Desde su primera edición en 1930, la Copa Mundial se ha convertido en uno de los eventos más celebrados del mundo. Miles de millones de aficionados se reúnen a presenciar este hito, incluso a veces madrugando para sintonizar su transmisión en vivo o, en el caso de algunos, viajando al otro lado del mundo para asistir a un partido.
Este año. México, Estados Unidos y Canadá comparten el anfitrionato del torneo, recibiendo una gran cantidad de turistas ávidos de experimentar la pasión del futbol, pero también de explorar la música, cultura y gastronomía de la región.
Por lo tanto, este acontecimiento se convierte en el escenario perfecto para que algunos desafortunados miembros de la afición experimenten la ira de uno de los más emblemáticos y legendarios emperadores aztecas.
Existen varios relatos acerca de la leyenda de ‘La venganza de Moctezuma’, un cuadro de síntomas gastrointestinales que numerosos extranjeros han experimentado al visitar nuestro país y al cual se le adjudica una causalidad mística o esotérica.
Más allá de un fenómeno paranormal, es meramente una incompatibilidad. El sistema digestivo depende fundamentalmente de la microbiota intestinal, un conjunto de microorganismos que actúan como barrera protectora frente a patógenos externos y coadyuvan en diferentes procesos vitales como la digestión y la síntesis de nutrientes.
Al consumir agua o alimentos en territorio extranjero, nuestro sistema inmunológico se expone a ciertos microorganismos con los cuales no está familiarizado y tiende a generarse una respuesta casi inmediata: Diarrea, vómito y fiebre.
Además, muchos de los condimentos o especias utilizados en la gastronomía mexicana pueden ser irritantes, sobre todo para aquellos que no suelen consumirlos regularmente; sin embargo, es importante mencionar que esto no solo ocurre en México. A esta condición se le conoce internacionalmente como ‘diarrea del viajero’ y afecta a millones de turistas en todo el mundo.
Es más que evidente el gran amor y cariño que México le tiene al futbol, ya sea por su profunda capacidad para unir a la sociedad, su arraigo histórico como válvula de escape emocional o tal vez incluso por su amplia similitud con el juego de pelota prehispánico.
No me considero particularmente un hombre supersticioso, a las pruebas me remito, pero espero que Moctezuma muestre al menos un poco de clemencia hacia los turistas aficionados que hoy asisten al Mundial.