DESDE EL OTRO LADO del teléfono, claramente percibí un bostezo de aburrimiento de mi amigo.

–Oye, me estoy acordando de aquel alboroto que se traían hace años algunos lugareños de Pueblo Yaqui. Promovían la municipalización de esa comisaría.

¿Te acuerdas que el proyecto lo encabezaba Jorge Alberto Ponce?- pregunto sin entusiasmo.

–No prosperó. Un político del Yaqui me ha dicho que fundamentalmente ese asunto no caminó porque debe ser el Ayuntamiento quién proponga la separación de una comisaría.

–Y el municipio no se podía hacer él mismo harakiri, ¿verdad?

–Verdad.

Esta desabrida conversación me llevó a repensar, horas después, en los más nuevos municipios de Sonora. Particularmente, a mi me tocó ser testigo de algunos movimientos “independentistas” como el de Villa Juárez, que en tiempos del Gobierno de MANLIO FABIO BELTRONES y con su poderoso impulso— es su pueblo de origen—logró que esa comisaría se separara de Etchojoa.

Ciertamente, Etchojoa pudo sobrevivir gracias a la pujanza económica de Bacobampo, cuya bonanza supera con mucho a la cabecera municipal.

Ni hablar: las cosas como son.

Por cierto, me cuentan que el profesor Ponce Salazar, está jubilado del Cobach.

Quiénes conocen las entrañas de estas cuestiones, aseguran que no es nada fácil lograr la municipalización de una comisaría. “Si te fijas en los nuevos municipios, lo único que se logró fue debilitar al Ayuntamiento original mientras que el nuevo municipio pasó a ser una más de las municipalidades que para sobrevivir tiene qué depender de las magras partidas que les mandan de Hermosillo”.

Verdad de verdades.

Y como ejemplo, ahí está el caso de San Ignacio Río Muerto, que nació con una terrible malformación que nadie ha podido curar en tantos años transcurridos desde la municipalización.

Sus crisis económicas son permanentes y los cortes de energía eléctrica se suceden trienio tras trienio. Es una pesada carga para las finanzas del estado.

Como digo, ha habido varios intentos de municipalizar a comisarías con cierto nivel productivo. Está el caso del “poblado Miguel Alemán”, en la Costa de Hermosillo. ¿Recuerda usted que se hizo bastante ruido con la idea de hacer municipio a Esperanza, comunidad hoy conurbada de Ciudad Obregón?

Seguro que mi cuate el CHITO ZAMORA, si se acuerda.

Ninguno de estos esfuerzos prosperó y terminaron diluyéndose en los cambios regionales de la política. Pues sí, no es fácil lograr que un movimiento de esta naturaleza alcance un buen final. Y no crea usted, hay una serie de requisitos que se tienen qué allanar. Verbigracia: se necesita el apoyo del Ejecutivo, o sea, del gobernador (o gobernadora) del estado. También del Legislativo. La autorización del Cabildo y, naturalmente, de la población.

¿Cuántos de estos proyectos de municipalización se han concretado en Sonora en los últimos 30 años?

Son tres los movimientos municipalizadores que se han concretado en tres décadas, es decir, las últimas tres.

Curiosamente, el primero fue impulsado por un amigo mío, el Lic. BULMARO PACHECO MORENO. Fue en los tiempos en que el huatabampense era senador y en Sonora gobernaba RODOLFO FÉLIX VALDÉS, quién lo tenía en alta estima.

Bulmaro también era presidente estatal del PRI en 1989.

La municipalización de la Comisaría de Sonoyta—por cierto, doña CUQUITA AMADO DE ARAIZA conoce perfectamente los sonidos de la pronunciación de esta palabra—, perteneciente a Puerto Peñasco, dio lugar a que el nombre de PLUTARCO ELÍAS CALLES, le fuera impuesto, por primera vez, a una ciudad o población.

Hasta ese momento, no existía ningún pueblo o ciudad con el nombre del padre de las instituciones modernas de México.

Lamentablemente, al separarse Sonoyta de PP, no mejoró sustancialmente como municipio y Puerto Peñasco se estancó, a pesar de que, por algún tiempo, inversionistas de otras regiones, desarrollaron un boon inmobiliario que, andando el tiempo, se desinfló. En 1989, había en el país Ciudad Alemán, Ciudad Juárez, Ciudad Obregón, Ruiz Cortines en Sinaloa, Ciudad Madero en Tamaulipas y algunos más.

Pero no Plutarco Elías Calles.

De esta manera, señor mío, el número de municipios en Sonora pasó de 70 a 72. Y en esas seguimos.

Y solo como una curiosidad, aquí estos datos: Benito Juárez y San Ignacio Río Muerto, hoy son gobernados por Morena. Y “Plutarco Elías Calles”, por Movimiento Ciudadano, en una elección que muchos califican de atípica, en julio de 2018.

¿Y sabe usted por qué se afirma esto?

Porque en la casilla que se quemó con todo y carro que la transportaba, estaba la diferencia a favor del PRI.

Si esta aseveración fuese cierta, nadie dudaría que fue, en efecto, una elección y un triunfo de MC, atípicos.

Me cae que sí.

Y como ya estamos encarrerados, caro lector, vale la pena comentar que antes de estos nuevos municipios, se había creado el número 69, nada menos que la entonces pujante ciudad rielera, Empalme, la tierra de todos los amores del maestro JOSÉ LUIS ISLAS PACHECO.

Esto ocurrió en 1953.

Tuvieron que pasar 36 años. ¿Cuántos habrán de transcurrir para que se municipalice otra comisaría?

El tiempo lo dirá.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡OH, LA LÁ! NO ES POR NADA, pero, sin ánimo de presumir vanidosamente, en materia de buena lectura, puedo decir que estoy viviendo mi etapa de “vacas gordas”…

Bueno, tal vez no tan gordas las vacas, pero sí, bastante repuestas…

Dígame si no: apenas me habían llegado dos libros que yo esperaba desde semanas antes cuando recibo por WhatsApp el texto con una entrevista que MARIO VARGAS LLOSA le hizo al argentino JORGE LUIS BORGES, hace muchos años y que es parte del nuevo libro que el Nobel de Literatura publicará la próxima semana…

La entrevista es extensa y sería imposible que cupiera en este pequeño espacio…

Pero como dice el propio escritor peruano: El genio de Borges se descubre en cada una de sus palabras…

De entrada, le pregunta a Borges: “Me ha impresionado mucho al ver su biblioteca no encontrar libros suyos, no hay ni uno solo: ¿por qué no tiene libros suyos en su biblioteca?”…

Y la respuesta: “Cuido mucho mi biblioteca. ¿Quién soy yo para nombrarme con Schopenhauer?”…

A PROPÓSITO DE LIBROS, con el de CARLOS MONCADA, “Al despertar: filibusteros y dictaduras”, que ya tengo aquí conmigo, completo la lista de gobernadores de Sonora que lo fueron desde 1831 hasta nuestros días…

Se agradece a quien hizo posible que esto ocurriese…

Y HABLANDO DE OTRAS COSAS, principalmente de presidentes municipales, un respetado ciudadano de Cajeme me sugiere que intente hacer un ejercicio de análisis del “estilo personal de Gobernar” de cada uno de los alcaldes de Cajeme en los últimos treinta años…

En realidad, mis interlocutores se preguntan por qué el actual munícipe cajemense, no da la cara a sus gobernados, no sale a caminar a pie, a saludar a los ciudadanos, a contestar preguntas, a ofrecer una palabra de esperanza, a comprometerse a visitar al día siguiente el domicilio de ese señor que le está relatando lo que está ocurriendo en su vivienda con el problema del drenaje…

Ya veremos, dilecto amigo…

Ya veremos…

Es todo.

Le abrazo

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