Guaymas, Sonora.- A don Rigoberto Martínez Osuna se le ve casi siempre llevando a sus nietos al colegio, a entrenamiento, a casa de algún compañero para hacer tareas y a otros sitios, en donde muchas de las veces, con una gran paciencia, los espera para regresarlos a casa.
De 67 años de edad y jubilado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), don Rigoberto se ha convertido en un abuelo muy consentidor, cariñoso y ‘alcahuete’, que adora a sus nietos y da todo por ellos.
Tiene a la fecha siete nietos: Paloma, Fernando, Alexa, Uva, Rigoberto, Evan y Lía, a los que lleva muy dentro de su corazón y lo hacen sentir muy feliz, pues antes de que llegaran a este mundo, nunca se imaginó que se pudiera llegar a quererlos tanto.
Es muy cierto lo que se dice, que se llega a querer más a los nietos que a los hijos; es difícil de creer, pero quienes ya somos abuelos ahora lo comprendemos”, expresó.
¿Por qué disfruta tanto pasar tiempo con sus nietos?
Atribuyó el hecho a que, con los hijos, tal vez no se tenga el tiempo completo para estar con ellos, llevarlos a la escuela, al parque o convivir más, pues el trabajo es una gran limitante para ello.
Pero cuando llegan los nietos, agregó, el abuelo, en muchas de las ocasiones, ya está jubilado, y entonces tiene más tiempo para convivir con ellos, e incluso, como en mi caso, porque los hijos trabajan.
Y en esa situación se encuentra en el caso de dos de sus nietos, pues su hija Daniela trabaja y le deja a Rigoberto y Evan al cuidado suyo y de su esposa, con quienes están la mayor parte del día.
Recordó que en diciembre de 2022 Daniela sufrió un accidente automovilístico y resultó seriamente lesionada, que la llevó a estar durante varias semanas internada y, después, ya en casa, en recuperación.
Ante esto, su esposa y él se repartieron responsabilidades:
Ella cuidaba a Daniela y la atendía, mientras un servidor se quedó al cuidado de los dos nietos, lo que incrementó el vínculo con ellos ante la permanente convivencia, “pero a todos mis nietos los quiero por igual”.
El señor Rigoberto Martínez tiene siete hijos, uno ya fallecido, a los que sacó adelante con cariño y dedicación, siempre al pendiente de que todos estuvieran bien. Salvo uno, que reside en Baja California, el resto de sus hijos viven en Guaymas.

“Se llega a querer más a los nietos que a los hijos” La historia de don Rigoberto
Fuente: Tribuna del Yaqui
