NINGUNO COMO ÉL PARA ARRASTRAR por la indignidad y el escarnio público, la investidura. Ni JOSÉ LÓPEZ PORTILLO, con todo y su carga de frivolidad. Ni VICENTE FOX, con su cursilería ramplona. Vamos, pero ni siquiera ENRIQUE PEÑA NIETO cuya debilidad de carácter lo llevó a ser humillado frente a las cámaras de televisión por un periodista bravucón que dista mucho de poseer la honestidad y el talento periodístico de JULIO SCHERER GARCÍA: CARLOS MARÍN, entonces director editorial del diario Milenio y de Milenio Televisión.

No, para nada. Para el chacoteo institucional, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR se pinta solo.

Caray, ¡qué cosas tiene la vida, Mariana! He optado por mantenerme al margen de las dizque conferencias de prensa en Palacio Nacional, a partir de que me convencí que era una pérdida de tiempo estar escuchando expresiones incomprensibles.

Pero ayer fue algo especial. No se trataba de la acostumbrada perorata que el presidente le dedica cotidianamente a los “conservadores”, a los “neoliberales”.

Ahora se trataba de un “complot”.

“El pueblo me lo mandó”, dijo, mientras mostraba un papel escrito en el que estaba la lista de los “conspiradores”.

En esa lista figuraban todos los críticos de la Cuarta Transformación. Todos los representantes de sectores empresariales, de comunicación, de la intelectualidad. No escapó nadie.

Lo curioso es que en el referido escrito — “panfletillo” le llamaron los comunicadores señalados— no se mencionaban a grupos armados, a gente que pudiera considerarse peligrosa.

Reflexioné durante varios minutos tratando de concluir un diagnóstico. “¿De qué se trataba esta patraña sin sentido? ¿Por qué el presidente la leyó ante las cámaras y para toda la nación?” No había verificación de la autenticidad de la carta.

No había una fuente confiable. Era un texto burdo, sin sentido, sin sustento y sin coherencia.

Me resultaba inverosímil que el hombre que ostenta el símbolo del máximo poder en México, estuviese allí, en el llamado púlpito de Palacio Nacional, haciendo las veces de comunicador de televisión.

“Fue una de las jugadas que a AMLO se le ocurren de vez en cuando”, dijo un intelectual al que se le recuerda por sus públicas simpatías por el hoy presidente mexicano.

Cambié de canal y me dispuse a iniciar mis actividades diarias.

Di muchas vueltas al asunto. Me preguntaba qué se proponía López Obrador. Estaba exponiéndose a quedar en ridículo ante otros países, ante otros gobiernos.

También sabía que esto es algo que no le quita el sueño. Y me hacía esta consideración: si por burda y “chafa” la maniobra había fracasado, ¿qué haría el presidente? Más tarde, leí en la sección Bajo Reserva de El Universal, que un reconocido morenista se había presentado en la redacción del periódico para hacerles una propuesta a los editores: tenía una carta en su poder en la que demostraba la existencia de una “conspiración” para desbarrancar al Gobierno de la Cuarta Transformación. Les dijo que el nombre de ese periódico estaba en la lista y por tanto les proponía que publicaran el documento y así tendrían la oportunidad de deslindarse del “complot”.

Por supuesto, lo mandaron al diablo.

Hasta aquí, el tema. No hay nada más al respecto, excepto un breve comentario muy personal: entiendo y comprendo la devoción que millones de pobres de este país le profesan a AMLO. Para ellos, cuya prioridad es el alimento básico que no debe faltar a la mesa familiar, los apoyos económicos entregados en mano propia, son una bendición y saben que se lo deben al señor de Palacio Nacional.

Estos mexicanos sumidos en la pobreza extrema, no abandonarán nunca la causa de AMLO. Para ellos, es y seguirá siendo una figura casi mítica. Haga lo que haga, diga lo que diga, López Obrador siempre contará con ellos.

Esto no tiene vuelta de hoja.

Repito: lo entiendo, y lo justifico porque conozco de cerca el mundo de los más pobres de mi país, de mi estado, de mi región. Y AMLO lo apuesta todo a ese vínculo dinero-votos que le unen a los pobres.

Lo que no entiendo ni comprendo, es que personas inteligentes, con estudios universitarios, hayan caído en la trampa de un populismo cuya fortaleza está soportada en el apoyo de la gente pobre. No hay amor por los menesterosos. Hay una actitud de Gobierno que tiene qué ver con inversión en efectivo en las barricadas, en los pueblos indígenas, en las juventudes preparatorianas, que reciben complacidos y complacidas el puñado de billetes que les ponen a disposición los chairos morenistas como un regalo compasivo y piadoso del señor todopoderoso de Palacio Nacional.

Ellos, los pobres-pobres, los jóvenes “ninis”, los ancianos, no saben ni quieren saber a cambio de qué les regalan esos dineros. Con eso comen un poco mejor y los jóvenes tienen para gastar en sus cosas, no tanto en pagar los estudios.

Esto me queda claro.

Pero, ¿y qué con los que estudiaron una carrera, los que han vivido una vida conociendo los secretos de la economía? ¿Por qué se mantienen pegados a la creencia de que, en verdad, se está construyendo una cuarta transformación?

Yo no creo en conspiraciones. Lo que creo es que el país va mal y con él nos vamos todos al abismo.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡AH, QUÉ LAS HILACHAS! ME ACABO DE enterar que el maestro JOSÉ LUIS ISLAS PACHECO, organizó un recital de JAIME SABINES en vivo y a través de plataforma digital, en la voz —o con la voz— de mi dilecto amigo, cronista de Empalme, fundador y director del Museo Ferrocarrilero y director de Conalep empalmense…

Este evento se llevó a cabo el pasado martes y, en verdad, lamento no haberlo disfrutado…

De cualquier manera, felicidades al maestro Islas, sin duda el mejor director que ha tenido el Museo Sonora en la Revolución… Digo, sin ánimo de ofender a nadie…

¡OH, LA LÁ! VAYA REPRIMENDA de doña CUQUITA AMADO DE ARAIZA, para el autor de estos Rumbos por un error de dedo que se “coló” en un comentario anterior…

Mea culpa, señora mía, y gracias por ser tan cuidadosa de cómo se escribe aquí la semántica y todo eso que, al fallar, hace que todo falle…

Por lo demás, doña Cuquita, le deseo placentera lectura de libros en esta pandemia… ¡Larga vida!…

A PROPÓSITO DE BUENOS AMIGOS, el martes anterior arribó a los 63 años el ingeniero, GILBERTO DOMÍNGUEZ PARADA, motivo por el cual, como se dice en la jerga de la siocialité, sus cuates le colmaron de felicitaciones hasta decir ¡basta!…

Entre otros y muy especialmente, el doctor SALVADOR ICEDO, director del Hospital General de Ciudad Obregón…

Naturalmente, también van las mías…

Y A TODO ESTO, ¿QUÉ HABRÁ DE CIERTO en el rumor que circula en redes sociales en el sentido de que don FRANCISCO ARVAYO, buscará ser candidato independiente a la Gubernatura del Estado?…

El señor Arvayo fue durante muchos años empleado de Pemex y, bueno creo que lo del rumor son buenas intenciones…

¿O tiros de calentamiento?…

Pues quién sabe…

Es todo.

Le abrazo.

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