros, por lo que desmontarlas, trasladarlas por piezas y volverlas a ensamblar consumiría todavía más días.

Inundaciones en Nepal dejan 939 muertos; rescatistas buscan sobrevivientes atrapados en túneles
¿Qué acciones se están llevando a cabo en los túneles?
El ejército intentó dos veces aterrizar en Upper Trishuli-3A el miércoles, pero el mal tiempo obligó a abortar ambos intentos. Solo el jueves consiguió dejar un equipo sobre el terreno para evaluar los daños junto a técnicos de la Autoridad de Electricidad de Nepal (NEA). La operación específicamente destinada a encontrar a quienes podían haber quedado atrapados bajo tierra comenzó el 28 de agosto.
Dentro de las acciones, los equipos perforaron cinco conductos para introducir aire, excavaron accesos alternativos y buscaron una galería utilizada para los cables de la central, pero fue hasta el 30 de agosto que llegaron finalmente a la parte superior del túnel y abrieron el hueco por el que descendieron los militares; gritaron hacia el interior, pero desgraciadamente, nadie respondió.

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Rescatistas extranjeros brindan apoyo
La complejidad de las operaciones llevó a Nepal a incorporar especialistas extranjeros; 11 rescatistas indios trabajan en Mailung-Chilime y Syafrubesi, nueve chinos en Upper Trishuli-3A y personal surcoreano también ha sido desplegado, según el portavoz gubernamental Prakash Poudel.
Datos oficiales sitúan en más de 900 las personas atrapadas o sin localizar en distintos proyectos hidroeléctricos, aunque esa cifra no equivale al número de personas bajo tierra. Familiares y representantes del sector habían reclamado ayuda exterior, mientras el gobierno sostiene que no rechazó ofertas internacionales y que solicitó especialistas conforme identificó las necesidades.

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Avanza la ayuda humanitaria y el suministro eléctrico
También prosigue el envío de ayuda humanitaria a la zona, concretamente de 30 toneladas de alimentos que han llegado a Rasuwa y a Nuwakot, la gran mayoría aportadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. Además, se ha restablecido el suministro eléctrico en la mayor parte de los municipios de Kalika y Naukunda, en Rasuwa.
Fuente: Tribuna del Yaqui
