Ciudad de México.– El Día Nacional del Maíz se conmemora cada 29 de septiembre, pero su historia no comenzó como una fecha establecida por el Gobierno federal. De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la celebración surgió en 2009 a partir de la campaña Sin Maíz No Hay País, impulsada por organizaciones campesinas, indígenas, académicas, ambientalistas y sociales para reconocer la diversidad de los maíces mexicanos y su valor cultural.
La elección del 29 de septiembre está relacionada con prácticas agrícolas y religiosas presentes en distintas comunidades. En varias regiones, esta fecha coincide con la cosecha de los primeros elotes y con las festividades dedicadas a San Miguel Arcángel, a quien distintas comunidades campesinas consideran protector de la milpa. Semarnat también documenta que el 28 de septiembre existen celebraciones vinculadas con el enfloramiento de las milpas y la llegada de los primeros elotes.
¿Cuándo fue reconocida por la ley?
Aquí existe una precisión importante. La conmemoración social comenzó en 2009, mientras que en 2019 el Senado aprobó el proyecto para declarar el 29 de septiembre como Día Nacional del Maíz. Los documentos legislativos de aquel año muestran que el dictamen fue avalado y enviado a la Cámara de Diputados.
Sin embargo, la declaratoria quedó publicada en el Diario Oficial de la Federación el 24 de noviembre de 2023, mediante un decreto que establece que cada 29 de septiembre será el Día Nacional del Maíz.
Por ello, puede hablarse de dos momentos: una celebración social iniciada en 2009 y una declaratoria legal publicada en 2023, después de que el Congreso aprobara el proyecto en 2019.
México, tierra del maíz
La relevancia de esta fecha se entiende por la historia del cultivo. México es considerado centro de origen y diversificación genética del maíz, cuya domesticación se desarrolló a partir de plantas silvestres relacionadas con el teocintle. La Secretaría de Agricultura señala que el país conserva al menos 59 razas nativas y una gran cantidad de variedades adaptadas a diferentes condiciones de clima, suelo y regiones.
Esta diversidad no es solamente genética. Cada raza puede tener usos distintos en la cocina tradicional. La biodiversidad mexicana documenta, por ejemplo, la relación entre determinados maíces y productos como las tlayudas o los totopos, además de la enorme variedad de alimentos elaborados con masa y nixtamal.
Alimento presente todos los días
Para millones de personas, el maíz forma parte de la alimentación cotidiana. La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad señala que es el cereal base de la dieta mexicana y que su consumo per cápita ronda los 350 gramos diarios, principalmente mediante la tortilla.
La nixtamalización, proceso tradicional que consiste en cocinar el maíz con agua y cal, también tiene relevancia alimentaria. De acuerdo con Biodiversidad Mexicana, este procedimiento mejora la disponibilidad de algunos nutrientes, entre ellos la niacina, y facilita la elaboración de tortillas, tamales y otros productos.
Su presencia rebasa la tortilla. El maíz participa en recetas como pozole, tamales, tacos, esquites y tlayudas, además de bebidas y preparaciones regionales que forman parte de la gastronomía mexicana. Agricultura ha destacado que esta relación entre alimento, territorio, cocina y comunidades convierte al maíz en una expresión de identidad cultural.
Diversidad y sustento para el campo
La importancia del maíz alcanza al sector agrícola. En 2023, México produjo 27,549,918 toneladas de maíz grano, cantidad que representó 87.8 por ciento de la producción nacional de granos reportada por la Secretaría de Agricultura para ese año.
Además, las semillas nativas conservadas por campesinos representan una reserva genética que puede ser útil frente a problemas como sequías, enfermedades y cambios en las condiciones ambientales. Agricultura señala que el trabajo de selección de semillas realizado año con año por productores ha permitido mantener una amplia diversidad de maíces adaptados a distintos territorios.
Fuente: Tribuna del Yaqui
