Hemos permitido que nos quiten la capacidad de ser empáticos, de poder ponernos a nosotros en los zapatos de las otras personas. Esto no es algo que se haya dado y se esté dando por casualidad, o por qué ‘así es la gente’. Es algo que se ha venido construyendo (ingeniería social) desde hace mucho tiempo, y es algo que como individuos y sociedad debemos combatir. ¿Cómo? ¿Desde dónde? Tomando consciencia y desde la principal trinchera:La familia.
Suena a teoría de conspiración, pero es tal cual. Ha habido, están habiendo y hay planes y estrategias para desarticular la célula principal de la sociedad; la familia. De igual manera, hay en curso diversas estrategias para disociar y aislar a las personas. Así como también voltear nuestra escala de valores, por eso ahora vemos acciones desde la mayoría de los medios de comunicación (propaganda) campañas mediáticas para normalizar actos, situaciones, costumbres, prácticas, etc., que anteriormente eran considerados aberrantes. Y esto viene acompañado de películas, series, etc., que lo muestran como una realidad vigente.
Conforme la humanidad avanza tecnológicamente–en teoría– tendría que representarse en mejoría de nivel de vida y salud. Sin embargo, ahora parece funcionar al revés, porque desde la década de los 70’s la salud de la población mundial va para abajo de manera exponencial.
Agreguemos que el sistema judicial no busca justicia; los precios de todo no dejan de subir; los bancos destrozan con el crédito a cuánto incauto cae en sus redes; los policías te roban a diario mientras protegen a los políticos que roban mucho más que los policías. Mientras en las escuelas adoctrinan y permiten que la droga fluya, no educan, al tiempo que los padres de esos niños deben sortear todo lo antes dicho y dar el buen ejemplo a sus hijos en la semana, para contradecirse con una buena ‘peda’ con carne asada el fin de semana y así evadirse de la joda de toda la semana anterior.
Entonces, hay muchas personas a las que se les junta todo de golpe, sintiendo que este mundo las devora vivas y su integridad se rompe; se despedazan y solo quieren salir de aquí y mandar todo al carajo… Esas personas, muchas veces, se les considera débiles de carácter, pero quienes les señalan no entienden que son seres que lo dieron todo y más, o que tienen un nivel de sensibilidad mayor y simplemente dicen ‘ya no puedo, me rindo’, y ven la muerte no como un final de la vida, sino como una puerta de escape de, no digo de este mundo, porque sería tremendamente equivocado, sino de este sistema social depredador, que premia al criminal y a los abusadores,mientras deshumaniza a las personas comunes, enseñándolas a reírse del que sufre e invitarle a que brinque del puente y les ofrezca elespectáculo de su muerte y muchos ‘likes’en sus redes sociales.
Son esas personas, precisamente, los ejemplos, los resultados de todas esas acciones de ingeniería social en las sombras, esos que piden el sacrificio para su entretenimiento. El mundo perdió la lógica hace mucho tiempo y hemos estado no queriendo verlo, en franca negación colectiva. Pero ya llegamos al punto en que todas las alarmas están tronando.
Nuestra sociedad requiere cambiar la estrategia y quitar a patadas a quienes la administraban, pero sobre todo la humanidad debemos hacernos conscientes de que venimos mal porque dejamos en otros la responsabilidad de nuestro propio bienestar, y eso es regalarle las llaves del gallinero al zorro, lo que nos hace responsables de nuestras desgracias, también. Esa dama que en su desesperación se quiso quitar la vida desde un puente en la ciudad de Hermosillo, es un aviso de los tantos que ha habido. Como sociedad hay que cambiar el rumbo y la forma.
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