ES CIERTO LO QUE UN AMIGO me platicó, el otro día: que en el sur de Sonora somos, hasta ahora, una zona de seres bendecidos. Le pregunté que por qué afirmaba eso y me contestó que porque la pandemia no nos ha pegado directamente.

–Y eso que estamos expuestos por el sur y por el norte— refirió.

–¿Por la pandemia creciente en Estados Unidos? –Y por lo que está ocurriendo en Tijuana.

¿No has visto el video que subió a redes sociales Eugenio Derbez? ¡Está brutal, mi hermano!

Yo acababa de ver el mencionado video. El laureado actor y comediante EUGENIO DERBEZ, leyó una carta que le envió desde Tijuana un amigo suyo, médico él, que labora en la Clínica 20 del IMSS, en aquella ciudad fronteriza.

El médico en cuestión se llama FAUSTINO RUVALCABA y su llamado a la sociedad es verdaderamente desgarrador. Asegura que todos los hospitales del Sector Salud del Gobierno, están rebasados y que el personal médico, así como las enfermeras y camilleros no tienen equipo para enfrentar el contagio del COVID-19.

Ruvalcaba explica que ellos, los médicos, han estado pagando de su bolsa la compra de cubre-bocas, de calzado especial y de otros accesorios indispensables para trabajar con esta emergencia, pero no pueden hacerlo permanentemente porque todo el equipo es desechable y hay que comprarlo también permanentemente.

¿Los jefes administrativos?, se le pregunta. Dice que todos están ausentes aduciendo estar contagiados. Es decir, los médicos, enfermeras y demás personal, están a la buena de Dios, en el abandono y, por si fuera poco, sin la comprensión y solidaridad de la gente.

Aun así, piden el apoyo de la sociedad. No quieren dinero, quieren ayuda y esta tiene que ser en especie.

La clínica en la que trabaja el médico Faustino Ruvalcaba, es la “20”, y afirma que la Clínica I y el resto, están saturadas. Hay médicos y enfermeras contagiados y no existen los accesorios que se necesitan para atender a los que dieron positivo.

En otras palabras: faltan ventiladores, esenciales para estos casos.

Derbez no se anda por las ramas: explícitamente cuestiona al Gobierno Federal por su retraso para implementar estrategias preventivas cuando debió de operar responsablemente como corresponde a un jefe de Estado, en este caso al presidente AMLO.

Lo dijo el celebrado artista mexicano: no es que esté mal lo que hoy se está haciendo desde el Gobierno. Lo que se cuestiona es lo que está sufriendo hoy el personal médico y miles de mexicanos por la falta de implementos médicos que en otros países ya se tienen desde el principio de la epidemia y que aquí en México, simplemente no los hay, y los que ya están aquí son absolutamente insuficientes, como lo demuestra el desastre que está ocurriendo en todos los hospitales del sector público del país. Claro: eso ya pasó y no hay manera de regresar en el tiempo.

Ayer mismo circuló por todo el país —de hecho, desde el domingo en la noche— la noticia del deceso del empresario JAIME RUIZ SACRISTÁN, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, por efectos del contagio que sufrió en su estancia en Vail, Colorado, hace un par de meses.

Ruiz Sacristán, fue un hombre muy rico y muy poderoso, y era primo y socio de ANTONIO DEL VALLE, un empresario cuya fortuna se calcula en dos mil 600 millones de dólares.

Como verá usted, el COVID-19 no respeta estratos sociales, económicos, culturales ni el color de la sangre, como el color de la sangre real de las monarquías de Europa, incluyendo a la reina Isabel II.

Reyes, reinas, príncipes, primeros ministros —el del Reino Unido y el de Italia— afectados por el COVID-19, y afortunadamente todos han logrado superar el gravísimo trance.

Por cierto, déjeme decirle que el caso de Jaime Ruiz Sacristán me puso en un brete a la hora de recabar datos y hacer precisiones.

Estaba seguro que era hermano de CARLOS RUIZ SACRISTÁN, que fuera secretario de Comunicaciones y Transportes en el sexenio de ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN. Sin embargo, al buscar la foto del presidente de la BMV, me aparecía la de su hermano Carlos. “¿Qué diablos está pasando aquí?”, me preguntaba.

La foto, de acuerdo con lo que yo recuerdo del extitular de la SCT, era la de Carlos, no la del hoy finado Jaime. ¿Alguna falla técnica?

¡Vaya cosa!

Profundicé en la búsqueda y encontré el motivo de la confusión: Jaime y Carlos eran gemelos, luego entonces, eran tremendamente parecidos. Como dos gotas de agua.

Esto hacía que mi confusión aumentara. ¿Por qué Jaime y Carlos aparecían con la misma edad, 70 años, y la misma fecha de nacimiento, en 1949?

¡Eran gemelos!

En medio de la gran tragedia, un dato chusco, si esto fuera posible cuando hablamos de alguien que perdió la vida cuando, estadísticamente, no debía morir.

Si no recuerdo mal —y si me equivoco, que doña CUQUITA AMADO DE ARAIZA, mi conciencia periodística, me corrija— cuando se supo que Jaime Ruiz Sacristán venía contagiado de su estadía en Colorado, Estados Unidos, no llegó solo, sino acompañado de otro empresario de quien se dijo es primo —o algo así— de CARLOS SLIM. En este asunto el periodista JOAQUÍN LÓPEZ-DÓRIGA dio un traspiés cuando se adelantó a dar la “noticia” a través de su cuenta de twitter, del fallecimiento del notable empresario que era atendido en un exclusivo hospital de la Ciudad de México.

López-Dóriga se disculpó excusándose en que su fuente familiar le dio mal los datos. Suponiendo que yo no estuviese equivocado, entonces estaríamos ante un caso extraño, pues el que finalmente falleció fue Jaime Ruiz Sacristán. Desde luego, uno desearía que ninguno de los dos perdiera la vida por un bicho del que nadie —¡maldita sea la cosa!— sabe nada.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡Y AGÁRRATE, GENOVEVA, QUÉ VAMOS A GALOPAR! Resulta, señor mío, que el diario de la Ciudad de México, El Financiero, dio a conocer ayer el resultado de una encuesta en la que Morena da el “bajón” hasta el 18% en las preferencias electorales…

Esta sería una maravillosa noticia para los partidos de oposición de no ser porque en el rubro de por cual otro partido votaría, la respuesta fue que por ninguno…

Déjeme contarle: desde enero de este año las encuestas pusieron a Morena en una tendencia a la baja, hasta situarse en 18%, lejano lugar del 46% que había logrado en enero…

Se infiere que esta tendencia incluye a los decepcionados ciudadanos que votaron por AMLO en 2018, si bien Morena y López Obrador no van en la misma sintonía…

En este contexto, puede darse el caso que por AMLO un 47% votaría si fuera nuevamente candidato a la Presidencia, más no sería el caso de otro candidato apoyado por Morena…

A nadie se le puede escapar que Morena llegó a la gran cita de AMLO con su destino, totalmente impreparado como partido; aquí lo he dicho una y otra vez: Morena es un batidillo donde hay de todo, de lo malo y de lo bueno, mucho, pero mucho, de lo primero, y muy poco, pero muy poco, de lo segundo…

Esto obligará a los suspirantes morenistas y petistas, a reconsiderar muchas cosas para lo que se viene en Sonora, pues encontrarán un camino muy pedregoso. Yo insisto en que ALFONSO DURAZO MONTAÑO, es mano para la candidatura y veo en él mayores perfiles para una candidatura competitiva, que los que pudiera tener ANA GABRIELA GUEVARA…

¿CÉLIDA LÓPEZ?…

Pues sí, se le menciona, pero a ella le toca observar y esperar, dada la estatura política de Durazo y de la exvelocista sonorense…

Por lo pronto, mal presagio para Morena y para quienes por ese partido aspiren a una diputación, una alcaldía o una diputación federal…

Es todo.

Le abrazo.

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