Ciudad de México.- El actor japonésTatsuya Nakadai, habitual en producciones del influyente director Masaki Kobayashi (1916-1996) y en la filmografía del legendario Akira Kurosawa (1910-1998), murió a los 92 años, informó este martes la cadena pública NHK.La causa de su muerte fue una neumonía derivada de complicaciones respiratorias crónicasque lo aquejaban desde hacía varios años.
Nacido como Motohisa Nakadai el 13 de diciembre de 1932 en Tokio, creció en una familia humilde en la prefectura de Chiba tras la muerte de su padre en 1941, lo que obligó a su madre a mudarse con él y sus tres hermanos a Aoyama.Su carrera comenzó casi por accidente: Fue descubierto por el directorMasaki Kobayashimientras trabajaba como dependiente en una tienda.
A los 20 años ingresó a la escuela de actuación de la compañía Haiyuza en 1952, debutó en teatro y poco después en cine con un rol no acreditado en ‘The Thick-Walled Room’ (1956),iniciando una trayectoria que abarcaría más de 150 películas y cerca de 200 producciones entre teatro y televisión, incluyendo cameos tempranos como en ‘Seven Samurai’ (1954) de Kurosawa.

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Su consagración llegó con ‘Harakiri’ (1962), dirigida porMasaki Kobayashi, donde interpretó al ‘samurái ronin Hanshiro Tsugumo’, un rol que le valió su primer Premio ‘Blue Ribbon’ alMejor Actory que él mismo consideraba su película favorita. También brilló en la trilogía La condición humana (‘The Human Condition’, 1959-1961) como el ‘pacifista Kaji’, enfrentado al militarismo japonés durante la Segunda Guerra Mundial, y en las épicas ‘Kagemusha’ (1980), donde encarnó tanto al ‘daimyo Takeda Shingen’ como a su doble impostor,ganando su segundo‘Blue Ribbon y Ran‘ (1985), ambas dirigidas porAkira Kurosawa, esta última inspirada en‘El rey Lear de Shakespeare’y nominada al Oscar para el director.
Su versatilidad lo convirtió en uno de los pocos actores capaces de encarnar tanto a héroes trágicos como a villanos complejos, con una intensidad que marcó época, comparada con la de Marlon Brando o Laurence Olivier, y que incluyó colaboraciones en filmes como Yojimbo (1961) y High and Low (1963) junto a Toshiro Mifune.
Dedicado a Tatsuya Nakadai uD83EuDEE1
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Nakadai fue reconocido con múltiples premios a lo largo de su carrera, incluyendo dosPremios Blue Ribbon, varios Kinema Junpo yel Premio Mainichi al Mejor Actor. En 2003 recibió la Orden del Sol Naciente de 4.ª clase (Rays Gold with Rosette), uno de los más altos honores civiles otorgados por el gobierno japonés, y en 2015 la Orden de la Cultura, el máximo galardón por contribuciones al arte y la cultura nacional.
En sus últimos años, aunque retirado del cine comercial,continuó participando en lecturas teatrales, documentales y homenajes cinematográficos, incluyendo producciones de Hamlet, Macbeth, ‘Death of a Salesman’ y ‘Don Quixote’. Su última aparición en pantalla fue en ‘The Pass: Last Days of the Samurai’ (2020), y prestó su voz en ‘The Tale of the Princess Kaguya’ (2013). Reflexionó sobre su generación y su relación con Toshiro Mifune en entrevistas y retrospectivas, como las de 2008 en el ‘Film Forum’ de Nueva York.
LA ESPADA DEL MAL (????, 1966) se convierte por méritos propios en uno de mis visionados favoritos del año. Relato de un antihéroe sociópata encarnado por los ojos más abismales del cine japonés (Nakadai), con una sensibilidad plástica de Okamoto digna de los maestros.pic.twitter.com/xOR8F8Y9YZ
— Maties! (@maties_tp)November 12, 2022
En el plano personal, Nakadai estuvo casado con la actriz, directora y productoraYasuko Miyazaki(conocida también como Kyoko Miyazaki), con quiencompartió más de cuatro décadas de vida hasta su fallecimientoen 1996; fundaron juntos en 1975 la escuela de actuaciónMumeijukuen Tokio, que formó a decenas de intérpretes contemporáneos comoKoji Yakusho,Mayumi WakamurayToru Masuoka. Tuvieron una hija,Nao Nakadai, que se ha mantenido alejada del foco mediático. El actor vivía en Tokio.
Tatsuya Nakadai no solo fue un actor: Fue un símbolo de la evolución del cine japonés, un puente entre la tradición y la modernidad, y un rostro que encarnó la profundidad emocional de una nación. Su legado permanece vivo en cada plano, cada silencio y cada mirada que dejó en la pantalla.
Fuente: Tribuna del Yaqui/Agencia México
