Ciudad Obregón, Sonora.- La religión trasciende la vivencia espiritual individual y se posiciona como un potente eje de integración social que une a las personas en torno al bienestar común. En Ciudad Obregón, el Movimiento Juvenil Católico Él Vive es un claro ejemplo de cómo la organización comunitaria basada en la fe logra impactar de manera directa y duradera en la sociedad.

Cada lunes, cerca de 350 personas se reúnen en la Catedral de la ciudad con el propósito de fortalecer sus valores y espíritu de servicio. Con más de 15 años de presencia en la región, esta agrupación ha beneficiado a más de 5,000 personas mediante programas de asistencia, acompañamiento y trabajo comunitario.

Del testimonio individual a la red de apoyo colectivo

El origen de Él Vive se remonta a agosto de 1996 en Monterrey, Nuevo León. La inquietud de una joven originaria de Ciudad Obregón por compartir la experiencia vivida en aquella ciudad motivó la creación del grupo local, que inicialmente convocó a sus amigos y fue construyendo, paso a paso, una sólida red de voluntariado juvenil.

Actividades que fortalecen el tejido social

A lo largo del año, la agrupación realiza diversas actividades que refuerzan la cohesión comunitaria:

  • Misiones y trabajo en campo: Intervenciones en comunidades y sectores con necesidades específicas para brindar asistencia social y humana.
  • Apostolados y formación: Espacios semanales de encuentro e integración que promueven la solidaridad y el trabajo en equipo.
  • Participación comunitaria: Celebraciones y encuentros abiertos, como la Hora Santa diocesana en la Catedral.

Fe que se traduce en obras para la sociedad

El crecimiento de movimientos como Él Vive demuestra que la religión, orientada hacia la acción social, funciona como un puente entre ciudadanos de distintas edades y orígenes. Rhonall Pacheco, integrante del movimiento, destaca la premisa de San Agustín: «Para que una fe esté viva, debe acompañarse por obras».

Iniciativas como esta confirman que las comunidades se fortalecen cuando sus integrantes encuentran en la fe un motivo para colaborar, empatizar con las necesidades del entorno y trabajar unidos por el desarrollo local.

Fuente: Tribuna del Yaqui