Cuando hablamos del nivel cultural de un estado, tendemos a evaluarlo en función de la calidad y frecuencia de sus eventos artísticos. Pero, antes de continuar, definamos qué es cultura. El término cultura viene del latín ‘cultura’, que se refiere al cultivo o crianza tanto de organismos vivos, hábitos o del conocimiento mismo. Por su parte, laRAE define cultura como el “conjunto de conocimientos, modos de vida, costumbres, conocimientos artísticos, científicos e industriales de una época o un grupo social”.
Uno de los procesos más importantes y dinámicos de una sociedad es el proceso de culturización o, también llamado, socialización. Este proceso es indispensable para la adaptación y funcionamiento de los individuos en una sociedad, e involucra que los individuos vayan aprendiendo e integrando a su vida cotidiana los diferentes aspectos de su propia cultura y a su vez, transmitiéndolos a las nuevas generaciones, como lo son los valores, costumbres, conocimientos y creencias; interactuando con diferentes agentes sociales como lo son la familia, escuela, medios de comunicación y redes sociales, grupos de pares; es decir, en el caso de un estudiante de secundaria, sería su relación con sus mismos compañeros. Por último, podemos mencionar a la comunidad, que también tiene una aportación importante en la asimilación de costumbres, tradiciones y valores.
En este proceso tan dinámico también se encuentran los tipos de culturización. Por ejemplo, la enculturación, que es cuando un individuo aprende elementos de su propia cultura y la preserva; la aculturación, que es cuando los individuos adoptan elementos de otra cultura; y la asimilación, que es cuando una cultura es absorbida por otra dominante, provocando que se pierdan los aspectos culturales propios.
El proceso de culturización de los pueblos es, en realidad, el motor que impulsa a una sociedad a desarrollarse, y una sociedad en desarrollo sería, según mi opinión, un mejor entorno para cualquiera que se visualice a sí mismo como gobernante.
Cada seis años comienzan las campañas políticas y las reuniones de los candidatos con los diferentes gremios y sectores. Pero siempre la reunión con los ‘cultureros’ —término que considero peyorativo— se realiza al final, dando un mensaje de que hay asuntos más importantes que la cultura del estado.
Si analizamos lo antes mencionado en este espacio de opinión y le somos fiel a las definiciones, la cultura es lo más importante de una sociedad, ya que involucra los diferentes modos de vida, costumbres buenas y malas, hábitos buenos y destructivos, en nuestras comunidades, por lo que lo primero que deberían hacer los aspirantes a los cargos públicos de liderazgo, es un análisis serio y detallado sobre el espectro sociocultural, y en base a eso, desarrollar su estrategia de gobierno y garantizar acciones que energicen el proceso de culturización, creando una sociedad más productiva, respetuosa, colaborativa y que, además, eleve su capacidad crítica y de análisis, cambiando la mala praxis por hábitos que motiven al crecimiento.
Y ahora, ¿el arte qué tiene que ver con todo esto?
La RAE define arte como “actividad consistente en crear obras que, mediante recursos principalmente plásticos, sonoros o literarios, produzcan estimulación estética o intelectual”. Comencemos por el final de la definición misma. La estimulación intelectual se relaciona directamente con la definición de cultura que nos ofrece la RAE, ya que menciona el conjunto de conocimientos, y aparte, por medio del arte podemos aprender de nuestra cultura y de otras ajenas a nosotros; esto tiene que ver con la aculturación y la enculturación. El arte también involucra mucho trabajo en equipo, análisis crítico, búsqueda de la estética, imaginación, desarrollo cognitivo, desarrollo de la motricidad, creatividad y disciplina; también es un mecanismo integrador de la sociedad al citar a la comunidad a presenciar eventos artísticos, y adicionalmente a través del impacto que tienen los jóvenes aprendices de las diferentes ramas del arte entre sus familias y amigos. Esto sin dejar de lado el proceso de desarrollo del conocimiento artístico que nos indica la RAE en su definición. También enriquece la relación del individuo con los diferentes agentes sociales.
Entonces, ¿el arte y la cultura son lo mismo?
Definitivamente, no. La cultura va más allá de la actividad artística. Tiene que ver con el comportamiento social; es todo aquello que la sociedad cultiva consciente o inconscientemente, y el arte es uno de los múltiples aspectos contemplados en la cultura de una región. Sin embargo, el arte es un gran instrumento para motivar el desarrollo de la sociedad dentro de su proceso de culturización. Existen otras actividades que aportan valores importantes, como el deporte, clubes de ciencia, el aprendizaje de idiomas, entre otras, pero sin duda, el arte es un arma muy poderosa en la lucha por el desarrollo humano.
¿Y cuál es la función de las instituciones culturales?
Desgraciadamente, nunca hay una estrategia integral que emane de un plan inicial de gobierno. Las instituciones se dedican a ejecutar una agenda de eventos artísticos con el poco presupuesto que tienen, pero fuera de un plan que garantice el desarrollo. Son ideas aisladas, que no hay que negar que a veces haya buenas ideas, pero no hay una dirección definida. Las instituciones de cultura deberían seguir una estrategia emanada de un análisis de los aspectos que debemos cambiar en nuestra cultura, y que con un presupuesto suficiente se programen eventos que, aparte de motivar al desarrollo artístico, refuercen valores como el respeto a la vialidad, la no violencia, la solidaridad, la tolerancia, etc. De esta manera y con un presupuesto que no solo cubra la nómina y los servicios de las instituciones, reforzar los programas permanentes de formación artística que hay en nuestro estado y echar a andar nuevos programas; y subrayo la palabra permanentes, ya que, si no es así, el proyecto termina en una buena intención, pero sin sustento.
“La cultura genera progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral”: José Vasconcelos
Héctor Acostaes maestro en Música por la Universidad de Arizona, director orquestal y coral y especialista en repertorio vocal. Docente de tiempo completo en la Universidad de Sonora.