Ciudad de México.- Si bien la salud es un derecho básico, en México el acceso a ella y sus costos están atravesados por marcadas desigualdades entre géneros. Recientes datos del Inegi revelan una preocupante brecha económica: las mexicanas deben invertir una cantidad considerablemente mayor de dinero en su atención médica en comparación con los hombres.
Brecha de género en salud en México
Esta diferencia va más allá del aspecto financiero, ya que evidencia una combinación de cuestiones biológicas, fallas estructurales en el sistema de salud y dinámicas socioeconómicas que terminan afectando con más fuerza a las mujeres.

En México, el gasto de las mujeres en salud supera al de los hombres en un 77%.
Con base en los datos de la primera Encuesta Nacional de Gasto del Inegi, los hogares unipersonales liderados por mujeres destinaron un promedio mensual de 892 pesos a medicamentos, consultas y otros servicios de salud esenciales.
En contraste, los hombres en la misma situación gastaron 503 pesos al mes, lo que se traduce en un 77 por ciento más de gasto para las mujeres. Esta estadística evidencia la pesada carga financiera y el obstáculo económico constante que enfrentan millones de mexicanas para cuidar su bienestar.
El origen de esta diferencia responde a múltiples factores. Especialistas apuntan a que la falta de una cobertura pública enfocada en las necesidades particulares de las mujeres, combinada con cuestiones biológicas, genera un escenario de desventaja.
A diferencia de la población masculina, las mexicanas deben sufragar de manera constante gastos asociados a la gestión menstrual, procesos de gestación y parto, etapas como la menopausia y revisiones o detecciones tempranas de padecimientos como la endometriosis, servicios que casi nunca se encuentran plenamente cubiertos por los esquemas de prevención pública.
El impacto oculto de la brecha de género en la salud y la economía de las mujeres mexicanas
Por su parte, Sofía Ramírez Aguilar, integrante de la organización “México, ¿cómo vamos?“, subraya que la infraestructura de salud actual se encuentra rezagada. Las compañías de seguros suelen imponer costos más altos a las mujeres y con frecuencia dejan fuera de sus pólizas diagnósticos fundamentales, lo que obliga a las pacientes a absorber la totalidad de este gasto.
Esto repercute directamente no solo en su economía familiar, sino también en su bienestar general y en la posibilidad de obtener diagnósticos a tiempo. Los efectos de esta brecha de género en el presupuesto de salud van mucho más allá de la economía personal.
Esta presión financiera puede condicionar decisiones trascendentales, desde la planificación familiar hasta mermar la inserción de las mujeres en el ámbito laboral. Aquellos hogares con jefatura femenina, que por lo regular presentan menores recursos, deben destinar un porcentaje superior de sus ingresos a la atención médica, lo que recorta drásticamente sus márgenes de ahorro y desarrollo.
Adicionalmente, las mujeres continúan cargando con el peso principal de las labores de cuidado. Cifras del Inegi señalan que tres de cada cuatro hogares con personas dependientes están a cargo de una mujer.

En México, el gasto de las mujeres en salud supera al de los hombres en un 77%.
Dicha responsabilidad repercute directamente en su calidad de vida: el 12.7 por ciento de las mujeres cuidadoras sufre un desgaste en su salud física, una proporción que duplica a la registrada en los hombres (6.4 por ciento). Esto evidencia un costo social invisible que sigue ausente en la planeación y los presupuestos públicos.
El desafío financiero para la salud de las mujeres en México
La situación se intensifica al analizar el panorama presupuestal. La propuesta del Gobierno Federal para una sociedad de cuidado para el próximo año, aunque significa, muestra una reducción real del 1.6 por ciento con respecto al 2025, una vez ajustada por la inflación. Expertos como Ramírez Aguilar critican que gran parte de este presupuesto se destina a pensiones y transferencias directas, no a fortalecer la infraestructura y atención del sistema de salud.
A esto se le agrega la persistente inflación médica. Los servicios de salud en México han experimentado un encarecimiento promedio del 4.8 por ciento en la primera mitad de septiembre, superando la inflación nacional por dos años consecutivos.
Procedimientos como la hospitalización general y el internamiento por parto han visto incrementos por encima del 4.8 por ciento en la primera mitad del mes de septiembre de 2026, mientras que el precio promedio de los medicamentos, estos destinados a condiciones crónicas como la diabetes, se disparó un 7.6 por ciento.
Este escenario de altos costos y financiación insuficiente augura que, sin cambios estructurales, la carga económica sobre la salud de las mujeres seguirá creciendo. La diferencia en el gasto médico entre géneros en México representa una exigencia ineludible de cambio. Más allá de un asunto de equidad social, se trata de una base indispensable para el crecimiento económico y el bienestar general.

En México, el gasto de las mujeres en salud supera al de los hombres en un 77%.
Resulta urgente transformar a fondo el sistema público de salud para que contemple los requerimientos particulares de las mujeres en cada etapa de su vida, apostando por la prevención, la detección a tiempo y una cobertura justa y al alcance de todas. Solo de esta manera será posible erradicar dicha “carga invisible” y avanzar hacia una sociedad verdaderamente equitativa y saludable.
Fuente: Tribuna del Yaqui
