Guaymas, Sonora.-Para Aracely Rubio Bonillas, convivir diariamente con la muerte dejó de ser motivo de temor y se convirtió en un oficio con el que ha logrado sacar adelante a sus tres hijos.

Desde hace 13 años, Aracely se dedica al traslado de cuerpos en Guaymas y Empalme, una labor que tradicionalmente ha sido desempeñada por hombres y que la llevó a convertirse en la única mujer de la región dedicada a esta actividad.

¿Cómo comenzó Aracely a trabajar con cuerpos?

En 2013 entró a trabajar con conocida empresa con funerarias en Guaymas y Empalme, y lo hizo en el área de limpieza, en donde permaneció solamente cinco meses; después lo hizo en mostrador, en atención a clientes, y al muy poco tiempo, comenzó con el traslado de cuerpos.

Aracely narra que en ocasiones hace el traslado de cuerpos sola, sin apoyo de algún compañero, lo que seguramente para algunos causaría cierto temor, pero para ella ya es algo habitual, a lo que ya se acostumbró.

¿Qué riesgos ha enfrentado durante su trabajo?

Pero no todo ha sido siempre solo el trasladar a los cuerpos, dado que en muchas ocasiones ha estado en alto riesgo, como fue con la pandemia del Covid-19, y cuando la violencia estaba en lo máximo en esta región.

Los riesgos fueron contagiarse del virus, en el caso de las personas que habían muerto por Covid, o quedar en medio de una balacera cuando levantaba personas que habían sido ejecutadas, como le ocurrió en Guaymas.

En una ocasión, durante una jornada marcada por la violencia en el valle de Guaymas, le correspondió trasladar siete cuerpos en un solo día.

Aracely vence el miedo y convierte el traslado de cuerpos en su oficio

Aracely vence el miedo y convierte el traslado de cuerpos en su oficio

Aracely encontró en su oficio una forma de salir adelante

A pesar de los riesgos y las circunstancias difíciles que ha enfrentado, Aracely asegura que su trabajo es necesario para sostener a su familia.

Es madre de tres hijos y encontró en este oficio una fuente de ingresos que le ha permitido salir adelante.

Lo que comenzó como un empleo dentro de una empresa funeraria terminó convirtiéndose en una actividad que ha desempeñado durante más de una década.

Para Aracely, el miedo inicial quedó atrás. Hoy realiza su trabajo con la experiencia que le han dado los años y con la intención de continuar mientras la empresa le permita hacerlo.

Su historia representa también la de una mujer que decidió abrirse camino en una actividad poco común para las mujeres y demostrar que la profesión no está determinada por el género, sino por la capacidad, la necesidad y la voluntad de salir adelante.

Fuente: Tribuna del Yaqui