Cajeme, Sonora.- Un bello espectáculo se vive al caer la noche en algunos espacios de la selva baja caducifolia que se ubica en una zona del río Yaqui, siendo el último ecosistema de ese tipo hacia el norte del continente, según el ambientalista e ingeniero biotecnólogo, Antonio Galicia.
En esa zona, se encuentran distintas especies de árboles como el amapa, copal y papelillo, entre otros, la misma que se considera un refugio de una amplia biodiversidad que se adapta sin problemas al clima semiárido extremo de esta región.
Estamos en la temporada de las luciérnagas y ahorita con las lluvias y con esta humedad, es una experiencia ecoturística inmersiva que destaca la conservación del río y de esta selva, invitamos a la gente a que tenga una muy buena experiencia con la naturaleza, recordando que nosotros somos los visitantes y debemos respetarla”, comentó.
Un refugio natural a pocos minutos de Ciudad Obregón
Esos manchones de selva se encuentran en algunos puntos de la cuenca, principalmente en la parte media y alta a la altura de la comunidad de Hornos, así como en zonas protegidas, y están a tan solo unos 20 minutos de Ciudad Obregón.
Él, también guía certificado de naturaleza, destacó que esa riqueza natural combina flora y fauna de la Sierra Madre Occidental en su transición hacia el desierto.
Como ambientalista, estoy muy contento de que tengamos la última selva baja caducifolia, donde tenemos isletas destinadas a la conservación y la educación, donde llevamos a estudiantes, turistas y familias que se interesan en conocer y conectarse con nuestras raíces”, subrayó.
Más que luciérnagas: naturaleza y conservación
Además del avistamiento de luciérnagas, quienes visitan esta zona pueden observar diversas especies de aves, reptiles y mamíferos silvestres. Incluso, en ocasiones se han registrado imágenes de linces recorriendo el área.
El guía certificado explicó que el lugar también es utilizado para actividades como:
- Senderismo
- Observación de aves
- Campamentos
- Meditación
- Observación estelar
- Recorridos de educación ambiental
Algunas experiencias están disponibles para grupos privados y otras se realizan en fechas previamente programadas.
Buscan promover un turismo responsable
Antonio Galicia destacó que este espacio natural combina especies características de la Sierra Madre Occidental con la vegetación propia del desierto sonorense, convirtiéndolo en un sitio de alto valor ecológico.
Añadió que habitantes y promotores ambientales trabajan para conservar la zona y, al mismo tiempo, impulsar un turismo sustentable que permita a más personas conocer la riqueza natural del sur de Sonora.
Somos esta naturaleza, a veces nos olvidamos de eso. Siempre estamos buscando ir rápido, cuando a veces lo que necesitamos son momentos de calma, de recordar, de estar y agradecer lo que tenemos”, expresó el ambientalista.
La temporada de luciérnagas en el río Yaqui representa una oportunidad para que familias y visitantes disfruten de uno de los espectáculos naturales más llamativos de la región, al tiempo que se fomenta la conservación de uno de los ecosistemas más importantes del estado.
Fuente: Tribuna del Yaqui
