Como he compartido en varias ocasiones, hace 30 años comencé mi activismo social y político en la colonia Las Ladrilleras, en la ciudad de Hermosillo; no desde las altas esferas del poder político de entonces, sino en las colonias, participando en la organización social y en la lucha por los derechos de quienes menos tienen.
Quienes formamos parte de nuestro movimiento de transformación reconocemos que luchar por la democracia y la justicia social en aquellos momentos no era fácil, sobre todo, porque estos principios no coincidían con los gobiernos del PRIAN, que lejos de democratizar al país y distribuir la riqueza nacional con justicia, se encargaron de profundizar la pobreza y las desigualdades y promover la democracia de unos cuantos.
La llegada de la Cuarta Transformación rompió con el viejo esquema del neoliberalismo, reivindicando las supuestas “dádivas” en derechos sociales que contribuyen al bienestar de la gente; la educación y la salud pasaron de ser privilegios a derechos efectivos; la vivienda dejó de ser un negocio con cargo al ahorro de las y los trabajadores, para convertirse en una política pública que ha de cumplir el sueño de las familias de tener un patrimonio.
Por ello, cuando hablamos de la defensa de la transformación nos referimos a luchar pacífica y democráticamente para conservar las conquistas populares logradas en los últimos ocho años, es decir, cuando Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia de la República y, actualmente, con la presidenta Claudia Sheinbaum; comenzando por el reconocimiento de los programas de bienestar como derechos constitucionales, para los cuales hoy se destina uno de cada 10 pesos del presupuesto público y su implementación ha resultado en 13.4 millones de personas que han salido de la pobreza.
Defender la transformación también es hacer valer el derecho de las mujeres a votar y ser votadas en condiciones de igualdad sustantiva y libres de violencia de género, integrando paritariamente los poderes públicos del Estado. También es ejercer nuestro derecho a elegir libremente a quienes se encargan de impartir justicia, pues también son representantes del pueblo que deben servir al pueblo.
Defender la transformación es defender la soberanía nacional y el derecho de los pueblos de México a vivir de forma libre e independiente, presumiendo con orgullo nuestra cultura y tradiciones, al igual que protegiendo la propiedad de nuestras tierras y recursos naturales, porque la transformación es amor a la Patria y preservar nuestra memoria histórica.
Finalmente, recordando el legado de la Independencia de México a los principios de la 4T, defender la transformación es luchar contra la opulencia y los privilegios con cargo a los recursos públicos, que son del pueblo; erradicar el racismo, la discriminación y la exclusión, promoviendo la igualdad y el amor al prójimo; y continuar haciendo del ejercicio de la política y del gobierno una virtud humana.
Como coordinadora de los Comités de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Sonora, cuenten conmigo para seguir defendiendo la transformación casa por casa, municipio por municipio.
Lorenia Iveth Valles Sampedro
Coordinadora de los Comités de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Sonora