La presente narrativa persigue reconocer y valorar el trabajo realizado por 30 estudiantes de 5to semestre de la Escuela Normal Rural Gral. Plutarco Elías Calles (ENRPEC) del estado de Sonora, quienes, como parte de una estrategia de movilidad, entendida como la oportunidad de realizar las prácticas frente a grupo en otro contexto, viajaron al estado de Aguascalientes para, por dos semanas, realizar sus jornadas de trabajo docente en la Escuela Normal Rural “Justo sierra Méndez de Cañada Honda (ENRJSR).
En el acercamiento al trabajo docente, los normalistas enfrentan una serie de retos, específicamente en lo que respecta a la motivación, el compromiso, el dominio de contenidos y la aceptación tanto de los alumnos de primaria como de los maestros del grupo asignado, perceptible desde las primeras estadías a escuelas y contextos de práctica a través de la observación, tanto de la realizada por docentes de la Escuela Normal, como de los tutores o maestros de grupo de las escuelas primarias.
Al inicio de esta grata experiencia, los estudiantes se mostraban temerosos por el tipo de acento que caracteriza a las personas del norte, así como por el hecho de trabajar con niños de otra región diferente a los contextos geográficos en los que ya se había practicado, en los municipios del sur de Sonora. Como dato curioso, al segundo día de prácticas ya todos habíamos “adoptado” el acento de esa región y no el del lugar de origen, incluso la observadora de las clases, es decir, quien escribe estas líneas. Cabe destacar que nuestros alumnos fueron muy bien recibidos por los directores de las escuelas receptoras. Las madres de familia se habían ya organizado para apoyar con un desayuno para el alumno practicante por cada uno de los días de práctica, y los niños se mostraban entusiasmados por recibir a los practicantes de Sonora que habían recorrido muchos kilómetros para estar con ellos.
Algo que llamó realmente mi atención es que en todas las escuelas receptoras se indagó en la forma en que nuestros alumnos habían sido seleccionados para la movilidad y realización de sus prácticas fuera de su estado de origen. En este sentido, se explicó que el tipo de convocatoria de movilidad se había realizado acorde a los lineamientos estatales, abriendo la oportunidad a 30 para alumnos regulares con los mejores promedios. Al explicar esta parte, los directores se mostraron con mayor apertura, recordando con orgullo sus inicios en la práctica docente.
La jornada iniciaba a las 6:30 de la mañana, recorriendo una brecha que acortaba el camino del lugar de estadía de una servidora a la ENRJSM, con el firme propósito de observar el entusiasmo de cada uno de los alumnos de la ENRPEC; llamó mi atención que los alumnos salían cargados de materiales didácticos, cuidándolos como “oro molido”, tratando de que llegaran intactos hasta sus escuelas de prácticas. Nuestro medio de transporte salía de manera puntual a las 7:00 de la mañana, recorriendo las cuatro comunidades aledañas para dejar a cada uno de los equipos en las escuelas primarias asignadas.
Acorde a lo propuesto por Carmen Montecinos, Felice Arabela Y Romina Tagle, en Liderazgo escolar en los distintos niveles del sistema: notas para orientar sus acciones, la observación de clases, como proceso consciente, supone una serie de dificultades, tanto desde el punto de vista ontológico, así como del epistemológico y metodológico. Por ello, es importante observar los avances acorde al perfil de egreso que tienen nuestros alumnos, apoyarlos y orientarlos en los aspectos que requieran seguimiento. En esta fase de profundización, los alumnos alcanzan a reconocer el tipo de profesor que quieren ser, identifican sus referentes teóricos que sustentan sus actividades, adaptando las estrategias más idóneas para llevar a cabo los procesos de desarrollo de sus alumnos de grupo, identificando los métodos, recursos materiales y didácticos que favorecen el aprendizaje.
Para observar y dar seguimiento al trabajo realizado, se hizo énfasis en la formalidad y organización de sus carpetas de planeación, el contexto áulico y la redacción oportuna del diario de clases, así también en la permanencia y el apoyo de los tutores asignados, es decir, de los maestros que estaban a cargo de los grupos de práctica. Al concluir las dos semanas de movilidad, la evaluación del desempeño fue positiva en términos del grado de compromiso observado en los practicantes, el dominio de los contenidos y la aceptación del alumno en formación, tanto por parte de sus alumnos como del tutor en turno, aunque aún se debe reforzar el aspecto de la disciplina, una habilidad que es un reto incluso para quienes tienen ya la experiencia; en este punto, los padres de familia son de gran apoyo.
Es bastante relevante cómo estos procesos de movilidad motivan y refuerzan el amor por la profesión docente de nuestros estudiantes, al enfrentarse a nuevas experiencias derivadas del acercamiento a diferentes contextos culturales y sociales, y/o a las formas de organización y de apoyo en cada uno de los centros educativos observados desde la semana de planificación, hasta la culminación de la 2da. jornada de prácticas del semestre. La expresión de satisfacción que mostraron los alumnos al finalizar su jornada lo dice todo; “¡Maestra: Lo logramos!” “Que sigan estos intercambios, más movilidad, de verdad agradecemos que se nos haya dado la oportunidad, somos otros”! En esta experiencia, los alumnos se esforzaron por dar lo mejor, desde mantener el promedio de calificaciones durante el semestre, hasta el compromiso demostrado a través de sus actitudes, dinamismo, materiales didácticos y en el cumplimiento de las actividades planteadas.
Sin embargo, en el crecimiento de los estudiantes como futuros docentes, se encuentra implícito el apoyo del tutor del grupo; es clara la diferencia entre el trabajo logrado con los tutores que estuvieron de cerca, sugiriendo y apoyando a los alumnos en formación, y el conseguido con tutores que solo observaron el trabajo, sin brindar sugerencias de mejora, o con aquellos que se mantuvieron distantes, siguiendo la creencia de que es mejor que los futuros docentes se enfrenten a todas las dificultades que pudieran manifestarse y las resuelvan de manera personal en cada una de sus aulas.
Sin duda, este es uno de los principales retos a enfrentar como docente en formación. Al acercarse a nuevos contextos de aprendizaje, se hace necesario poder garantizar el acceso a escuelas de práctica que realmente asuman el compromiso de dar continuidad a la formación de docentes en escenarios reales. En este sentido, se puede afirmar que fue una experiencia satisfactoria, así como el apoyo de la mayoría de los tutores asignados, dejando abierta la posibilidad para el acercamiento a la práctica profesional en las escuelas receptoras asignadas en el estado de Aguascalientes, pero sobre todo el seguir involucrando estrategias de movilidad de estudiantes por experiencia profesional, permitiendo contribuir a fortalecer las capacidades contenidas en el perfil profesional de la Licenciatura en Educación Primaria.
Según Espinoza Freire, en conjunto con otros autores, las funciones principales del profesor tutor son, en lo esencial, las de diagnosticar, orientar, controlar y mediar, pero si no hay presencia en aula, ¿cómo impacta la práctica del alumno en la jornada realizada, cómo se puede verificar el crecimiento o bien qué aspectos se deben mejorar? El alumno debe ser observado en sus prácticas docentes, y mucho más relevante, recibir las sugerencias del tutor de grupo, quien se convierte también en formador que valida y guía el desempeño del alumno en formación.
*Maestra en Educación con Campo Formación Docente por la Universidad Pedagógica Nacional Hermosillo. Docente en la Escuela Normal Rural Gral. Plutarco Elías Calles en el Estado de Sonora. Correo: [email protected]