Como una rueda, como un círculo interminable que gira y gira para encontrarse siempre en el mismo punto, así es lapolíticamexicana.

Esta tendencia es un espanto, una horrible costumbre: continuar y repetir viejos esquemas que solo le dan el poder a un círculo pequeño, pero que a la vez desamparan al resto.

Ya lo dijoThomas Hobbes: “el lobo es el lobo del hombre”. Y tiene razón, por más que en el caso que nos atañe se trata de monstruos que acechan día y noche en la búsqueda del poder.

Porque estos actores terminan siendo huestes de la ambición más vulgar; su anhelo no está basado en la aspiración de un bienestar común, mucho menos en hacer de su entorno uno más justo o equitativo.

Todo empieza y acaba en ellos, en satisfacer sus deseos yambiciones, unas que, por cierto, suelen ser vacuas y pragmáticas: lo que vale es llegar para ser y no llegar para hacer, lo que al final es la diferencia entre un político de poca monta y un estadista.

MéxicoySonoratienen ante sí a un grupo de personajes que viven de la política sin siquiera ejercerla y ese es suHalloweenmás dramático.

Porque si la política se entiende como el arte de resolver los conflictos entre los pueblos para alcanzar el bienestar, los señalados actúan en sentido contrario.

Quieren el siguiente cargo y para ello echan mano de cualquier artilugio, de cualquier engaño, incluyendo cambiar su personalidad y mostrarse como alguien que no son: vender imagen por encima de sembrar ideas.

Víctimas de la mercantilización, estas huestes de la neo política, una hueca y carente de fondo, optan por ganar adeptos mediante la banalización, por medio de la superficialidad del mensaje.

A nivel pragmático funciona, los resultados cuantitativos logran confundir, marginando lo cualitativo, la sustancia real del discurso y la pretensión.

Convertidos en monstruos, provocan terror mientras intentan justo lo contrario: quieren armonía y buscan respaldo, pero solo generan temor y reticencia.

La ciudadanía no confía, no cree, incluso repele al personaje, pero esta multiplicación, este intento por aparecer a cada momento, en cada sitio, en todas las redes, con la misma sonrisa gris y la misma postura insulsa, es lo que les hace estar en la mente general.

Sí, el lamento es general, los monstruos, las bestias y las brujas acechan sin escrúpulos. Le toca a la sociedad responder para disminuirles y que, al menos, retornen al carril de la sensatez.

@cmtovar