AYER COMENTABA YO con usted que JOSÉ RAMÓN URIBE MAYTORENA, recién nombrado presidente de Canaco-Guaynas, me había mandado una invitación con fecha indefinida, para asistir a la conferencia que su pariente JORGE SUÁREZ VÉLEZ, ofrecería en Guaymas. Como digo, en fecha indefinida.
El portador de tal invitación, fue BULMARO PACHECO, y así lo compartí con mis dos que tres lectores.
–José Ramón me dijo que te invitara. Que sería cuando todo esto pase. Que le gustaría que asistieras porque tú has escrito en varias ocasiones de su pariente, el analista financiero internacional, Jorge Suárez —me explicó Bulmaro.
Recordé que hace algunos meses José Ramón Uribe me llamó por teléfono precisamente para comentarme que Suárez tiene raíces en Guaymas, que está casado con una guaymense y que ha visitado el puerto en algunas ocasiones.
Uribe Maytorena no debió morir ahora. Era un hombre con proyectos. Tenía apenas 63 años. Le faltaba mucho camino por andar. Haber aceptado la presidencia de la Cámara de Comercio de Guaymas, nos muestra que él visualizaba un futuro lejano.
De todo esto Bulmaro y yo platicamos el martes y un poco más, el miércoles. Esto, a propósito de los Rumbos de ese día.
Pero ayer fue diferente. La llamada de Bulmaro llegó un poco antes de las 7 de la mañana.
Me sobresaltó.
De algún modo, presentía que algo raro podría haber pasado.
–Colega, no cabe duda que la vida es muy frágil, ¿verdad?
–¿Pasó algo malo, colega?
–Anoche murió de un infarto José Ramón Uribe.
De pronto las palabras se negaron a salir. En mi opinión, no estaba enfermo. Tenía planes, proyectos, se le percibía vital, como siempre lo había sido. Hombre de agallas, echado para adelante. Recia personalidad. Peleador como pocos. ¿Por qué debía morir de un infarto?
Pero esa era la realidad.
En algún momento, mis pensamientos se traspapelaron. “¿Cuándo se publicó la columna donde hago referencia a lo platicado con Bulmaro?” “¿Acaso es la columna que aparece hoy, donde yo hablo en tiempo presente cuando el personaje murió en la noche anterior?”
Estaba hecho bolas.
De un brinco alcancé el periódico del día, que aún no había leído. Me fui a la editorial, y, ¡ufff!, no era la columna donde me referí a José Ramón.
Respiré, aliviado.
Yo no tuve la oportunidad de ser amigo de José Ramón Uribe. Y sin embargo, le conocí quizá mejor que algunos de sus allegados. Desde hace treinta años le venía siguiendo los pasos, y se dio un intervalo de varios años en los que nada supe de él.
Hasta aquella tarde en que me llamó por teléfono para felicitarme por mi comentario sobre su pariente Jorge Suárez. He intentado recordar si alguna vez, antes de aquella tarde, yo había tenido un encuentro con Uribe.
No hay un solo indicio que me haga suponer que hubo un encuentro anterior.
Como sea, Uribe fue un personaje del dominio público de toda la región de Guaymas-Empalme, en lo particular, y de Sonora en lo general.
Protagonizó grandes batallas políticas contra adversarios mucho más poderosos que él. No se arredró pero tampoco atentaron contra su vida, seguramente por el respeto que les merecía un ser humano tan valeroso y empecinado en sus principios y en sus convicciones.
Ayer mismo establecí comunicación con mi amigo y colega AGUSTÍN RODRÍ- GUEZ LÓPEZ, que fue amigo de Uribe. Evidentemente, estaba tan sorprendido como yo. Le dije que había leído una nota periodística en la que explican que José Ramón había recibido un tratamiento contra el cáncer de garganta.
También le expliqué que al enterarme de esta situación, entendí por qué en el audio de una entrevista radiofónica que acababa de escuchar, su voz me pareció diferente.
–¡Qué tan diferente, amigo?
–Pues muy distinta, como cuando se tiene un problema de bronquitis. Ahora sé que eso es la secuela del tratamiento en la garganta de radioterapia. En esa parte, le expliqué a mi cuate, las radiaciones son muy destructivas.
Lo digo ahora: voy a platicar con amigos de Guaymas que conocieron muy de cerca a José Ramón Uribe. Y cuando termine todo esto, estaré en condiciones de escribir una crónica completa de la vida de este guaymense polémico pero indiscutiblemente valioso como ser humano. En todo caso, el tiempo lo dirá.
En fin.
DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ
DÉJEME DECIRLO: YO NO TENGO RAZONES para cuestionar la decisión de Yazaki de despedir a cientos de trabajadores de su planta en Ciudad Obregón…
Entiendo que son los tiempos y que, por dolorosas que resulten las medidas, los empresarios llegan al punto en que simplemente les es imposible mantener la situación…
Del Gobierno, no llegó el apoyo en ninguna modalidad…
Lo dijo el presidente: no habrá rescate de empresas…
Y ya estamos viendo las consecuencias…
Lo que me extraña es que los directivos de la CTM no han dicho esta boca es mía…
¿Dónde está JAVIER VILLARREAL GÁMEZ?…
en cambio, se le vio muy cerca de los Larrea en la reunión a la que asistió el presidente AMLO, que por cierto provocó el alejamiento de NAPOLEÓN GÓMEZ URRUTIA de López Obrador…
Un distanciamiento, vale decir, que ya existía y que solo se profundizó con la reunión en la que AMLO le dio “picones” a su antiguo “favorito” para ser el LUIS L. MORONES del Gobierno de la Cuarta Transformación…
Morones fue inventado por VENUSTIANO CARRANZA y se desvaneció con PLUTARCO ELÍAS CALLES…
Nace el presidencialismo con LÁZARO CÁRDENAS, que a su vez inventa a FIDEL VELÁZQUEZ…
Se decía que Napo sería el gran líder obrero de López Obrador pero algo no ha funcionado y, hoy por hoy, Napo cada vez está más relegado…
A ver qué pasa…
Y DE EMPALME, OTRA NOTICIA trágica: el periodista empalmense MOISÉS MÁRQUEZ VILLEGAS, que en aras de superarse profesionalmente se había ido a radicar a Baja California, murió en Tijuana víctima del COVID-19…
Según la información disponible, había sido internado en el Hospital General de Tijuana por problemas de salud…
Sin embargo, muy pronto fue confirmado positivo al COVID-19…
Su deceso fue ampliamente comentado ayer en su natal Empalme…
¡Descanse en paz!… MIENTRAS TANTO, EN UN BREVE MENSAJE el político y empresario cajemense RICARDO BOURS CASTELO me dice lo siguiente: “Mario, desconocía el choque de Adalberto; qué curioso caso”…
Ricardo se refiere a mi comentario de ayer sobre un “encontronazo” contra otro vehículo tripulado por una señora hace 41 años, cuando después de haber tomado posesión como alcalde de Cajeme, ADALBERTO ROSAS LÓPEZ chocó su auto contra otro, frente al Teatro del Itson…
Por eso RBC dice que es un caso curioso…
¡Y vaya que fue así!…
Debo decir, caro lector, que no pasó desapercibido la breve semblanza que hice de Adalberto Rosas. Fueron muchas las llamadas y correos electrónicos, comentando lo que se dijo, especialmente porque algunos de los incidentes mencionados, eran prácticamente desconocidos…
Así suele pasar cuando se hace una referencia que uno vivió…
Por mi parte, me congratulo de haber recordado a mi entrañable amigo…
Es todo.
Le abrazo.