“¡DIOS MÍO, COMO SE ESTÁ PARECIENDO este sexenio al de 1970— 1976!”, exclamó mi amigo.
–De acuerdo contigo —le dije—. Pero la explosión del populismo de LUIS ECHEVERRÍA ocurrió casi al final de su Gobierno. Lo de hoy, estalló inesperadamente antes de que López Obrador cumpla año y medio en el poder.
Y su enemigo es mucho más poderoso que los que LEA desafió hace casi cincuenta años.
Este enemigo es un bicho invisible para el ser humano. Pero sus efectos destructivos impactan en diversas direcciones.
Ayer el diario Reforma publicó un artículo de su colaborador invitado, el senador GERMÁN MARTÍNEZ CÁZARES. Recuérdese que fue el primer director general del IMSS, en este sexenio, cargo al que renunció por no estar de acuerdo con los recortes al presupuesto de salud por el presidente AMLO.
Y así lo expuso públicamente.
En su artículo de ayer en Reforma, Germán Martínez sorprendió agradablemente a quienes por él sentimos admiración y le respetamos por su congruencia y su objetividad.
¡Por fin!, el senador, expanista y expresidente del PAN, nos hace ver que se hartó de tener paciencia y de callar ante lo que toda la sociedad mexicana observa todos los días.
En su artículo, hace durísimas críticas al llamado “súper-subsecretario de Salud, HUGO LÓPEZ-GATELL. De entrada, lo evoca en sus tiempos de adolescente que andando en un grupo de muchachos en una población remota de Michoacán, pescó un virus debido a la falta de higiene en la cocina.
Lo recuerda como un joven con apariencia de misionero. Inteligente, muy vivaz, que enseñaba a leer a muchos michoacanos.
Superó aquel problema que lo marcó para siempre. Pero ahora, doctor con grandes prendas intelectuales, lo ve perdido en la vorágine de las ambiciones políticas. De hecho, afirma que está a punto de contagiar al propio presidente López Obrador. En uno de los párrafos, lanza una crítica devastadora: “Seleccionar los casos graves para consulta urgente, y apartarlos de los menos delicados es una decisión grave, será discriminar entre quién vive y quién no”.
Menciona datos estadísticos inapelables: un 73% de médicos residentes en el Sector Salud de México, atiende casos de Coronavirus y un 58 por ciento afirma que no han recibido capacitación ni cuentan con los instrumentos necesarios para enfrentar el problema.
Describe a López-Gatell como un médico que se contagió de las medidas decretadas en otros países.
Ahora bien: desde hace semanas Germán Martínez ya se había atrevido a cuestionar severamente al “súper subsecretario” por su oportunismo al mezclar el tema de la salud con estrategias políticas que solo sirven a su jefe mayor.
Yo vi la mañanera en aquella célebre conferencia de prensa en Palacio Nacional. Germán Martínez, describe a López-Gatell —esto lo definió en una charla con el periodista CIRO GÓMEZ LEYVA— como el hombre que se había traicionado a sí mismo en el momento exacto en que cambió su calidad de profesional de la salud por la del subalterno que fue capaz de afirmar que el presidente López Obrador no podía contagiar a nadie ni ser contagiado porque su fuerza era moral y la fuerza moral no es contagiosa.
Fue el derrumbe moral —este sí contagioso— del doctor López-Gatell que cambió respeto y profesionalismo por una oportunidad política.
Oiga, lector, déjeme decirlo: en estos días recientes, se han realizado tres encuestas. Una de GEO, otra de la empresa de LIÉ- BANO SÁENZ y la tercera de Mitofsky, la de ROY CAMPOS.
En las tres, en menos de dos meses, la aprobación de López Obrador descendió diez puntos porcentuales.
De hecho, en uno de estos sondeos, AMLO figura con 37% de aprobación: en otra, con 45% y en una más, con 47%. Cada quien puede opinar lo que quiera y, como en mi caso, no confiar mucho en las encuestas.
Como sea, de lo que no hay duda es que AMLO va a la baja en los porcentajes de aprobación.
Y esto es, exactamente, lo que se comenta en círculos políticos y empresariales: en dos meses, antes de llegar al año y medio de Gobierno, la fuerza de aprobación ciudadana de López Obrador se vino abajo. Esto no es especulación. No es una estratagema de sus enemigos. Es la realidad que desde el principio de la contingencia sanitaria, se perfilaba como el Waterloo del presidente AMLO.
Acá en el norte, se publicó en periódicos bajacalifornianos un inusitado desplegado que solo recuerdo de los tiempos de LUIS ECHEVERRÍA, pero no tan agresivo, tan directo, tan demoledor.
En dos planas en formato estándar, el desplegado resume el sentir de los firmantes cuyo monto es prácticamente imposible cuantifica, pues las firmas ocupan plana entera y las estimaciones se podrían calcular en miles.
Como el sentido de la protesta y la demanda, es muy sencillo y se resume, como digo, en unas cuantas líneas. A saber:
“No construye comunidad. Expuso a nuestra gente. Dividió a la ciudadanía. Vulneró y violó al Estado de Derecho. Ahuyentó inversiones futuras. Condenó a que nuestra gente y familias no tengan más y mejores empleos. Impuso su agenda política al desarrollo sustentable. Hizo que Mexicali perdiera mil 400 millones de dólares de inversión más 200 millones de dólares anuales de proveeduría. ¿El Gobierno Federal los repondrá? Hizo que México se exhibiera al mundo como el país cuyo presidente actúa como emperador. —hace y deshace, cumple y no cumple, pone y quita a su antojo—.
“POR FAVOR HAGA UN BIEN A MÉXICO, recapacite, nunca es tarde, de lo contrario: DIMITA. Usted debe hacerse a un lado y dejar la Presidencia”.
¡Ave María, qué mal me siento!, cuál diría el legendario Jarrín.
Como usted seguramente ya lo percibió, las miles de firmas y el contenido del desplegado, se refieren al caso de la cervecería Constellation Brands, de Mexicali.
Hace 45 años el enfrentamiento entre el presidente populista Luis Echeverría fue contra “los riquillos”, como él calificaba a los empresarios del Grupo Monterrey. Hoy el Gobierno se está confrontando con los de adentro y los de afuera.
¡Sálvese quien pueda!
En fin. DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ
Y A TODO ESTO, SEÑOR MÍO, ¿cómo le van, cómo le han ido las cosas en estos días?…
Ayer platiqué, de teléfono a teléfono con tres muy queridos amigos míos. Primero, con Julián, a quien no hace mucho vi aquí, en Ciudad Obregón… Más tarde, conversé con ERNESTO VARGAS GAYTÁN, que estaba trabajando desde su casa en Hermosillo (“un sacerdote muy popular, vino a oficiar una misa para los que vivimos en esta privada. Llegó en una camioneta y se trepó en la parte posterior y allí realizó su labor pastoral”, me comentó el Neto)…
La tercera charla fue con RODOLFO JORDÁN VILLALOBOS, líder de la CNC en Sonora, hoy por hoy en su prisión hogareña de su casa en Hermosillo…
Por cierto, el último tío que le quedaba vivo, por parte de su mamá, falleció anteayer, en un poblado de Chihuahua, creo que se llama Balleza…
Le expresé mis condolencias a Rodolfo…
Con DANIEL TRELLES IRURETAGOYENA, no platico mucho por teléfono porque se encuentra en su rancho Santa Anita, y la comunicación solo se da por WhatsApp…
Allá, en esa hermosa y bucólica soledad, Daniel ha encontrado el mejor sitio posible para vivir en comunicación con sus pensamientos y sus recuerdos…
¡Larga vida para ellos!…
Es todo.
Le abrazo.