Durante su juventud comenzó a trabajar en las minas de cobre de la zona, donde desempeñó distintas actividades relacionadas con el mantenimiento de las vías ferroviarias. De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), inicialmente fue asignado como aguador en las cuadrillas encargadas de reparar las vías.
Su interés por las locomotoras y la maquinaria de vapor le permitió avanzar dentro del sector ferroviario. Primero trabajó como fogonero y posteriormente consiguió convertirse en maquinista, puesto que desempeñaba en el ferrocarril de la empresa Moctezuma Copper Company.
Esta compañía utilizaba el tren para transportar minerales y trabajadores entre Nacozari y la mina de Pilares, en un recorrido que resultaba fundamental para las actividades económicas de la región.
7 de noviembre: el día que todo cambió
La mañana del 7 de noviembre de 1907, Jesús García tenía la responsabilidad de realizar los viajes programados entre Nacozari y la mina de Pilares, debido a que otro trabajador se encontraba enfermo.
Durante aquella jornada, el ferrocarril transportaba diferentes materiales, entre ellos varios vagones cargados con dinamita. Según las reconstrucciones históricas, los explosivos fueron colocados demasiado cerca de la locomotora, una situación que terminó provocando un incendio.
Cuando Jesús García regresó a la máquina después de una pausa para comer, las chispas producidas por el funcionamiento de la locomotora alcanzaron uno de los vagones. El fuego comenzó a extenderse y rápidamente se hizo evidente el peligro que representaba la carga explosiva.
La situación era especialmente delicada porque el tren se encontraba en una zona cercana a las viviendas y a las instalaciones de la población. Una explosión en ese punto habría puesto en riesgo a numerosos habitantes, además de las instalaciones mineras y ferroviarias.
Al comprender lo que estaba sucediendo, García tomó una decisión que marcaría su nombre en la historia: conducir el tren incendiado lo más lejos posible del pueblo.
Una decisión que le costó la vida
Ante el peligro, Jesús García pidió a sus compañeros que abandonaran el convoy y saltaran de la locomotora para ponerse a salvo. Él permaneció al frente de la máquina y aumentó la velocidad para alejar los explosivos de las viviendas.
Su propósito era llevar el tren hasta un punto donde la detonación ocasionara el menor daño posible a la población.
La locomotora recorrió una distancia considerable antes de que la dinamita explotara. La fuerza de la detonación destruyó el convoy y provocó la muerte del maquinista, quien no consiguió sobrevivir.
La decisión de García evitó que la explosión ocurriera en el centro de Nacozari y redujo el riesgo de una tragedia mucho mayor. Sin embargo, el acontecimiento también dejó víctimas y personas heridas. La cronología histórica de Nacozari registra un saldo de 11 personas fallecidas y 12 lesionadas por la explosión.
Jesús García tenía apenas 25 años de edad cuando perdió la vida. Su sacrificio fue reconocido como un acto de valentía que trascendió las fronteras de Sonora.
Nacozari adoptó su nombre
La hazaña del maquinista tuvo repercusiones en México y Estados Unidos. Su historia comenzó a difundirse como ejemplo de valor y solidaridad, mientras que las autoridades y los habitantes de la región impulsaron reconocimientos para mantener viva su memoria.
El 7 de noviembre de 1909 fue inaugurado un monumento en su honor en la plaza principal del poblado. Días después, el 12 de noviembre, entró en vigor la Ley número 11, mediante la cual Nacozari adoptó el nombre de Nacozari de García, como homenaje permanente al trabajador ferroviario.
Años después, el 22 de julio de 1919, sus restos fueron trasladados desde el panteón municipal hasta la plaza principal, donde quedaron depositados al pie del monumento dedicado a su memoria.
El reconocimiento también llegó desde Estados Unidos. Según la cronología histórica de Nacozari, en 1908 recibió, de manera póstuma, la medalla The American Cross of Honor, otorgada a personas que arriesgaron su vida para salvar a otras.
Día del Ferrocarrilero en su honor
La historia de Jesús García Corona también quedó ligada a una de las conmemoraciones más importantes para los trabajadores del sistema ferroviario mexicano.
En 1935, durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, se estableció el 7 de noviembre como Día del Ferrocarrilero, en reconocimiento a la labor de quienes trabajan en este sector y como homenaje al sacrificio del maquinista sonorense.
Desde entonces, cada año se recuerda su hazaña y se realizan actos conmemorativos en diferentes lugares del país.
Su nombre permanece en monumentos, calles, escuelas y espacios públicos. En Sonora, particularmente en Hermosillo y Nacozari de García, su historia forma parte de la memoria colectiva y de los acontecimientos que han marcado la identidad del estado.
Fuente: Tribuna del Yaqui
