Nueva York, Estados Unidos.- Washington incrementará su despliegue militar en Groenlandia mediante la construcción de dos nuevas bases de defensa, luego de que Estados Unidos, Dinamarca y la administración autónoma de la isla suscribieran este martes 22 de septiembre un pacto estratégico para consolidar la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte.

Nuevo pacto militar entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia

El convenio otorga luz verde al Pentágono para instalar zonas defensivas en Narsarsuaq (sur) y Mestersvig (costa este), sumado a la ampliación operativa de la Base Espacial Pituffik. El pacto fue firmado en Nueva York, de manera paralela a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por el mandatario estadounidense Donald Trump, la jefa de Gobierno de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el líder groenlandés Jens-Frederik Nielsen.

El convenio fija un marco renovado para las operaciones militares de Estados Unidos en el territorio insular, al tiempo que ratifica la soberanía del Reino danés y respeta la autodeterminación política de la población local. El mandatario estadounidense había adelantado que, con su intervención ante la ONU, Washington aumentaría rápidamente su despliegue.

“Comenzaremos de inmediato el proceso de desarrollar una gran presencia militar en los lugares apropiados”, declaró, antes de mencionar específicamente la construcción de “dos bases militares muy importantes”. Uno de los nuevos enclaves se ubicará en Narsarsuaq, en el sur groenlandés, un sitio que en tiempos de la Guerra Fría albergó la instalación estadounidense Bluie West One hasta su cierre castrense en los años cincuenta.

La segunda posición se establecerá en el este, en Mestersvig, área donde actualmente ejerce funciones la Patrulla Sirius, un cuerpo danés de élite dedicado a la vigilancia y operaciones en los parajes más aislados de la región.

Ampliación en Pituffik y nuevas restricciones de defensa en el Ártico

El convenio también ensancha el radio de maniobra de Estados Unidos en Pituffik, situada en el noroeste y catalogada como el principal enclave militar de Washington en Groenlandia. En dicho complejo se realizan labores de alerta y defensa antimisiles, vigilancia espacial y operaciones estratégicas de interés tanto para el gobierno estadounidense como para la Alianza Atlántica.

Esta ampliación restituye en parte la vasta presencia castrense que Estados Unidos mantuvo en suelo groenlandés durante el siglo pasado. En plena Guerra Fría, Washington llegó a operar múltiples bases y a desplegar a miles de soldados en la isla, aunque hoy en día Pituffik representa su única instalación activa en el territorio.

El convenio incorpora asimismo candados para vetar que potencias ajenas a la OTAN instalen bases o conserven presencia castrense permanente en territorio groenlandés, a menos que las partes firmantes pacten lo contrario. Dicha cláusula busca frenar el creciente apetito geopolítico de Rusia y China por el Ártico, sus vías de navegación, riquezas minerales y enclaves estratégicos.

El pacto militar respeta la soberanía de Groenlandia y sella la cooperación con la OTAN

La isla posee una situación estratégica fundamental entre Norteamérica, Europa y el Ártico. Con el deshielo marino, se abren nuevas rutas de navegación y crece la atención hacia los recursos de una zona que antes estaba aislada por el clima.

Cabe destacar que el pacto no cede Groenlandia a Washington; al contrario, refrenda la soberanía danesa y el derecho de autodeterminación de sus habitantes. Asimismo, prevé que el convenio siga aplicándose si la isla se independiza, siempre que continúe integrada en la OTAN y cumpla con los compromisos de defensa.

Frederiksen presentó un pacto en un contexto duradero para la cooperación militar:

Usted ha sido muy claro: no quiere que los adversarios se acerquen demasiado. Estoy totalmente de acuerdo”, le mencionó a Trump durante la ceremonia.

En tanto, Nielsen enfatizó la corresponsabilidad en materia defensiva al declarar que la seguridad de ambos es recíproca. El pacto culmina meses de desencuentros políticos entre las capitales y Nuuk motivados por los dichos de Trump sobre el estatus de la isla, luego de que el gobernante norteamericano sugiriera que Estados Unidos debía controlarla sin descartar tácticas de presión.

Hasta el momento, el nuevo acuerdo permite a Estados Unidos ampliar su infraestructura militar sin modificar formalmente el estatus de Groenlandia. En el documento se contempla una mayor movilidad de las fuerzas estadounidenses, incluido el acceso submarino, y prevé que los contratos vinculados con las nuevas instalaciones recurran a proveedores groenlandeses en la mayor medida posible.

Fuente: Tribuna del Yaqui