Ciudad Obregón, Sonora.- Desde las cinco y media de la mañana se levanta de la cama Héctor Rafael Borbón Chávez, comerciante ambulante, para comenzar a elaborar los ponteduros que, durante gran parte del día, sale a vender en la vía pública.

Es conocido como ‘El Payito’, tiene 38 años de edad y es un incansable trabajador para poder sacar adelante a su familia y principalmente a su hijo, que, como él, son personas de talla baja.

Ya tengo bastante tiempo haciendo ponteduros para venderlos en la calle, esto desde que me vine de mi pueblo El Quiriego; de allá soy, pero se me acabó el trabajo y me vine en el año 2014 para probar suerte acá en la ciudad; mi hijo venía de cinco años”, recordó.

Con mucho esmero, prepara esos productos que comienza a vender a partir de las 10:00 horas en el punto de las calles California y 200. Allí permanece hasta las 14:30 horas aproximadamente. Por la tarde, lo hace en la esquina de las calles 200 y Yucatán, hasta entrada la noche.

Lo que lleva mucho tiempo es hacer la miel, son los piloncillos con agua, para las palomitas, pues ya las hago en una palomera, ya batallo un poco menos”, señaló a TRIBUNA el célebre ‘Payito’.

Los precios de sus deliciosos ponteduros son de 10 pesos cada uno o tres por 25 pesos, y también se sube a algunos camiones para ofrecerlos.

Día del Padre

Para él, no hay días festivos o de asueto, pues, así como en pleno Día del Padre y otras celebraciones, él sale a trabajar todo el tiempo.

A menudo tomo esta fecha como una gran oportunidad para trabajar, pero también para festejar y mostrar el orgullo que siento de ser padre, pues mi más grande motivación es tener el amor de mi hijo, es lo más bonito”, comentó.

Su hijo Héctor Jesús está por cumplir los 17 años de edad y se encuentra estudiando el bachillerato.

Mi hijo también se levanta a las 5 y media de la mañana, se comienza a alistar, mientras yo le hago el desayuno; gracias a Dios le gusta mi sazón para la comida”, señaló sonriente.

A pesar de su condición y las dificultades que enfrenta como el resto de las personas de talla baja, ante la falta de infraestructura y movilidad adecuadas, Héctor Rafael no se detiene y es el amor de su hijo el que lo impulsa a continuar.

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Fuente: Tribuna del Yaqui