¿QUIERE SABER USTED cómo es que me entero de lo que se dice en las mañaneras sin ver la conferencia de prensa en la tele?

Es muy simple: veo el programa de CIRO GÓMEZ LEYVA y también el de LUIS CÁRDENAS. Ambos hacen referencia, todos los días, de lo que se dice en la mañanera del presidente AMLO.

¿Por qué me fastidia escuchar al presidente en eso que puede ser todo lo que usted diga, menos una conferencia de prensa?

Porque ya no lo soporto. Y porque temo perder la noción de mi tiempo y la certeza de la realidad que me rodea. Porque el presidente describe una realidad que no es la que yo conozco, la que veo cotidianamente. Por eso, digo, veo el programa de Ciro o el de Luis, y a través de ellos, en forma sintetizada, me entero de lo que se dijo.

Es lo mismo. Con diferentes factores, pero en lo medular, siempre es lo mismo.

Detesto la expresión “no somos lo mismo”, y esta otra: “Somos diferentes”, “no somos iguales”, “No somos corruptos”, y otras más.

El presidente vive en otro mundo. En otra realidad. Ve lo que quiere ver. Y descalifica lo que es distinto a lo que él piensa.

No hay critica ni razonamiento que le haga mella, por más bien fundamentado que sea el argumento.

Hay periodistas que no son “fifís”, que no son corruptos, y que escriben lo que ven y lo que piensan. Y el presidente se enoja. Y afirma que esos periodistas son neoliberales o trabajan para ellos.

A mí me ha dado resultado ya no ver más las mañaneras. Me gusta más ver los retazos seleccionados por el programa de Ciro. Lo observo y lo escucho y hasta ahí. Déjeme contarle algo, dilecto amigo: durante estas semanas de la pandemia, me he refugiado en mis libros. He leído como hacía mucho tiempo que no lo hacía.

Precisamente ayer escuché una entrevista con JOAQUÍN SABINA, ya recuperado del derrame cerebral que sufrió al caer de un estrado mientras actuaba en un teatro. Mientras yo me rasuraba, le escuché decir en la tele: “No hay mejor antídoto para el confinamiento que los libros. Yo soy feliz desde que aprendí a leer libros”.

Pues sí, verdad de verdades.

Los libros son una bendición y uno puede leer un libro aun cuando su contenido no sea de nuestro agrado.

JACOBO ZABLUDOVSKY decía que siempre será mejor leer un mal libro que no leer nada.

Gran verdad sin duda.

Esto, leer, es lo que he hecho en estas últimas cuatro o cinco semanas. He vuelto a la vieja costumbre de leer todos los días. Este hábito, lo aprendí en la adolescencia. Un gran ser humano que me distinguió con su amistad y su afecto, el químico CARLOS RAMÓN ESPINOZA, me enseñó a leer libros.

Debo confesar que en los últimos tres años, a raíz de mi problema de salud, yo había abandonado la lectura. No del todo, pero mis limitaciones orgánicas, me impedían meterme en un libro y leer de un tirón un centenar de páginas.

Después de la rehabilitación, regresé a la lectura. Y esto ha sido maravilloso para mí.

Lo mejor de todo, es que pude apartarme de la “Amlomanía”. O sea, estar esperando “la mañanera” ansiosamente cada día. Ya no más.

No creo en lo que dicen. Y ayer, en el breve segmento que pasó al aire en el programa de LUIS CÁRDENAS, vi a un presidente furioso. Cárdenas explicó que este enojo era contra MARCELO EBRARD y la secretaria de Economía, porque ambos, a través de sus cuentas de Twitter, felicitaron a los empresarios que acordaron con el Banco Interamericano de Desarrollo un financiamiento de 290 mil millones de pesos para reactivar la economía del país.

A Ebrard, que fue uno de los más entusiastas que le dieron la bienvenida a este acuerdo, nunca se le ocurrió que el no haber consultado al presidente provocaría una grave reacción en el primer mandatario.

Y así ocurrió.

En lo poco que yo vi de la mañanera en el programa de Luis Cárdenas, vi a un presidente desencajado, visiblemente fuera de control, que, entre otras cosas, dijo que “no somos floreros de adorno para estar en una reunión a la que no fuimos convocados con anticipación”.

¿Qué significa esto?

Que mandó por un tubo los esfuerzos de los empresarios.

Al menos eso es lo que yo entendí.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ ¡EUREKA! POR WHATSAPP, el dirigente estatal de la CNC, RODOLFO JORDÁN VILLALOBOS, me avisa que ayer mismo enviaría por paquetería el libro “Los Gobernadores de Sonora. 1911—2009”…

Hasta donde estoy enterado, la impresión y recopilación histórica de esta obra, fue auspiciada por el Congreso del Estado, y no incluye los gobiernos de GUILLERMO PADRÉS y el de CLAUDIA PAVLOVICH…

Lo que por cierto es comprensible pues el periodo llega hasta el año 2009, al término del sexenio de EDUARDO BOURS CASTELO…

Lo leeré y luego le platico, caro lector…

¡MOMENTO! LLEGA MENSAJE de Jordán: me envía un texto con la biografía del autor de este libro. Se llama NICOLÁS PINEDA PABLOS y es oriundo de Ciudad Obregón…

No me quiero enredar más con el asunto de la financiación de esta obra, así la dejamos y esperaré recibir el libro…

¡POR LAS TRIPAS DE SATANÁS! Mi apreciado amigo, el transportista LORENZO CONTRERAS, tuvo la gentileza de reenviarme el siguiente tuitt: “Un día como hoy pero de hace 15 años, René Bejarano, secretario particular de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, era exhibido embolsándose millones de pesos que recaudaba para AMLO…

Hoy Bejarano opera los programas sociales del Gobierno Federal”…

Mire usted: este es el problema con las redes sociales. Un texto como este sobre algo que lamentablemente sí ocurrió porque la exhibición la hizo BROZO en su programa que entonces conducía en Televisa aunque no hay pruebas de que ese dinero fuera para López Obrador…

Las cosas como son: sí es cierto que Bejarano apareció en un video acomodando y enligando fajos de billetes en bolsas y el que entregaba el dinero era el empresario argentino CARLOS AHUMADA, que años después, en un libro afirmaría que lo chantajeaban y por eso le entregaba ese dinero a Bejarano… También es cierto que Bejarano trabaja en el Gobierno de AMLO…

Pero que quede claro: “no son iguales a los neoliberales”…

Y DESDE LA CIUDAD DE MÉXICO, se reportó ayer el exalcalde de Cajeme, FRANCISCO VILLANUEVA SALAZAR… Creo que en alguna ocasión le comenté a usted que Panchito labora en la iniciativa privada…

En estos andares lo sorprendió la pandemia y el confinamiento, lo que significa que tres hijos del viejo sector de Plano Oriente, en Ciudad Obregón, ALEJANDRO ESQUER VERDUGO, ANDRÉS SALAS SÁNCHEZ, y FRANCISCO VILLANUEVA SALAZAR, casi son vecinos en la Ciudad de México…

¡Qué cosas tiene la vida, Mariana!…

Por cierto, Pancho me preguntó por RAÚL ACOSTA TAPIA y por el profesor RODOLFO VÁZQUEZ, cuyo nombre vino al caso en una charla que Pancho y BULMARO PACHECO, sostuvieron hace unos días…

Es todo.

Le abrazo.

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