Hermosillo, Sonora.- ¡Llegó octubre 2026! Un mes en el que, debido a la proximidad del Halloween y el Día de Muertos en México, es común recordar historias de terror para compartir en reuniones o simplemente vivir la tradición oral. Sonora, por su extenso territorio y diversidad de paisajes, es escenario de múltiples leyendas que han pasado de generación en generación y vale la pena recordar.
Aquí en TRIBUNAte compartimos el top 5 de las más conocidas y terroríficas: Desde casonas embrujadas en Álamos hasta un pacto con el diablo en Hermosillo. ¡Ponte cómodo y disfruta de estas historias de terror!

Leyendas de Sonora: de la Casa de las Delicias al Casino del Diablo
¿Qué es una leyenda?
Una leyenda es un relato tradicional que combina hechos reales o históricos con elementos fantásticos o sobrenaturales, transmitido oralmente de generación en generación.
A diferencia del mito, que es completamente ficticio y protagonizado por dioses o seres sobrenaturales, la leyenda parte de un suceso o personaje real, situado en un lugar geográfico reconocible y en un tiempo histórico concreto. Su función es entretener, dejar una enseñanza o explicar una tradición local, y suele cambiar ligeramente cada vez que se cuenta de nuevo.
Top 5 leyendas de terror más conocidas de Sonora
1. La Casa de las Delicias y el fantasma de Beatriz
En Álamos, pueblo declarado Pueblo Mágico en 2005, se ubica esta casona del siglo XIX frente al antiguo panteón. Cuenta la leyenda que, a inicios de 1800, Beatriz Almada, joven de la alta sociedad alamense, se enamoró del jardinero de la propiedad, un hombre de condición humilde. Al descubrirse el romance, los padres de la joven prohibieron la relación por la diferencia de clase entre ambos. Se dice que, cada anochecer, Beatriz bajaba a escondidas de su cuarto, cruzaba la cocina y salía por la puerta de servicio rumbo al panteón frente a la mansión, su punto de encuentro con el jardinero. Con el paso de los días, el hombre dejó de presentarse, y el dolor de la espera terminó por consumirla: murió de tristeza, según la versión más popular, vistiendo su ajuar de novia.
Hoy, visitantes del Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) y quienes pasan de noche por el lugar aseguran ver a una mujer de blanco caminando con paso melancólico por los balcones, la cocina y los jardines de la casa abandonada, como si aún esperara a su amor prohibido.
2. Las almas del Panteón Municipal de Álamos
Este cementerio, inaugurado en 1794 y catalogado como monumento histórico por el INAH, alberga los restos de cientos de personas, muchas de ellas víctimas de una agresiva epidemia de cólera que golpeó la región en el siglo XIX.
Debido a su antigüedad y al número de fallecimientos que resguarda, se ha convertido en uno de los escenarios más temidos del pueblo. Veladores, trabajadores y vecinos relatan que, al llegar la medianoche, surge una neblina densa e inexplicable entre las tumbas de mármol blanco, y que entre los pasillos se distinguen sombras con vestimentas de época deambulando sin rumbo fijo. La aparición más mencionada es la de ‘María Toribio’, una mujer elegante y de gran estatura que, según cuentan los lugareños, ronda el camposanto cuidando a quienes se atreven a cruzarlo de noche.
3. La Casa de las Brujas en Álamos
También en el centro histórico de Álamos, esta imponente y lúgubre casona guarda uno de los relatos más inquietantes del pueblo. Se cuenta que, a mediados del siglo pasado, la habitaron tres misteriosas mujeres que realizaban rituales oscuros a la luz de la luna llena. De madrugada, los vecinos aseguraban escuchar risas apagadas y rezos extraños provenientes del interior, hasta que una noche las tres desaparecieron sin dejar rastro alguno.
Desde entonces, ningún inquilino ha logrado permanecer mucho tiempo en la propiedad: quienes han intentado habitarla afirman que las puertas se abren de golpe sin explicación, se escuchan pasos pesados sobre los techos durante la noche, y en ocasiones se distingue la silueta de una figura vestida de negro observando fijamente desde el balcón principal.

Conoce las 5 leyendas de terror más famosas de Sonora. Foto: Unsplash.com
4. El Casino del Diablo en Hermosillo
En Hermosillo, la leyenda sitúa los hechos en la víspera de Año Nuevo de 1951, durante una fiesta en el antiguo Country Club. Según el relato, una joven llamada Linda aceptó bailar con un hombre elegante vestido de negro que desprendía un fuerte olor a azufre. En algún momento de la noche, quienes estaban cerca notaron que, en lugar de pies, el misterioso desconocido tenía pezuñas. De inmediato, el lugar comenzó a incendiarse mientras la pareja seguía bailando entre las llamas, en lo que los testigos interpretaron como un pacto o un engaño del propio diablo.
Hasta la fecha, vecinos de la zona aseguran que, en las ruinas del antiguo salón, todavía se alcanza a escuchar música de orquesta y se distinguen sombras moviéndose al compás, como si el baile nunca hubiera terminado.
5. “¡Esconde el niño!”, el fantasma de Radio Sonora
En las instalaciones de Radio Sonora, sobre la calle Álvaro Obregón en Hermosillo, presuntamente se manifiesta desde hace décadas el espíritu de Alfonso P. García, mejor conocido como ‘El Conde’, un personaje recordado por su elegancia en la época en que trabajó ahí. Falleció en los años 70 tras caer accidentalmente a una alberca que se encontraba vacía, y desde entonces su presencia se asocia con una serie de fenómenos que persisten hasta hoy dentro de las instalaciones.
Trabajadores y visitantes afirman que su espíritu provoca ruidos extraños sin origen aparente, luces que se encienden o apagan solas, llamadas telefónicas que se cortan de manera repentina y objetos de la oficina que desaparecen y reaparecen en lugares distintos a donde fueron dejados.
¿Por qué estas leyendas siguen vigentes en Sonora?
Estas historias se mantienen vivas porque combinan lugares reales y visitables —casonas, panteones, estaciones de radio— con hechos trágicos que marcaron a cada comunidad. Esa mezcla entre lo verificable y lo sobrenatural es justamente lo que distingue a una leyenda de un mito, y lo que explica por qué octubre reactiva su relato en pueblos como Álamos y en la capital del estado.
Fuente: Tribuna del Yaqui
