Londres, Inglaterra.-Cuando lainfección por Covid-19comenzó a propagarse alrededor del mundo entero, una de las primeras recomendaciones de lasorganizaciones de saludfue que las personas debían utilizarcubrebocas KN95,N95o en el peor de los casos usarmascarillas quirúrgicas, esto con la finalidad de esparcir elviruslo menos posible y, de esta manera, frenar las grandes cantidades decontagioentre la población; sin embargo, con el avanzar de los meses, un nuevo debate surgió:¿Loscubrebocas pueden frenar a la enfermedad?

Luego de 3 años depandemia, elInstituto Cochranerealizó una investigación a gran escala en la que involucraron a 1 millón de personas, esto con el propósito de descubrir si, en realidad, el cubrebocas podía frenar lainfeccióny los resultados sorprendieron a propios y ajenos, esto es debido a que lasmáscaras quirúrgicas redujeron el riesgo de contraer Covid-19ogripeen tan solo cinco por ciento, lo que significa que la protección sería casi nula.

Por otro lado, las mascarillas N95 brindaron un 30 por ciento de protección frente alnuevo coronavirus, lo que en palabras del profesorFrancois Balloux, de laUniversity College London, quien no formó parte del análisis, la defensa contra la enfermedad sería baja: “Independientemente de las limitaciones del estudio, sus resultados indican que el verdadero impacto de las máscaras médicas-quirúrgicas y los respiradores N9-P2 en la transmisión de virus respiratorios es, en el mejor de los casos, pequeño”.

Para descubrir qué tan efectivas eran las mascarillas frente a los virus, como elSARS-CoV-2y la gripe, los investigadores de Cochrane analizaron 12 ensayos, dos de ellos eran con trabajadores de la salud y 10 de la comunidad científica. Como se mencionó anteriormente, la protección de los cubrebocas quirúrgicos y N95 resultó ser bastante baja, por lo que se podría decir que no están seguros del impacto positivo del uso de éstas.

Según información de científicos comoCarl Heneghan, de laUniversidad de Oxford, durante la temporada depandemia, se realizaron mediciones con una baja efectividad, por lo que la certeza de los resultados sería igual de nula: “Los daños rara vez se midieron y se informaron de manera deficiente, lo que significa que era evidencia de certeza muy baja”. Cabe señalar que esto no significa que las mascarillas sean poco efectivas para prevenir infecciones regulares.

Fuentes: Tribuna