El turismo es uno de los sectores más importantes de la economía mexicana. Crea empleos, reaviva regiones completas y posiciona a México como un destino cultural y natural de excelencia. Sin embargo, a pesar de su relevancia, hay una mirada que ha estado ausente en el diseño de sus políticas y estrategias: La mirada de las mujeres. Porque si bien las mujeres estamos en cada rincón del turismo, desde la guía que conoce cada sendero hasta la chef que preserva una receta de generaciones, pasando por la emprendedora que construye su negocio con esfuerzo o la académica que investiga el sector, nuestra presencia no siempre se traduce en reconocimiento, participación o condiciones laborales dignas.
Esta realidad no es nueva, pero sí que es más visible que nunca. Las mujeres del turismo nos encontramos con barreras estructurales muy profundas: para nosotras el acceso al crédito sigue siendo un camino de obstáculos, las condiciones laborales suelen ser precarias y las cargas de cuidado, que casi siempre recaen sobre nuestras espaldas, nos duplican la jornada sin que eso se refleje en mejores ingresos ni mayor reconocimiento. Además, en los espacios de decisión, en las mesas donde se discuten las políticas del sector, las mujeres seguimos siendo minoría. No es cuestión de capacidad ni de experiencia, es un problema de diseño institucional que ha ignorado sistemáticamente nuestras voces.
Frente a esta realidad, un grupo de mujeres de distintos ámbitos del turismo hemos decidido encontrarnos y organizarnos. No hemos esperado que nos invitaran a la mesa; hemos hecho nuestra propia mesa. Así nace el Primer Encuentro de Mujeres en el Turismo, que se llevará a cabo los días 8 y 9 de octubre en la Universidad Intercontinental, en la Ciudad de México. Este encuentro es autogestionado, horizontal y profundamente colectivo. No es un evento académico tradicional ni una conferencia más; es un espacio de escucha, de aprendizaje y de acción. Vamos a diagnosticar juntas, a construir puentes, a aprender herramientas y a escribir un manifiesto que recoja nuestras voces, nuestras exigencias y nuestros compromisos con un turismo más justo, inclusivo y sostenible.
Uno de los rasgos que ha caracterizado este encuentro es que no hemos diferenciado entre la vida personal y la profesional. Por eso, en el programa hemos incluido momentos de autocuidado colectivo. Lejos de ser un detalle menor, esta decisión es una declaración de principios. En un sector que muchas veces nos exige más de lo que nos da, detenernos a cuidarnos no es un lujo, sino un acto político. Es decirnos a nosotras mismas que nuestro bienestar importa, que no somos máquinas y que el turismo que queremos construir es uno que también sostiene la vida de quienes lo hacemos posible. Además, hacerlo de manera colectiva refuerza la idea de que no estamos solas: La sororidad también se teje desde el cuidado compartido.
El encuentro también es un espacio para aprender y compartir herramientas. Los laboratorios prácticos profundizarán en marketing digital con inteligencia artificial, acceso a crédito y salud financiera, liderazgo con conciencia y sostenibilidad regenerativa. Pero también habrá espacios de diálogo profundo, donde podremos nombrar lo que duele e imaginar juntas nuevas formas de gobernanza en el sector. Y, por supuesto, habrá espacio para reconocernos mutuamente, para celebrar nuestros logros y para tejer alianzas que trasciendan estos dos días.
El manifiesto que firmemos al finalizar el encuentro no será un texto aspiracional, sino un documento de ruta compartido. En él demandaremos políticas públicas con perspectiva de género, acceso real a financiamiento, reconocimiento de nuestro liderazgo y de nuestro trabajo, así como condiciones que hagan del turismo un motor de bienestar para todas, no solo para unas cuantas. También vamos a incluir compromisos concretos que asumamos nosotras mismas como red, porque sabemos que el cambio no puede esperar a que otros lo decidan por nosotras.
Este encuentro no es un punto de llegada, sino el inicio de un camino que queremos hacer juntas. La invitación está abierta a todas las mujeres relacionadas con el turismo en México, ya sean guías, empresarias, emprendedoras, artesanas, consultoras, académicas, operadoras o aquellas que forman parte de organizaciones y proyectos comunitarios. Las invitamos a unirse, encontrarse, reconocerse y construir, desde nuestra experiencia y nuestra fuerza colectiva, el turismo que deseamos y merecemos. El futuro del turismo se escribe con voz de mujer, y no vamos a permitir que nadie lo escriba por nosotras.