COMO PERIODISTA, LO DIGO: ES UNA RELIQUIA que debe guardarse y mantenerse en buen estado. Creo que por estas características es que mi amigo, cuando me avisó por teléfono que los dos libros ya venían en camino, uno como obsequio, el otro prestado, se sintió obligado a darme una explicación:

–No me mal interpretes, es que lo necesito para consulta. No hay un solo ejemplar en las librerías.

Leí algunos capítulos del libro “¿Maté yo a Carlos Denegri?”. Escrito por una de las hijas de LINDA DENEGRI, la viuda, de su primer matrimonio, y en algunos capítulos por ella misma, Linda recrea la vida de infierno que vivió con Denegri. Denegri, al decir de su viuda y supuesta asesina, era un psicópata. Cuando la empezó a seducir, en verdad ella se sintió deslumbrada. Él era el periodista más influyente de la época. Se le rendían gobernadores, líderes sindicales, secretarios de estado. Era políglota, endiabladamente culto, era hijo de un diplomático y había vivido en varios países de Europa.

Linda Denegri narra que su marido era la estrella en el periódico Excélsior, donde publicaba su columna Miscelánea, desde la cual exaltaba y destruía a cualquier político. Siempre traía una pistola fajada al cinto.

En el libro autobiográfico de LINDA DENEGRI, publicado en 1975 —hace 45 años— describe en un capítulo la vida que llevaba al lado de Carlos Denegri: “La tragedia ya estaba anunciada: una noche estando ebrio empezaron los insultos, estrujones y amenazas, Linda abrió la cómoda donde Denegri guardaba la pistola y la tomó para ponerla fuera de su alcance, pues temía que le cumpliera las amenazas en ese momento.

Carlos la amenazaba con el vaso de vino en su mano gritándole: “A dónde vas, hija de la…”. Ella trataba de cubrirse la cara con sus brazos para protegerse del impacto del vaso y en esa fracción de segundo se escuchó el estruendo de la detonación que acababa con la vida de Carlos Denegri que ni después de muerto dejaba de llevarse las ocho columnas”.

Denegri fue un personaje siniestro cuya amable sonrisa y cultura desbordante, lo hacía que sus interlocutores no desconfiaran de él. Era muy rico. Y con esa suntuosidad, sedujo a Linda. Según lo relata ella misma, el acoso o cortejo de Carlos, se incrementó cuando se supo que estaba divorciado.

El prestigiado ARMANDO FUENTES AGUIRRE, “Catón”, cita algún fragmento de libro, seguramente leído por él hace más de cuarenta años. Pero su relato de esta biografía, solo se refiere a un episodio desarrollado en su amada ciudad de Saltillo, capital de Coahuila.

Linda iba huyendo de su marido. Amigos de ella la alojaron en un rancho de su propiedad hasta que Denegri dio con ella. Fue a Saltillo y la convenció de regresar con él a la capital.

El comandante le habría dicho a Linda que por favor le hiciera caso a su marido para no poner en peligro a los saltillenses. Así de poderoso era.

En esta historia truculenta pero al mismo tiempo ejemplificante de lo que llegó a ser la corrupción y la impunidad en México, un papel destacado juega el diario Excélsior, considerado el más influyente del país hasta 1976, cuando JULIO SCHERER GARCÍA, fue expulsado de la dirección general en un golpe de poder orquestado en Palacio Nacional.

O sea, ordenado por LUIS ECHEVERRÍA.

Antes de Scherer, Excélsior era parte orgánica de la llamada mafia del poder. Denegri, publicaba tres columnas con diferentes nombres en el periódico. Él daba órdenes en el diario y el director, RODRIGO DE LLANO, le consentía todo.

Como periodista, como reportero, como columnista, como cronista, hay coincidencia en que fue el mejor. Pero como lo definiría JULIO SCHERER, muchos años después de su muerte: “Era el mejor reportero pero también el más vil”.

Curiosamente, Excélsior produjo a dos luminarios del periodismo mexicano, en diferentes tiempos.

De sus páginas emergió el más formidable de los periodistas de una época y, además unos años después de su muerte, floreció el nombre y la pluma del que muchos expertos afirman ha sido el más grande de los periodistas de todos los siglos.

El primero, Denegri: vil, psicópata, desalmado; el segundo, JULIO SCHERER, brillante reportero, de acrisolada honradez, de convicciones férreas, y siempre en busca de la verdad sin importar cuanto cueste encontrarla. Los dos salieron de Excélsior.

Denegri, terminó con un balazo en la cabeza, disparado por su propia esposa. Scherer, murió apaciblemente en la serenidad de su casa. Vivió muchos más años de los que hubiese vivido Denegri.

Este, terminó defenestrado por todos los que le odiaban; Scherer, por el contrario, fue reconocido hasta por sus enemigos.

Denegri no tenía más ideología que la del dinero, Scherer, tenía ideales, era hombre de izquierda y la única vez —se le conoce— en que algo que no era suyo le quemaba el alma, lo devolvió a quien se lo había mandado a su casa como un obsequio de amigos.

Era una camioneta Suburban, flamante, enviada a don Julio y familia por el profesor CARLOS HANK GONZÁLEZ. (Revelación hecha por Scherer en uno de sus libros).

Nada qué comparar.

Cuando Denegri fue asesinado, Scherer ya era director de Excélsior.

En uno de sus libros, revela que el abogado de Denegri, XAVIER OLEA MUÑOZ, solicitó que se publicara a plana entera “una oración fúnebre” donde se destacaran las virtudes del fallecido.

Scherer, concreto sin matices, contestó: “No se publica, Xavier”. “Pago por una plana”. “No”. “Pago, tengo derecho”. “No, Xavier”. El abogado, hizo un último intento:

–Vivió para su periódico.

–Fue inmenso. No cabrían sus reportajes en todo Excélsior. No había otro como él, Xavier, pero no se publica…”.

La historia contada por la viuda de Carlos Denegri y escrita por su hija ADELA IRIGOYEN, fue la de una mujer que vivió entre el lujo, los grandes regalos de maridos, además de viajes al extranjero, y los principios abarcados en el seno familiar.

Un poco parecida, esta historia, a la de la viuda de PABLO EMILIO ESCOBAR GAVIRIA.

Así las cosas.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ ¡POR LAS TRIPAS DE SATANÁS! Levantaron polvareda dos mensajes que subió a redes sociales el exsecretario de Turismo y heredero del expresidente MIGUEL DE LA MADRID, en los que, sin duda extemporáneamente, acusa al PRI, su partido de haber solapado a gobernadores corruptos, a los que dejaron hacer y deshacer…

Textual: “Una de las grandes fallas del PRIGobierno es que ni el PRI ni sus representantes legislativos funcionaron como control contra los excesos de algunos de sus gobernadores ni como instancia de reflexión ante el Poder Ejecutivo”…

Y este otro: “Pareciera que Morena tiene muchos vicios del viejo PRI. De continuar con esa actitud, la 4T corre el riesgo, no solo de no dar los resultados esperados, sino de una vida más corta de lo esperado”…

De la Madrid ha recibido un alud de críticas pero también de aplausos, pues ciertamente sus cuestionamientos son polémicos…

Él viene de ese “viejo PRI” que hoy critica. Su padre gobernó este país y no cambió nada y él, Enrique, se ha acomodado en todos los gobiernos…

Y POR ÚLTIMO, CARLOS ZATARÁIN, desde la Ciudad de México, me envía foto de la convocatoria a orar por la salud del obispo de Texcoco, JUAN MANUEL MANCILLA a quien le tratan un cáncer de huesos…

Serán dos oraciones, una a las 6:00 horas y la segunda por la tarde…

¡Larga vida para él!…

Es todo.

Le abrazo.

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