ERA OTRO, ALEGRE, EXHIBIENDO la viveza recobrada tras de ser transferido a su añorada casa de Chetumal. Una vivienda de clase media alta, con un patio pequeño, con un jardín aparentemente artificial, donde MARIO VILLANUEVA MADRID, después de 21 años de ausencia, regresa para respirar el aire con el aroma que viene del caribe que dista mucho de ser como el aire viciado del cuarto de hospital donde ha pasado estos últimos años, después de haber cumplido su condena en Estados Unidos.

Entrevistado por CIRO GÓMEZ LEYVA, Villanueva Madrid hace una precisión: no está propiamente en calidad de liberado. De hecho, afirma, su reclusión domiciliaria es temporal, mientras dure la pandemia. Llevaba más de un año en hospitales. “Corría peligro de contagiarme y soy vulnerable en extremo, he convivido con presos enfermos de tuberculosis y otras enfermedades. Tu te puedes dar cuenta de que tengo una tos persistente.”, se queja.

Como sea, seguirán sus abogados insistiendo en el indulto y tiene fe en que el Presidente López Obrador se lo concederá.

No habló de política. Solamente insistió en que es inocente y que fue víctima de una venganza. Esto no lo afirmó, solamente lo insinuó.

MARIO VILLANUEVA tuvo una carrera política yo diría que vertiginosa. No padeció sobresaltos. No tuvo enemigos de peligro en su breve camino hacia la Gubernatura.

Los enemigos se dejaron ver casi al final de su Gobierno. Para entonces ya le habían perdido el miedo. Había sido doblegado por el poder presidencial a través de CARLOS ROJAS GUTIÉRREZ y ESTEBAN MOCTEZUMA, Secretarios Generales del CEN del PRI en un tramo del sexenio de ERNESTO ZEDILLO.

Villanueva y Zedillo se habían confrontado desde el principio del sexenio, que fue paralelo de ambos durante los seis años.

Casi, pues.

Para 1999, Villanueva había dejado muy atrás sus tiempos de vagancia en los corrillos del PRI. De hecho, hay una foto por ahí que lo retrata con inocultable nitidez. Aparece tocado con un sombrero citadino de los años cuarentas, pantalones bombachos, color blanco, y saco cruzado a la “Tin tán”, en su papel del pachuco.

Calzaba con los colores combinados de la época: café y blanco. los inolvidables “huacos”.

Así era él. No tengo claro en que parte de su vida sufrió el percance que le desfiguró el rostro. Se dice que este incidente le cambió la suerte en política. Quizá sea cierto. En Quintana Roo, fue alcalde de Benito Juárez, cuya cabecera es Cancún. Antes de terminar el periodo, renunció para ser candidato a Senador cuyo sexenio tampoco terminó pues el PRI lo postuló como candidato a Gobernador.

Fuentes políticas serias, afirman que Villanueva se hizo al amparo de LUIS DONALDO COLOSIO MURRIETA desde los tiempos en que el sonorense dirigía el PRI. Esto debe de ser verdad, pues cuando siendo candidato Colosio a la Presidencia, en gira por el Sureste mexicano, en su discurso en Chetumal, le dio un espaldarazo a Villanueva, a quién llamó su “gran amigo”.

En esa gira iba el Coordinador General de la campaña, ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN. A ambos los vi juntos en el restaurant al que los periodistas fuimos convidados. Villanueva y Zedillo se abrazaron, se tomaron fotos y, verá usted las vueltas que da la vida, el Gobernador quintanarroense, se mostró huraño ante Zedillo, que se inclinó para aparecer en la fotografía. Seis años después, Mario Villanueva pagaría muy caro sus desplantes y desaires al gris coordinador de campaña de 1994.

Yo no sabría decir si Mario Villanueva es inocente de los delitos que en Estados Unidos y en México le imputaron. Lo que sí sé es que la soberbia le ganó estando en el poder y no midió las consecuencias que su actitud prepotente le podría acarrear andando el tiempo.

Trató de imponer, para sucederlo, al Senador JORGE POLANCO ZAPATA, que había sido su Secretario de Gobierno. Desde el CEN del PRI, le dijeron que no.

Finalmente, y para evitar que la candidata fuera ADDY JOAQUÍN COLDWELL, perteneciente a una familia de caciques del PRI, Villanueva prefirió apoyar a JOAQUÍN HENDRICKS DÍAZ, con quién estaba en muy malos términos, no obstante que estaba en su gabinete.

Zedillo no se la habría de perdonar.

Dos días antes de tomar la protesta el que vendría a sucederlo, Villanueva desapareció.

Uno de sus padrinos, el Gobernador de Yucatán, VÍCTOR CERVERA PACHECO, considerado el cacique del Sureste mexicano, lo protegió en su Estado. Le acondicionaron una bodega para que allí se escondiera. En ese lugar permaneció más de un año. Un día un tal IRVING TRIGO, se presentó como personero para llegar a un acuerdo con el Gobierno. La desesperación hizo que Villanueva perdiera su afamada desconfianza política. Acompañó a Irving en la camioneta de quien había sido su Jefe de Seguridad y en Quintana Roo fueron aprehendidos el expolicía y el exgobernador. Irving Trigo desapareció. Con el tiempo, se sabría que pertenecía a una célula de la DEA a quién habían infiltrado en el entorno de Villanueva.

Hoy, Mario Villanueva Madrid, dice que “ya lo pasado, pasado”, no pierde el tiempo hablando de ello-. Solo quiere respirar aire fresco, aire libre. De lo demás, sostiene, el tiempo lo dirá.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡Y AGÁRRATE, GENOVEVA, QUÉ VAMOS A GALOPAR! Cajeme está ardiendo. Y no lo digo por los 42 grados centígrados que el meteorólogo matutino pronosticó para este municipio…

Lo digo por los muertos que se acumulan día con día, por los de la pandemia, por los del crimen organizado, y también por aquellos que mueren en forma accidental…

Nos está lloviendo tupido en Cajeme. Y esto, caro lector, no tiene vuelta de hoja…

Déjeme decirlo: particularmente a mí me duelen las vidas que se pierden, sin importar cómo suceden esas tragedias, sin ponerme a indagar a que se dedicaban las víctimas…

Ayer, por ejemplo, fue asesinado de varias puñaladas el director del Portal Prioridad Máxima, JOSÉ LUIS CASTILLO, a quién en alguna ocasión saludé en las instalaciones de la Asociación de Periodistas del Valle del Yaqui…

No conozco los detalles de su muerte. Tampoco está en mi interés conocerlos. Solo sé que José Luis era una persona humilde que se ganaba la vida trabajando en este tan incomprendido oficio…

¡Descanse en paz!…

OTRA MUY TRISTE NOTICIA, llegó a mi celular en las primeras horas de ayer. En principio, no se tenían los datos de quién más tarde fue identificada como ALMA AGUILAR DOMÍNGUEZ… Fue una notable reportera que incursionó en la sección cultural, después en tareas reporteriles diversas y lo último que yo sabía de ella, es que laboraba en un medio escrito de Ciudad Obregón…

Ayer mismo, RITA VERÓNICA QUINTERO y ANGÉLICA GUTIÉRREZ, ambas piezas importantes en la desaparecida estación de radio TRIBUNA RADIO, evocaban las visitas que ALMA AGUILAR, les hacía con cierta regularidad…

Yo lamento mucho su partida y desde este espacio periodístico, envío mi solidaridad y mis condolencias, a sus familiares y amigos…

¡Descanse en paz!…

¡OH, LA LÁ! NO ES POR NADA, SEÑOR MÍO, pero resulta que ayer el exalcalde de Cajeme, FAUSTINO FÉLIX CHÁVEZ, estuvo muy en el ánimo de los cibernautas luego de que subiera al chat del Grupo Amigos de Cajeme, un texto que arrancó carcajadas…

Verá usted: todos sabemos que el Dr. y Senador JOSÉ RAMÓN ENRÍQUEZ HERRERA, renunció a su militancia en Movimiento Ciudadano, el partido por el cual pudo obtener un escaño senatorial, para adherirse a Morena, casualmente el partido dominante en México, o sea, el partido del Presidente de la República…

También sabemos, que Morena necesita un voto para hacerse del control del senado y, bueno, el Dr. Enríquez, platicó con RICARDO MONREAL—según el propio zacatecano—, y, al ser cuestionado en una entrevista, dijo que habían hablado él y Enríquez y que quedó convencido que el doctor es “un hombre de decisiones”…

Y aquí es donde el Tino echó su cuarto a espadas: “Claro que Enríquez es un hombre de decisiones, toma una decisión cada año para cambiar de partido”…

Es todo.

Le abrazo.

[email protected]