La realidad sobre la condición de cómo se encuentra el planeta, rebasa todos y cada uno de los datos que saltan en los distintos foros y espacios de proyección informativa. La vida se conforma en el desarrollo con los años y es, analógicamente de esta forma, como se puede concebir y entender que la longevidad del planeta “Tierra” debe considerar un trabajo conjunto por cada individuo que la habite, en cada región geográfica en donde se encuentre. Conforme pasa el tiempo, los cambios en la biodiversidad hacen patente el descuido de los seres humanos hacia la adopción de los muchos estilos de vida; además de los desajustes en el clima en varias partes del mundo, donde las condiciones que apuntan los registros históricos en los últimos 30 años, han dado un sinfín de sorpresas en términos de lo que “se pronostica”, en relación a lo que realmente llega a suceder, ya sea en mediciones de temperaturas y condiciones naturales propias de cada área geográfica, en el mundo. Desde la propuesta manejada de manera puntual y clara, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por la ONU, proyectada en la Agenda 2030 y aprobada por los 193 países que integran esta organización, desde el año 2015, y que además gira en torno al cuidado del medio ambiente en la generación de conciencia sobre qué es lo que se debe hacer en materia gubernamental y de la iniciativa privada, que conjuntamente deberá ser inherente a la participación de la ciudadanía, siendo esta última el eje del cambio en términos sustanciales ante esta problemática ambientalista de orden global.
El acelerado crecimiento demográfico y la tasa de mortandad en disminución por longevidad, han puesto sobre la mesa de análisis que la cantidad de recursos naturales para la sobrevivencia será para el 2050, diez veces más de lo que se requiere actualmente, esto debido a que la cifra de habitantes en el planeta en proyección, según el último informe de la ONU en 2026, será de 9,800 millones de personas; por otro lado, la industrialización inevitable por la comodidad que se busca hoy en día “para hacer todo”, que es parte de la tendencia definida en los nuevos estilos de vida, hace lo suyo en este fenómeno. En México, la situación no es ajena, saliendo del estándar en la producción de basura en el mundo, siendo un 27% más que el promedio, calculando 120 toneladas de basura consistente en residuos sólidos diarios, según la UNAM; se unen al consumismo, la obsolescencia programada de productos y aparatos electrónicos, además del desinterés en contribuir a la cultura del reciclaje. Es por ello que hace falta poner “manos a la obra” en la propuesta de programas que, por inicio, sensibilicen y, por consecuencia, permitan ir construyendo una cultura más consolidada hacia lo que es la reducción, reutilización y el reciclaje como parte sustancial hacia los beneficios que en este justo momento se necesitan, para contribuir a la restauración del planeta. Ciudad Obregón, en el año de 1993, ostentó el título de la ciudad más limpia del noroeste del país, entre el crecimiento demográfico y todo lo relacionado con el exceso en el consumo de prácticamente “todo”, desmejoramos esta posición de la que se presumía en esos tiempos. Hay que considerar que, además de las iniciativas por parte de la ciudadanía, como “Jalo por Obregón” han determinado en sus acciones complementarse con la práctica del gobierno local para hacer labor en este tipo de necesidades; por otro lado, el proyecto de rescate de los callejones en este municipio, que estuvo muy activo alrededor del 2017, tuvo efectos muy positivos, y por algún motivo el seguimiento y mantenimiento de los mismos, ha sido cuestionable en términos de lo que la agenda de la imagen urbana debería atender.
Entre los aspectos más representativos de la “tarea” de los centros educativos, hay programas que impactan de forma institucional hacia los requerimientos de la comunidad, y este es el caso de uno de los eventos que lleva a cabo el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad Obregón, donde los estudiantes de la PrepaTec, de cada una de las generaciones, compiten por la Copa Life; este loable proyecto consta de una serie de actividades y pruebas intelectuales, deportivas, lúdicas y de alcance comunitario que hacen que los jóvenes “preparatorianos” logren alcanzar un alto nivel de involucramiento en cada cosa que realizan, y uno de los retos más significativos y de mayor impacto en este evento anual, es la recolección de material de reciclaje llamado ReciclaTec, que vendría siendo el “top” entre los retos, siendo donde la coordinación y ejecución de actividades como buscar, recolectar, trasladar, separar, organizar y resguardar, exigen entre los adolescentes, mucha dedicación, esmero y esfuerzo. En el marco de este evento tan significativo, los estudiantes de 4to. Semestre de manera imponente sumaron la cantidad de 15 toneladas de material reciclable, entre metal, papel, cartón, plástico y vidrio, y sin precedente alguno en ediciones anteriores a este suceso. Este logro permitió que a nivel nacional, entre todos los campus del Tecnológico de Monterrey, el campus Obregón quedara en el primer lugar con este reto tan importante en la agenda de la conciencia hacia el cuidado del medio ambiente a través de la cultura de reciclaje, que es parte de los ejes de la responsabilidad social de esta institución. La intervención de los 83 jóvenes estudiantes de este bloque generacional, marcó un referente en torno a lo que los próximos años se pueda lograr alcanzar. Esta movilización de cada uno de los involucrados, está definida por la labor de quienes promovieron las ganas y el entusiasmo por cada reto, por ello no se puede pasar por alto la mención de los y las estudiantes Wendy Navarro, Ángel Guillén, Ariel Rivera, Arylú Quiroz y Natalia Rivera, quienes como verdaderos líderes hicieron posible el reconocimiento, la admiración y el respeto de todo aquel que fue parte de esta tan significativa meta. El nivel de participación de los padres y madres de familia se hizo notar, con la facilitación de cada uno de los recursos que en este caso se requirieron para esta valiosa actividad.
Estos eventos marcan tendencia hacia las labores que de manera conjunta deberán llevarse a cabo, para que haya cambios sustantivos en términos ambientalistas y ecológicos; la importancia de fomentar la participación de los jóvenes adolescentes en proyectos de este tipo dentro de los contextos escolares va perfilando la proyección de individuos con mayor sensibilización y capacidad de conciencia ante las adversidades y problemáticas relacionadas con el deterioro del planeta. Ahora sí que, lejos de que una copa se gane, o no… Habrá mayor orgullo sobre lo que se realiza en pro y en favor de las necesidades en ciertos sectores de la comunidad, y los estudiantes de 4to. Semestre de la PrepaTec, en este evento de la Copa Life 2026, dieron cátedra de coordinación, disciplina, esfuerzo y sentido de compromiso hacia lo que significa construir un amplio sentido de responsabilidad social orientada hacia la cultura del reciclaje a través de la participación ciudadana, este es el mayor premio… para todos. ¡Enhorabuena, jóvenes!