Ciudad de México.-A estas alturas no podemos confiar en nadie, ni siquiera en las personas que nos atienden en establecimientos comerciales que solemos visitar con frecuencia; tal como el caso de una estudiante deCiudad Universitaria, quien fue drogada conketaminaen unacafeteríaconocida como‘La Cova’.
De camino a su Facultad,Susan Allenby Rataatravesó el famoso pasillo deCopilcopara llegar a su destino. Esta zona es conocida entre estudiantes por ofrecer unaamplia variedad gastronómica.Decidió detenerse unos minutos porque se le antojó unfrappé, sin imaginarse que más tarde esa bebida daría paso a unaintoxicación.
uD83DuDE31 Clausuran cafetería por vender frappé “mágico”?
Alumna de Psicología de la@UNAM_MXdenunció haber sido drogada con una bebida de la cafetería “La Cova” ubicada en inmediaciones de CU.
La joven presentó síntomas parecidos a un ataque de pánico y finalmente se desmayó.pic.twitter.com/2Roa9Gj2A4
— Luis Gabriel Velázquez (@soyluisgabriel1)June 6, 2024
La alumna de Psicología relató en redes sociales que pasó al local, situado frente a la calleMedicina, del cual refirió haber asistido en múltiples veces para comprar alimentos y en ninguna de estas ocasiones había tenido algún problema. Ese día adquirió el frappé a uncosto menoral que usualmente se vendía, pero pensó que tal vez se debía a unaoferta. Al entregarle el producto, el trabajador le insistió que pasara a la cafetería para tomarse con calma la bebida.
Sin pensarlo, Allenby Ratadeclinó la propuestay le explicó al hombre que tenía una apretada agenda y que iba un tanto retrasada a su clase. Esta respuesta ocasionó que el encargado la empezara a bombardear con preguntas acerca de sushorariosysalones. Después del primer sorbo, la víctima empezó a sentir los primeros efectos. Según dijo, iba en el Pumabús cuandoexperimentó mareosyla visión se le nublaba.Sin embargo, le restó importancia al pensar que se trataba de unataque de pánico.
Perdí la fuerza en mis manos, todo se me caía y me daba vueltas. Se me calló el frappé, pero aun así lo seguí tomando porque creía que era un ataque de pánico”.
Todo empeoró con el transcurso del tiempo. Mientras sus profesores explicaban, a ellase le durmió la mitad del cuerpoydejó de escuchar con normalidad. Su respiración también resultó afectada. Cuenta que al irse se asustó mucho porque cuando pasó por Copilco “ese cuate me estaba esperando afuera”. Por fortuna logró llegar hasta el Metro, dondese desmayó durante 10 estaciones.Al final se comunicó con personas de confianza, quienes la recogieron y la llevaron al doctor y tras someterse a una serie de estudios se determinó que la habían drogado con ketaminade uso veterinario.Las autoridades tuvieron conocimiento de este hecho yclausuraronla cafetería, aunque no se notificó acerca de ladetencióndel responsable.
Cuando volví no podía levantarme porque no tenía fuerza en mis piernas, me dio mucho vómito y migraña haciendo imposible moverme para pedir ayuda. Al final vinieron por mí y me llevaron a una clínica, el resultado final fue que me había puesto en la bebida ketamina de uso veterinario y hasta hoy sigo con secuelas de la dosis”.

Fuente: Tribuna Sonora