Washington, Estados Unidos.- El gobierno de Estados Unidos comunicó que no planea retomar las pláticas comerciales con Canadá. Esta decisión sigue a la implementación de nuevos aranceles del 50 por ciento sobre las importaciones provenientes del país vecino, marcando un punto crítico en las relaciones bilaterales.
Jamieson Greer, representante comercial estadounidense, confirmó la postura de su país en declaraciones a FoxNews. “No hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses”, afirmó Greer. El funcionario explicó que la actual administración mantiene una política enfocada en repatriar la producción y proteger los empleos estadounidenses, señalando a China y Canadá como naciones que han tomado represalias contra estas medidas.
Greer atribuyó la ruptura de las negociaciones a Canadá, indicando que Washington ofreció condiciones ventajosas para reducir aranceles en productos sensibles como acero, automóviles y madera.
Siempre han contado con las mejores condiciones y habrían seguido disfrutando de un trato aún mejor, pero no quisieron aceptarlo”, subrayó.
La falta de acuerdo permitió la activación de los nuevos gravámenes estadounidenses, los cuales impactan a productos canadienses valorados en aproximadamente 20 mil millones de dólares, incluidos artículos que cumplen con las reglas del T-MEC.
¿Cómo responderá Canadá?
En reacción a la medida estadounidense, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció que su administración impondrá aranceles equivalentes del 50 por ciento a partir del 8 de septiembre. “No podemos aceptar lo que han ofrecido, ni daremos lo que han pedido”, declaró Carney durante un mensaje televisado.
Las represalias canadienses afectarán a sectores clave de la economía estadounidense, como el acero, productos lácteos, maquinaria agrícola, electrodomésticos, papel y electrónica.
Además de los aranceles anunciados, el primer ministro advirtió que Canadá posee mecanismos para influir en la economía de Estados Unidos, particularmente en el sector energético.
Carney recordó que Canadá suministra una parte significativa de las necesidades energéticas estadounidenses, citando cifras como el 99 por ciento de las importaciones de gas natural, el 85 por ciento de electricidad y el 60 por ciento de petróleo crudo.
No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energía”, concluyó el mandatario.
Fuente: Tribuna del Yaqui
