Empalme, Sonora.- Lo miraban deambulando por el primer cuadro de la ciudad, en Empalme, siempre con una sucia cobija al hombro, con ropa harapienta y pidiendo un peso; era parte del ‘inventario’ de indigentes que aquí había hace tiempo.

Lo apodaban ‘El Soldado’. Era alto, cabello largo y rubio enredado, pero tostado por el sol, además de la suciedad que le cubría, pues como la mayoría de indigentes afectados de sus facultades mentales, no era frecuente que se aseara.

Iba de un lugar a otro, siempre callado; solo hablaba para pedir un peso, y si alguna persona le daba más de esa cantidad, le rechazaba, porque solamente quería un peso, no más.

Pero de repente desapareció; ya no se le volvió a ver en la ciudad, por lo que muchos pensaron que había muerto, en tanto otros creyeron que había emigrado de la ciudad, o lo habían trasladado a una clínica de salud mental. Pero no fue así.

Fue rescatado

Hace 2 décadas fue rescatado por Rafael Cital Galindo, director del Centro Cristiano para Drogadictos y Alcohólicos en Rehabilitación (DAER), en donde fue internado y sometido a tratamiento, que al paso de los años ha surtido efecto.

Lo encontró en un edificio en abandono, que por muchos años funcionó como bar El Jalisco, en la colonia Oriente; estaba entre la suciedad, y cuando fueron a rescatarlo, un grupo de jovencitos lo apedreaba.

Se llama Alfredo Díaz, y actualmente tiene 63 años de edad, quien narró que es originario de Zapopan, Jalisco, en donde vivía con su madre.

Muy vago

Cuenta que de joven le gustaba mucho la aventura, por lo que en Guadalajara tomaba un tren carguero hacia el norte, y después regresaba.

Pero una de esas ocasiones que regresó ya no encontró a su mamá en casa; la esperó por días y nunca llegó, por lo que de nuevo se aventuró a subirse a un tren, y entonces, de la nada, perdió la noción de la realidad.

Así llegó a Empalme, pero ya afectado de sus facultades mentales, pero hoy, gracias a Rafael Cital ya recuerda el pasado, pero ya no quiere regresar a Zapopan.

Fuente: Tribuna del Yaqui