A raíz de la polémica y la polvareda que ha levantado la cancelación del Seguro Popular instaurado por Vicente Fox y la creación de su substituto, el Insabi (El Instituto Nacional de la Salud y el Bienestar) y al cual ya se han adherido 19 Estados en el país, traigo a cuento la oposición que por aquellos años levantó, también, la instalación del Seguro Social en México, una de las más nobles instituciones creadas por los gobiernos emanados del PRI, de origen cien por ciento socialista sin que por ello el país y sus instituciones se vieran inclinados con rumbo a la cubanización o al socialismo como se dijo por esos días.

Quienes se oponían a su llegada hablaban de una inminente desaparición de la medicina privada y el completo caos en materia de salud, merced a la falta de coordinación y capacitación del entonces Gobierno encabezado por el general Manuel Ávila Camacho.

Con lo que no contaban los que se resistían a los cambios en materia de salud, era que el Seguro Social como institución habría de ser su principal fuente de empleo como lo sigue siendo ahora después de 77 años de instaurado.

Precisamente el IMSS estará cumpliendo 77 años de fundado pasado mañana, 19 de enero, si como vemos, se instituyó el 19 de enero de 1943 para garantizar, se dijo, el acceso integral de los trabajadores al desarrollo del país, premisa que sigue cumpliendo a cabalidad como desde el primer día que entró en operación.

Y algo más; hoy, 77 años después como bien se dice mantiene y fortalece su carácter público y social, atendiendo a casi ochenta millones de derechohabientes.

En mi caso, pese a que jamás he asistido a una sola consulta –de hecho no cuento con la cartilla o credencial que extiende el IMSS a sus derechohabientes, por más que coticé por más de 40 años– sigo pensando que en materia de urgencias e intervenciones quirúrgicas, nada mejor que la atención que brinda el Seguro Social en sus instalaciones.

De ahí que no es de extrañar la serie de trabas y resistencias que enfrenta por estos días el Insabi, entre los que se cuentan la mayoría de los gobiernos estatales, políticos, sindicatos y distribuidores de medicamentos, sobre todo estos últimos que al meter orden en las compras de los miles de medicamentos que se adquieren por parte del Gobierno, dejarán de percibir millonarios ingresos que se repartían a lo sumo entre dos o tres laboratorios.

Nada más para darnos una idea de que cómo andaban las cosas en esa materia, en tan solo el año pasado se detectaron más de 9 mil millones de pesos que habrían pasado de mano en mano, producto de las ilegales componendas de las que solo se beneficiaban estos laboratorios, entre estos, presuntamente la internacional Pisa a quien la Cofepris la canceló algunas de sus plantas al haberse detectado un brote infeccioso en estas.

De hecho, tú no estás para saberlo, pero de buena fuente se sabe que este y otros de los más importantes laboratorios que ahora se hallan al frente de los más férreos opositores al Insabi están protegidos por el actual gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro y algunos otros políticos como Gamboa Patrón, Roberto Madrazo, José Narro y Miguel Ángel Yunes el mismo que hasta la fecha se mantiene como uno de los principales proveedores del Issste a nivel nacional.

De aquí que tampoco resulta extraño el hecho de que las principales historias en contra del Insabi y el Sector Salud tengan su origen en la falta de medicamentos, sobre todo en los oncológicos y en niños y ancianos que padecen la terrible falta de medicamentos.

De acuerdo a los que saben, todas las sospechas apuntan hacia Pisa, precisamente uno de los principales fabricantes en medicamentos contra el cáncer.

FIERRITOS EN LA LUMBRE… En rápido cambio de frecuencia, ayer se dieron los primeros de muchos relevos que supuestamente habrán de darse hacia el interior del Gobierno del Estado.

Para empezar, apunte que Edmundo Campa amanece hoy como nuevo director del Icatson, el Instituto de Capacitación para los Trabajadores en Sonora, mientras que Lupita Olvera se enrola a la Subsecretaría del Trabajo.

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