Ciudad de México.- Tras la caída del Primer Imperio Mexicano encabezado por Agustín de Iturbide, el país enfrentó el debate sobre la forma de gobierno que debía adoptar como nación independiente.
El Congreso Constituyente instalado en 1823 trabajó en una nueva estructura política y jurídica, mientras distintas corrientes debatían entre un modelo federal y otro con mayor concentración del poder en el gobierno nacional.
El proyecto federal terminó imponiéndose y el Congreso promulgó, el 4 de octubre de 1824, la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos. El Inehrm señala que este documento estableció una república representativa y federal, con estados libres, independientes y soberanos en lo relativo a su gobierno interior.
La Carta Magna fue también la primera en emplear el nombre de Estados Unidos Mexicanos para la nación. El portal de la Constitución de 1824 del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM destaca que entró en vigor ese mismo 4 de octubre y que marcó la organización institucional del México independiente.
La división del poder
Uno de los aspectos más relevantes fue la separación de las funciones del gobierno nacional en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
El Legislativo quedó depositado en un Congreso General compuesto por dos cámaras: Diputados y Senadores. El Ejecutivo se confió a un presidente de los Estados Unidos Mexicanos, acompañado por un vicepresidente. El Poder Judicial quedó en manos de una Corte Suprema de Justicia y otros tribunales.
Esta estructura buscaba evitar que las facultades del gobierno quedaran reunidas en una sola autoridad. El Inehrm señala que la división de poderes fue uno de los principios que dieron forma al nuevo sistema constitucional mexicano.
Estados con autonomía
La Constitución también dio una posición relevante a las entidades que formaban la federación. Los estados podían organizar su gobierno interior y contar con sus propias leyes y autoridades, mientras que asuntos de alcance nacional correspondían a los poderes de la federación.
El texto constitucional reconoció a 19 estados y 4 territorios, entre ellos Sonora y Sinaloa, Chihuahua, Durango, Jalisco, Oaxaca, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.
El modelo federal fue una respuesta al debate que siguió al fin del Imperio. De acuerdo con el Inehrm, la postura defendida por los federalistas terminó por prevalecer frente a quienes proponían una organización más concentrada del poder.
Religión y libertad de imprenta
La Constitución de 1824 también reflejó las condiciones sociales y políticas de su tiempo. Estableció a la religión católica, apostólica y romana como la religión de la nación y prohibió el ejercicio de otras religiones.
Al mismo tiempo, el ordenamiento reconoció la libertad de imprenta, uno de los principios relacionados con la publicación de ideas que ya tenía antecedentes en el constitucionalismo de Cádiz.
Una Constitución de 171 artículos
La Carta Magna de 1824 estuvo compuesta por 171 artículos agrupados en 7 títulos. Entre sus asuntos estuvieron la nación y su territorio, la forma de gobierno, la división de poderes, la organización de los estados y las atribuciones de las autoridades federales.
Su vigencia tuvo distintas etapas durante el siglo XIX. El Museo de las Constituciones de la UNAM señala que estuvo vigente de 1824 a 1836 y que volvió a tener aplicación entre 1847 y 1853.
Fuente: Tribuna del Yaqui
