Ciudad de México.- Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una jornada impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para fortalecer la prevención, promover las pruebas de detección y facilitar el acceso a los tratamientos disponibles.
La hepatitis viral es una inflamación del hígado causada por diferentes virus, identificados como hepatitis A, B, C, D y E. Aunque cada uno presenta formas distintas de transmisión y evolución, los especialistas coinciden en que la hepatitis B y la hepatitis C representan la mayor carga de enfermedad crónica, ya que pueden permanecer durante años sin provocar síntomas y ocasionar daños graves en el hígado, como cirrosis o cáncer hepático.
Con motivo de la conmemoración de este año, la OPS reiteró el llamado a que más personas conozcan su estado de salud mediante pruebas diagnósticas. El organismo advierte que millones de personas viven con hepatitis B o C sin haber recibido un diagnóstico, lo que retrasa el inicio del tratamiento y aumenta el riesgo de complicaciones. También recordó que la hepatitis C puede curarse con medicamentos antivirales, mientras que la hepatitis B puede prevenirse mediante una vacuna segura y eficaz.
Prevención, la herramienta más efectiva
Las autoridades sanitarias recomiendan mantener esquemas completos de vacunación contra la hepatitis B, utilizar material médico estéril, evitar compartir objetos punzocortantes como agujas, rastrillos o cepillos dentales y practicar relaciones sexuales protegidas para disminuir el riesgo de contagio.
En el caso de la hepatitis A y la hepatitis E, el lavado frecuente de manos, el consumo de agua potable y una adecuada higiene en la preparación de alimentos son medidas que ayudan a reducir la transmisión.
La OMS también aconseja realizar pruebas de detección a personas con factores de riesgo, mujeres embarazadas, donadores de sangre y quienes presenten sospecha de enfermedad hepática, ya que identificar la infección en etapas tempranas permite iniciar seguimiento médico antes de que aparezcan daños irreversibles.
Panorama de la enfermedad en México
En México, la hepatitis continúa siendo un tema de atención para el sistema de salud. Las campañas de vacunación contra la hepatitis B forman parte del esquema nacional de inmunización, mientras que diversas instituciones públicas ofrecen pruebas diagnósticas y tratamiento para personas con hepatitis viral.
Especialistas señalan que uno de los principales desafíos es aumentar el número de personas diagnosticadas, debido a que la enfermedad suele avanzar sin manifestaciones evidentes durante varios años. Esta situación provoca que muchos pacientes lleguen a consulta cuando ya existen complicaciones hepáticas.
Además de fortalecer la vacunación, expertos consideran necesario ampliar las campañas de información para reducir el estigma que aún rodea a estas infecciones y fomentar que la población acuda a realizarse pruebas cuando exista algún factor de riesgo.
Actuar antes de que aparezcan síntomas
La OMS mantiene como objetivo eliminar la hepatitis viral como problema de salud pública antes de 2030. Aunque reconoce avances en vacunación, tratamiento y disminución de nuevas infecciones en varios países, también advierte que el ritmo actual todavía es insuficiente para alcanzar esa meta global.
Conocer las formas de transmisión, mantener medidas preventivas y acudir a pruebas cuando sea necesario siguen siendo acciones fundamentales para reducir el impacto de una enfermedad que, en muchos casos, permanece silenciosa hasta causar daños severos en el hígado.
Fuente: Tribuna del Yaqui
