‘El Niño’ es un fenómeno climático natural que consiste en el calentamiento anómalo de la superficie marítima en el océano Pacífico central y oriental.

Naturalmente, existen corrientes de aire llamadas “vientos alisios”, que se encargan de regular la temperatura entre los trópicos. Cuando éstos pierden fuerza o se debilitan, el agua cálida se acumula en el océano Pacífico, promoviendo el desarrollo de tormentas.

Este proceso ocurre de forma cíclica cada dos a siete años, pero este año la magnitud de este evento está alcanzando proporciones nunca antes descritas, obligando a la comunidad científica a considerar nuevas categorías para clasificar huracanes y otros fenómenos naturales.

Sin embargo, la principal amenaza no reside en la devastación que puede provocar el impacto de las olas o las inundaciones generadas por lluvias intensas en un lugar determinado. Este acontecimiento tiene el potencial para originar consecuencias catastróficas; recesión económica, conflictos geopolíticos y crisis humanitarias a nivel global.

Mientras la costa japonesa está siendo afectada por algún huracán, el norte de México está sufriendo sequía extrema; aunque no lo parezca, ambos fenómenos están estrechamente relacionados, tienen el mismo origen, provocan erosión en la tierra y limitan la disponibilidad de agua para el cultivo de alimentos y la ganadería.

De esta forma, el cambio climático repercute directamente en la producción de alimentos, encarece los precios y pone en riesgo la seguridad alimentaria internacional.

Esta última, implica que todas las personas en el mundo cuenten con acceso físico, social y económico a alimentos inocuos que satisfagan todos los requerimientos nutricionales necesarios para crecer y llevar una vida saludable.

Actualmente estamos enfrentando una crisis alimentaria crítica, con alrededor de 318 millones de personas sufriendo hambre extrema en el mundo. En gran parte, esta situación es impulsada por conflictos bélicos y eventos climáticos extremos.

La única forma de combatir este trágico escenario es sumar esfuerzos, brindar apoyo a las comunidades marginadas y, sobre todo, no voltear la cara ante eventos de hambruna actual como el que ocurre en la Franja de Gaza.

Por otro lado, es urgente tomar acciones colectivas para reducir drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero y otros contaminantes que promueven el calentamiento global antes de que sea demasiado tarde.