YA LLEGÓ EL LIBRO “Los Gobernadores de Sonora: 1911— 2009”. Es de la autoría de NICOLÁS PINEDA PABLOS, cuya oriundez sigue estando en duda, pues mientras por una parte se sabe que nació en Quiriego, por otra, se afirma que es originario de Ciudad Obregón.
¡Vaya usted a saber!
Me lo trajo RODOLFO JORDÁN VILLALOBOS, dirigente estatal de la CNC. Provenía de Hermosillo con destino a su natal Huatabampo. Le acompañaba su señora esposa.
Fue una descolgada obligada pues en la capital del estado no tienen amistades cercanas. Todos sus afectos entrañables están en Huatabampo.
No es el caso de BULMARO PACHECO, cuyos hijos han nacido y crecido en Hermosillo. Allá está el mundo en que, hasta ahora, han vivido los chavos.
Bulmaro y su esposa, aman Huatabampo, su tierra. Ellos vienen a acá apenas les es posible.
Jordán se veía medio raro ensombrerado y cubierto con el tapabocas. Se está cuidando.
A propósito de Bulmaro, habrá sorpresas cuando todo esto pase. Y es que el huatabampense no ha dejado su dinámica en estos últimos tres meses.
Habrá ruido por rumbos de Guaymas. Donde por cierto las redes sociales están desbordadas. No se trata solamente de SARA VALLE DESSENS, la inefable alcaldesa guaymense, sino de la guerra de adjetivos entre corrientes que siguen las líneas de sus respectivos patrones. ¡Están qué arden, de veras!
Por cierto y ya que he mencionado a Guaymas, CARLOS ZATARAÍN GONZÁ- LEZ, sigue radicando en la Ciudad de México y, por lo pronto, no ha dicho esta boca es mía en relación con lo que se viene para el 2021.
¿Acaso se quedará en la Ciudad de México en forma definitiva?
Volviendo con el libro de los ‘Gobernadores de Sonora, periodo 1911— 2009’, resulta interesante observar en la portada, los rostros de los 26 sonorenses que ocuparon el máximo cargo político del estado, a partir de 1911.
Sin duda se trata de un periodo extraordinariamente histórico. La presencia de muchos de los que en ese lapso gobernaron Sonora, le da a nuestra entidad un perfil que muy pocos estados pueden presumir.
Empezando por JOSÉ MARÍA MAYTORENA, a quien siguió en el cargo PLUTARCO ELÍAS CALLES, que llegaría a ser el fundador de varias instituciones que terminaron fortaleciéndose en el sexenio de LÁZARO CÁRDENAS.
A Calles le sucedió en el Gobierno de Sonora, el también guaymense ADOLFO DE LA HUERTA. Buen tipo, este, un excelente tenor, que viviría sus años en el exi lio, mucho tiempo después, dando clases de música.
Luego vendrían ALEJO BAY, FAUSTO TOPETE, FRANCISCO S. ELÍAS, y otro Calles vendría a fortalecer el acervo histórico de Sonora, RODOLFO ELÍAS CALLES, hijo de don Plutarco, que había sido secretario de Comunicaciones con el presidente Cárdenas.
Buen gobernador, sin duda.
Y mire usted lo que son las cosas: cuando renunció RAMÓN RAMOS, en diciembre de 1935, lo sustituyó interinamente durante un año, el general JESÚS GUTIÉ- RREZ CÁZARES.
Por cierto, fue abuelo de muchos obregonenses, entre otros, de la señora LAURA ELENA GUTIÉRREZ PARADA, esposa de ERNESTO VARGAS GAYTÁN.
Fue un magnífico gobernador don Jesús, cuya historia habrá que contar con los debidos recursos de investigación. Un día de estos.
Otro guaymense del que los porteños pueden enorgullecerse, fue ABELARDO L. RODRÍGUEZ, que sucedió en el cargo a don PASCUAL ORTIZ RUBIO, que había llegado a la presidencia, “derrotando” en las urnas a JOSÉ VASCONCELOS.
Dos años duró en el cargo don Abelardo, impuesto por el “jefe máximo”, o sea, Calles.
Don Abelardo ya había sido presidente de México cuando fue gobernador de Sonora, donde tuvo como amigo a don CÉSAR GÁNDARA LABORÍN, un gran señor que me distinguió con su amistad. Don César me platicó en alguna ocasión, que don Abelardo fue muy amigo suyo y le viviría agradecido siempre por todo el apoyo y los consejos que le dio en materia de negocios (“un día me invitó a recorrer en su automóvil todo este terreno donde hoy está el bulevar Kino. A los lados, solo había cerros pelones sin ningún tipo de árboles, nada que llamara la atención. En todo esto solo había lagartijas y escorpiones”, me decía don César. “Me aconsejó que en una de estas lomas construyera un hotel. Que con el tiempo sería un éxito. Yo no me convencía de esto, hasta que por fin me animé y lo hice. Él me ayudó mucho. Aquí está, mi querido Renato Leduc —así me decía— el Hotel Gándara”, remató).
Yo era un niño cuando IGNACIO SOTO, primero, luego ÁLVARO OBREGÓN TAPIA, fueron gobernadores de Sonora. Obregón enfrentó conflictos con campesinos y con maestros. Le fue mal, lamentablemente.
LUIS ENCINAS, no hizo un papel brillante pero tampoco fue un mediocre. Fue un gobernante que le metió ganas a la educación en todos los niveles.
Y luego vendría, en 1967, FAUSTINO FÉLIX SERNA. Portentosa su obra. Muy poderoso su Gobierno.
Le siguió Biébrich, cuyo destino quedó marcado para siempre. Y ALEJANDRO CARRILLO MARCOR, que lo sustituyó. Y Samuel Ocaña, que pisaba fuerte con el pie izquierdo.
Buen gobernador, muy constructor y decente, fue don RODOLFO FÉLIX VALDÉS.
Y llegó la era moderna con MANLIO FABIO BELTRONES, la placidez con ARMANDO LÓPEZ NOGALES, y de nuevo el repunte de la vida pública y el estilo novedoso de gobernar de EDUARDO BOURS CASTELO.
Como verá usted, nuestra historia es un filón inacabable de temas para llenar cuartilla tras cuartilla. Ya veremos hasta dónde me alcanza cuando lea el libro.
Ya veremos.
En fin.
DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ
¡OH, LA LÁ! CUANDO ME DISPONÍA a iniciar un tema diferente, oí el característico ruidito del Whatsapp. Lo abrí y me di cuenta que lo enviaba RAÚL ACOSTA…
Era una foto tomada a una página completa de TRIBUNA DEL YAQUI, del 16 de septiembre de 1979…
O sea, hace 41 años…
La plana contenía muchas fotos en blanco y negro y diversos titulares. El principal, señalaba: “La democracia existe y vive en Cajeme, dijo Adalberto Rosas López, al asumir la alcaldía”…
Al centro, en una estupenda foto, Adalberto saludaba a la audiencia con los brazos abiertos…
Lucía muy joven y de hecho lo era…
En algún lugar de aquella multitud, me encontraba yo. Me la había jugado con él. Se lo había dicho en varias ocasiones: “Me voy contigo porque creo en ti, pero sinceramente no creo que te dejen ganar”…
Él solamente contestaba: “Voy a ganar, que no te quepa duda”…
Ese día, Adalberto abandonó el Teatro del Itson y se trepó en su Ford Fermount. Enfiló por la 200 hacia la Miguel Alemán para dirigirse a Palacio Municipal, cuando ocurrió el encontronazo con otro automóvil que conducía una mujer…
Adalberto, caballeroso como era, trató de tranquilizar a la asustada mujer. “No se preocupe por los daños, yo me hago cargo de todo, yo asumo la culpa”, le dijo…
Y así sucedió…
Notoriamente resintiéndose de un fuerte dolor en la pierna, Adalberto disimuló su renguera y entró triunfante a su despacho de presidente municipal de Cajeme…
Luego llegaría su bella esposa, BETINA MAZÓN DE ROSAS… Yo estuve con él en su oficina ese primer día, a invitación expresa suya…
(tres años después, las cosas serían diferentes)…
Es todo.
Le abrazo.