NO SE HABÍA TENIDO NOTICIAS de él en varios meses. Por eso en muchos sectores de la sociedad mexicana su mensaje de condolencias a la familia de GERARDO RUIZ ESPARZA, levantó una ola de tuits exaltando la figura del expresidente ENRIQUE PEÑA NIETO.

Su tuitt, dice lo siguiente: “Lamento profundamente el fallecimiento de mi amigo y excolaborador, Gerardo Ruiz Esparza, gran ser humano y servidor público de excelencia, responsable de importantes proyectos de infraestructura en todo México. Mi más sentido pésame a su familia y amigos. ¡Descanse en paz!

De inmediato, surcaron el ciberespacio más de mil mensajes, lo mismo de hombres que de mujeres. En algunos, la emoción y la nostalgia eran patentes. Por ejemplo, la dama que le dice que lo extrañan y que se arrepienten de haber desconfiado de él.

Ellos, los tuiteros, también son pueblo. Y los empresarios y los micro, pequeños y medianos empresarios. Todos—incluidos los periodistas—somos pueblo.

En la mañanera de ayer, el presidente AMLO inició convocando a la unidad y la sororidad en estos momentos de emergencia sanitaria. Como ciudadano pensé que era buena señal del presidente. ¿Cómo no darle la bienvenida a una propuesta como esta en momentos tan estresantes para todos?

De hecho, este mismo planteamiento me lo había compartido un muy entrañable amigo mío. “Sin ánimo de entrar en discusión, en buena onda (y mire que mi cuate anda en los sesentaytantos), esta contigencia nacional debe de unirnos a todos, dejar para mejores tiempos las críticas y las descalificaciones”.

Pues sí, yo también pienso que así debería ser.

Pero luego abro la ventana de “las mañaneras” y veo y escucho al presidente llamarle a los periodistas “zopiloteros”, y a muchos empresarios los adjetivisa como “conservadores” y de nuevo los llama neoliberales enemigos de la Cuarta Transformación.

De entrada, clama por la unidad y la solidaridad y cinco minutos después vuelve a satanizarlos.

Pide a los mexicanos no voltear hacia otros países. No hay necesidad de hacerlo, dice.

Nosotros, nos repite, estamos preparándonos para la etapa más grave de la crisis sanitaria. Vamos a tener ventiladores y todo lo que haga falta.

Nada dice del tiempo que se dejó perder.

No explica de qué tamaño podría ser el daño por no haberse anticipado para prevenir los contagios y tener “pruebas” suficientes para llevar la estadística de los contagios confirmados.

De eso no dice nada y los medios que insisten en que fue un error, son ‘zopiloteros’. ¿No voltear a otros países?

Es una admonición absurda de un mandatario cuando lo primero que hicieron los países de Europa cuando en China se supo lo de la epidemia, fue voltear hacia otras naciones para tomar las debidas providencias.

Una periodista le preguntó al presidente que si había una estimación sobre el número aproximado de fallecimientos por la pandemia.

Esto escandalizó a AMLO. Y llamó “zopilotera” a la reportera.

¿Un morbo malsano?

¡Por supuesto que no!

En Estados Unidos desde hace semanas se hicieron las estimaciones. El Gobierno de DONALD TRUMP, informó que podría haber un piso de 100 mil muertos y un techo de 200 mil fallecidos.

Algunas fuentes calculan que podría elevarse la cifra a 250 mil muertos.

Nadie moteja a los periodistas como “zopiloteros”. La muerte colectiva en la pandemia global como la que estamos viviendo, no debe tener matices. Es una realidad y por mucho que nos repugne la idea de hablar de muertos—que podrían ser nuestros familiares o nosotros mismos— es necesario que se realice el diagnóstico para que los gobiernos y las sociedades sepan a que se atienen.

Ayer me asomé a la realidad, terrible, sin solución aparente en el corto plazo, de Ecuador.

En ese pequeño país andino, los enfermos por el coronavirus, se mueren en las calles.

Las imágenes no dejan lugar a la duda. Vi personas muertas en mitad de una calle. Me aterroricé cuando gente del vecindario sacaba el colchón del cuarto del fallecido y, sobre su cadáver, le prendían fuego.

Vi a una mujer con cubrebocas llevar casi a rastras a quien supuse su marido. Él, también con un tapabocas, no pudo mantenerse de pie y se desplomó sobre la banqueta. La mujer no le soltó la mano. Gritaba, a plena luz del día, para que los viandantes la auxiliaran. Nadie se acercó a ayudarla. Al contrario, rodearon lo más lejos posible el lugar donde murió el infeliz hombre.

Escenas como esta, se repiten en Guayaquil, la segunda ciudad de Ecuador. La crisis sanitaria ha desbordado la capacidad del sistema de salud de ese país con apenas 16 millones 600 mil habitantes. La séptima parte de los habitantes que tiene México.

Y sucede que en Ecuador ya suman más muertos que en México. Y la gravedad es mucho más evolutiva que en nuestro país. Esto significa que aquí falta lo peor. ¿No voltear a otros países?

Y si no volteamos, ¿Cómo tendríamos un referente?

Con todo respeto para mi amigo, pero así no se puede.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLE: HAY COSAS que de verdad duelen. Y una de ellas es, por ejemplo, el de la señora de 63 años que fue despedida de su empleo como recamarera del Hotel Holiday Inn Express de Guaymas, en plena emergencia sanitaria por la que atraviesa el país…

De acuerdo con la información del diario hermano LA VOZ DEL PUERTO, la señora en mención está bajo tratamiento por un accidente de trabajo amén de qué, en su hogar, atiende a un hijo discapacitado…

La de ella, es una de esas tragedias humanas que en México se multiplican cada día…

La empresa no la mandó a su casa con goce de sueldo, como dicen las autoridades que debe de ser…

La despidieron, dice la nota…

Y tan tan…

Ayer intenté comunicarme con HORACIO VALENZUELA, secretario del Trabajo del Gobierno del Estado…

El teléfono no contestó, estaba muerto…

Pero por arriba de un secretario está la gobernadora CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO, que estoy cierto que si tomará cartas en el asunto…

En todo caso, ya se verá…

HORACIO (Lacho, para sus cuates) es un servidor público muy identificado con las clases trabajadoras más vulnerables y en casos como el de la señora de Guaymas, siempre ha demostrado que no olvida sus orígenes en Bacobampo….

Ya lo verá…

Y HABLANDO DE OTRAS COSAS, bien se vio la senadora BEATRIZ PAREDES RANGEL, en una intervención en la que se refirió a la tragedia que todos estamos padeciendo en México… Con voz firme…

Segura, sin estridencias dijo lo que tenía qué decir…

Es todo.

Le abrazo.