Este 23 de junio celebramos el aniversario 89 de la nacionalización de la Empresa Ferrocarriles Nacionales de México, la cual pasó de manos privadas a la administración directa de los trabajadores. Esa hazaña del expresidente Lázaro Cárdenas, basada en la Ley de Expropiación, abrió un nuevo horizonte para la inversión pública en un medio de transporte que atendía las necesidades de movilidad del pueblo.
El primer ferrocarril que recorrió el país fue el que conectó a la Ciudad de México con el Puerto de Veracruz; inaugurado en 1873. En 1881, llegó a Sonora con la vía que conectó a Guaymas con Hermosillo. Este medio de transporte se popularizó a finales del siglo XIX, debido a la posibilidad que tenía de conectar a regiones remotas, fomentar el comercio y brindar un servicio de bajo costo.
Durante el gobierno de Ernesto Zedillo se canceló el servicio de trenes de pasajeros, entregando 17 mil 500 kilómetros de vías a dos empresas para fines de transporte de carga. Tal decisión afectó el desarrollo de una de las principales industrias a nivel mundial y que ha tenido avances tecnológicos importantes en otras latitudes, propiciando que, de 1995 a 2017, solo se construyeran 23 kilómetros de vías.
A casi nueve décadas de la nacionalización de los ferrocarriles, en la Cuarta Transformación reivindicamos el servicio de trenes de pasajeros a través de una reforma al artículo 28 de la Constitución que recuperó su importancia como un área estratégica del Estado, así como una política pública que está rehabilitando la Red Ferroviaria Nacional y ampliando las vías de tren para conectar al país.
La industria ferroviaria representa una prioridad del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, pues forma parte de los sectores estratégicos del Plan México y del reciente plan de inversiones que busca focalizar sus esfuerzos en energía, trenes, carreteras, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos.
Ahora, existen nuevas rutas como el Tren Maya, el Tren Interoceánico, el Insurgente y, recientemente, el que transporta de la Ciudad de México al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, a las cuales se sumarán los proyectos que conectarán a la capital del país con Querétaro, Nuevo Laredo y Nogales. La meta hacia 2030 es lograr la rehabilitación de 3 mil kilómetros de vía para transporte de pasajeros.
En el Senado de la República me integré a la Comisión de Infraestructura Ferroviaria para dar seguimiento a la política en la materia. Además de formar parte de las reformas que conforman las bases jurídicas para la renovación de un sistema de transporte eficiente, económico y no contaminante; que no debió descuidarse ni privatizarse, sino modernizarse con tecnología de última generación y ser concesionarlo con regulaciones estrictas para garantizar su utilidad para el desarrollo de las regiones y el bienestar del pueblo.
Porque el ferrocarril es un transporte del pueblo.
Lorenia Iveth Valles Sampedro
Senadora de la República con licencia