“Los niños son el futuro de México”, es una expresión muy trillada en la parte discursiva del “argot” político y de cualquier contexto informal de diálogo, no de los últimos años, sino de siempre. Bajo el marco de la legalidad, un menor de 18 años entra en la tipificación de ser un infante, y ante la perspectiva jurídica, deberán considerarse algunos aspectos en torno a la práctica, conducta y actos de un adulto hacia un menor para ser considerado conforme a derecho, como un niño.
Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el registro de niños y niñas en México es de 36 millones y la distribución señala que el 27 por ciento tiene menos de 6 años, mientras que un 36 por ciento oscila entre los 6 y 11 años de edad y el 38 por ciento restante se ubica entre los 12 y 17 años, considerados aún con esta edad como niños o niñas adolescentes. El desarrollo infantil es determinante para lo que viene en la vida adulta; es en este proceso donde se fortalece el carácter para contrarrestar impulsos propios del temperamento; en donde el resguardo y la guía de alguien representan ser clave para contribuir al fortalecimiento del tejido social, el mismo que está marcado por la familia de donde el infante proviene y se desenvuelve.
Hacia los beneficios que a este sector de la población, la instancia gubernamental deberá hacer valer a la niñez, a través de programas estratégicos que promuevan la intervención de actividades que impacten en la responsabilidad de quienes tienen el compromiso de tutelar al menor que se trate, desde el registro como parte de una población formal que constituye a nuestro país, atender su salud en la vulnerabilidad de su primera etapa de crecimiento, hacerlos parte de la educación inscribiéndolos a la escuela para el goce de este derecho constitucional, así como brindar un sano desarrollo como proveedores del bienestar personal inculcando buenas prácticas sociales, de convivencia y respeto.
La serie de factores que ubican el cumplimiento en pleno de las necesidades de este endeble segmento poblacional se hace visible a través de las estadísticas que, a manera de recuento, nos indican el nivel de deserción escolar en niveles básicos, que se pudiera pensar que ya se ha superado este aspecto, pero acorde al INEGI, 4 de cada 100 niños y niñas en Sonora, abandonan sus estudios por motivos diversos; por otro lado, la identificación de niños y niñas que están bajo el compromiso de llevar “sustento” a su casa, sumándose a la actividad económica del comercio ambulante con la venta de dulces, galletas, pastelitos o flores, por la noche en las avenidas más recurrentes y esquinas de cualquier localidad, no es la excepción, ya que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022 del INEGI en México, hasta entonces existían 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes entre 5 y 17 años que trabajan.
Son muchos los escenarios donde los niños y las niñas pueden potenciar sus talentos, pero el más representativo es la escuela, donde, a través de las actividades complementarias en el desarrollo del aprendizaje, se potencia la parte artística y deportiva, además de la parte cultural y hasta política; donde la importancia radica en cómo, las escalas del gobierno federal, estatal y local aperturen foros que den la valía a este grupo poblacional que determinará el funcionamiento social futuro.
Ubicados en una realidad palpable, se reconocen los esfuerzos para contrarrestar los problemas sociales que han vulnerado a este sector de los niños, a través de la intervención de las instancias del sector público y privado, con iniciativas de la sociedad civil para promocionar acciones que sensibilicen a quienes tienen la responsabilidad de criar niños y niñas y al mismo tiempo crearlos bien para el futuro, y se perfilen a ser en su vida adulta, ciudadanos con “buen rumbo en la vida”.
Desde la perspectiva nacional hasta la local, en las últimas dos décadas se ha apreciado un gran avance en la valía otorgada a los infantes, marcando la pauta de lo propuesto por organismos internacionales y de contención como el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, para establecer y ratificar que el nivel de resguardo hacia los derechos de la infancia no deberá quedar solo en las intenciones de los adultos, que bajo su compromiso en gestiones y labores orientadas a la promoción de actividades, esto sea lo que fomente la participación ciudadana para consolidar el desarrollo en plenitud y efectivo de los niños y las niñas; en todos los lugares del mundo.
En Ciudad Obregón, las características sociales de la infancia no son ajenas a lo visto en el contexto nacional, las áreas de oportunidad son las mismas, solo que a menor escala, pero siguen haciéndose esfuerzos que marcan parte del destino de quienes son parte del futuro del país.
Abril es el mes del niño y por ello en este período se ubican fechas como el 12 de abril, que desde el 2011 se conmemora a “los niños y niñas de la calle”; el día 16 de este mismo mes, se reconoce a “los niños que viven la esclavitud y la explotación laboral” en el planeta. En el marco de la conmemoración del Día del Niño y la Niña, que es este 30 de abril, padres y madres de familia, maestros, así como algunas instancias del gobierno son quienes hacen esfuerzos por no pasar inadvertida esta fecha, para celebrar a quienes por derecho deberán tener espacios y momentos propicios para la diversión y sean felices, así en la mayoría de los casos los niños o las niñas de Cajeme, en su escuela, en su casa o en espacios públicos, vivirán algún tipo de experiencia que de alguna forma marcará una parte en esta etapa de su desarrollo, para perfilarse a ser un adulto socialmente funcional.
Los parabienes estarán en las 8 celebraciones en distintos puntos de la localidad, ofreciendo festejos que se realizarán en las colonias Cajeme, Linda Vista, Valle Verde, Urbi Villas, México, Villa Bonita, Libertad y la comunidad de Cócorit. Cada sede contará con horarios específicos para facilitar la asistencia de las familias, promoviendo la participación activa en cada rincón del municipio.
Lo cierto es que desde 1924, el Día del Niño marca un referente en la importancia que toma el incluir a esta parte de la población en nuestro país; poco a poco se han visibilizado los avances en materia jurídica y legal en el goce de los derechos de la infancia, y aunque falte mucho por hacer, hemos ido evolucionando como sociedad para hacer frente a los embates de varios estigmas sociales que vulneran a los niños y niñas por no tener la capacidad de conciencia y el entendimiento en pleno de “la vida que le tocó” y por no tener el suficiente alcance en la debilidad de su voz, para ser escuchada. Que cada uno de los niños y niñas en México sean parte de algún tipo de festejo para que a todos les llegue un abrazo, acompañado de un respetuoso…¡Feliz día del Niño!
Miguel Romandía