Hermosillo, Sonora.- Un hombre de 51 años de edad, identificado como Paulo César ‘N’, fue sentenciado a cumplir 10 años de prisión por el delito de robo con violencia cometido en un comercio de Hermosillo. La resolución judicial dictada tras las pruebas del Ministerio Público establece que el sujeto deberá pagar por los daños causados y no tendrá acceso a beneficios que reduzcan su estancia.

Los sucesos ocurrieron en una farmacia de la colonia San Javier, donde el agresor utilizó un arma de fuego para intimidar al personal y sustraer dinero en efectivo junto con algunos productos. La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora logró demostrar la culpabilidad del individuo, asegurando una pena de cárcel que busca sancionar la conducta violenta cometida contra el establecimiento.

¿Cómo sucedió el crimen?

El suceso que originó este proceso penal se registró el 11 de octubre de 2023. Paulo César ‘N’ llegó al negocio portando un casco de motociclista con la intención de ocultar su identidad o facilitar su escape. Al entrar, fingió ser un cliente común al preguntar por el costo de una medicina. Aprovechó el descuido de la encargada, quien abrió una puerta interna para brindar atención, y fue en ese punto donde el agresor entró al espacio de despacho.

Una vez dentro del mostrador, el hombre sacó una pistola tipo escuadra para someter a la empleada. Con palabras de amenaza, le exigió que entregara todo el dinero acumulado en la caja registradora. La mujer, ante el riesgo accedió a las demandas del asaltante. El botín consistió en 788 pesos mexicanos. Antes de abandonar el sitio, el sentenciado todavía tomó una bebida hidratante de sabor uva de los estantes refrigerados.

Durante las etapas del juicio, la Fiscalía de Sonora presentó las pruebas que señalaban al acusado de manera directa en el crimen. Se acreditaron los agravantes de violencia y el uso de armamento. El juez, al analizar la información, consideró que existían pruebas suficientes para dictar el fallo condenatorio. Por ello, se fijó la pena de una década en el Centro de Reinserción Social (Cereso).

Fuente: Tribuna del Yaqui