Ciudad de México.- Durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940), México consolidó una política exterior de puertas abiertas que permitió el ingreso de miles de refugiados europeos que huían de la Guerra Civil Española y de la expansión del fascismo previa a la Segunda Guerra Mundial. Entre esta ola migratoria arribaron destacados científicos, pensadores y creadores que transformaron la vida académica y artística del país.

Para incorporar a estos intelectuales a la vida pública y científica, el gobierno cardenista impulsó la creación de instituciones emblemáticas. Ejemplo de ello fue la fundación en 1938 de La Casa de España, gestada por Cárdenas y el diplomático Alfonso Reyes, organismo que en 1940 se transformó en El Colegio de México (Colmex). De igual manera, recintos como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) recibieron a decenas de catedráticos y artistas en sus aulas.

El caso de León Trotski y sus últimos días en Coyoacán

Muchos de los exiliados encontraron en suelo mexicano un hogar permanente donde pasaron el resto de sus vidas. Uno de los casos más conocidos fue el del teórico político y revolucionario ruso León Trotski, quien desembarcó en Tampico en enero de 1937 tras recibir el asilo político otorgado directamente por el presidente Cárdenas, luego de ser perseguido por el régimen de Josef Stalin.

Trotski se estableció en la alcaldía Coyoacán, en la Ciudad de México, donde continuó con su obra intelectual hasta su asesinato el 20 de agosto de 1940 a manos de Ramón Mercader, un agente de la policía secreta soviética. Su estancia en el país convirtió a la capital mexicana en uno de los focos de atención de la política internacional de la época.

 

Figuras clave del arte internacional que adoptaron a México

A la par de los perseguidos políticos, una destacada comunidad de creativos europeos encontró en la estabilidad del Estado mexicano las condiciones para continuar con su producción artística:

  • Leonora Carrington: La pintora y escritora británica huyó del confinamiento psiquiátrico en España y del avance nazi en Francia. Tras casarse con el diplomático mexicano Renato Leduc para obtener un visado, llegó a México en 1942, donde se consolidó como una de las máximas exponentes del surrealismo a nivel mundial.
  • Remedios Varo: Tras dejar España por la Guerra Civil y posteriormente París por la invasión alemana, la pintora catalana llegó a México en 1941 bajo el programa de asilo. En la colonia Roma de la capital desarrolló la etapa más prolífica de su obra pictórica y alquímica.
  • Luis Buñuel: El cineasta español se exilió tras la caída de la República y, tras un paso por Estados Unidos, se radicó en México en 1946. Se nacionalizó mexicano y dirigió producciones icónicas del cine nacional como Los olvidados (1950) y El ángel exterminador (1962).
  • Rodolfo Halffter: El compositor madrileño arribó en 1939 como parte del exilio republicano. En México se desempeñó como profesor del Conservatorio Nacional de Música, introdujo el dodecafonismo y fundó la primera compañía de ballet moderno del país, La Paloma Azul.
  • Kati Horna: La fotógrafa húngara llegó en 1939 tras documentar el frente de batalla en la Guerra Civil Española. En México realizó una amplia labor en el fotoperiodismo y se incorporó como docente en la UNAM.
  • Edward James: El poeta y mecenas británico llegó al país atraído por la corriente surrealista y edificó en el municipio de Xilitla, San Luis Potosí, el emblemático Jardín Escultórico que hoy forma parte del patrimonio cultural del país.

La recepción de esta comunidad durante la administración de Lázaro Cárdenas no solo salvaguardó la vida de cientos de figuras de la cultura universal, sino que dejó una impronta permanente en las instituciones educativas, el arte y la historiografía de México.

Fuente: Tribuna del Yaqui