ATRAPO LA EMPATÍA DE MILES, QUIZÁ DE CIENTOS de miles de mexicanos. Incluso, aquellos que no comulgan con sus ideas. (Este sería mi caso).
El viento frío y límpido que sopla del Océano Pacífico, le revoloteaba el cabello. El clima era inapropiado para un hombre de casi 67 años. Parecía no importarle lo que le rodeaba y el riesgo cierto que implicaba para su salud.
Después de todo, a él lo protegen las estampas que le regalaron mujeres del sureste y, principalmente, el blindaje que le brinda su “Fuerza Moral”. Esa no contagia.
Tenía por interlocutor frente a la cámara, a un lugareño que se ufanaba de poseer 13 perros. “Y vienen más”, dijo, entre risas. “Una de las perritas está preñada”, agregó. –¿Y qué hace usted con los perros? —le preguntó el presidente de México mientras, a la distancia, los rayos solares se reflejaban en los abanicos eólicos que generan energía limpia.
–Los dono a familias que aman a los perros. Siempre cuido que así sea.
–¿Y por qué ama usted a los perros?
El lugareño, cuya vivienda AMLO señaló con su índice hacia lo alto, pareció respirar profundo y, con voz inapelable, con plena convicción, respondió: –Porque son más leales que los seres humanos.
De pronto, cuando resaltaba las bellezas de La Rumorosa, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR cambió el rumbo de su dedo índice, hacia “los molinos de viento”, es decir, hacia los generadores de energía limpia.
(Lo digo con absoluta sinceridad: me acababa de identificar con AMLO en un aspecto que para mí es definitorio de la bondad y nobleza de algunos seres humanos: el amor a los animales, y en particular a los perros. A usted se lo he dicho antes: yo amo a los animales. Y en mis 74 años cumplidos, no ha habido un solo espacio de tiempo sin la presencia de un perro o más. Los he llorado cuando han cumplido su ciclo de vida. Y los recuerdo a todos. Con sus nombres y sus imágenes vivas en mis recuerdos).
Veía yo al presidente enfundado en ropa de invierno desbordando de dicha en una de las partes más altas y ventosas de La Rumorosa, y me sentía empático con él en su compresión de la relación que existe entre perro y hombre.
Repito: y de pronto, cambió la dirección de su índice hacia los generadores de energía limpia-
No podía creerlo: había dado un viraje de 180 grados en su ánimo y su exposición de sentimientos. Ese rapto de ternura, se había transformado, nuevamente, en un señalamiento político e ideológico, en plena crisis sanitaria y económica, de cuyo retraso en el manejo de las prioridades, muchos le culpan a él.
De pronto, cual caballero andante, el noble hidalgo don Quijote de la Mancha, embestía contra los molinos de viento con lanza en ristre.
“Lástima que esta belleza de la Rumorosa esté siendo afectada por esos aparatos que dizque generan electricidad limpia, que por cierto no es pública, es privada y son negocios de los conservadores”, proclamó su sentencia.
“¡Plop!”, me pareció haber oído en la memoria de los inolvidables cómic de Walt Disney y sus sonidos dibujados con palabras que nunca podremos olvidar. Fue como despertar de una fantasía, de un sueño maravilloso que solo duró unos segundos. Tal vez un minuto.
Ayer mismo, en plática telefónica con ANTONIO ASTIAZARÁN GUTIÉRREZ, uno de los políticos que más esfuerzos ha desplegado en aras de crear energía limpia eólica en Sonora, abaratando los recibos de la luz de miles de hogares en distintas zonas del Estado, me comentaba que se sorprendió por lo que dijo el presidente AMLO en torno al Parque de Energía Eólica instalado en La Rumorosa.
–Es increíble que lo haya dicho.
–¿Qué cosa, Toño?
–Que el Parque Eólico de La Rumorosa es privado. Digo que es increíble porque él lo sabe bien, sabe que no es privado, que fue construido en el Gobierno Estatal de Guadalupe Osuna con recursos federales y estatales.
–¿A quiénes beneficia este parque?
–Fue un proyecto para abaratar el gasto por el alumbrado público de Mexicali.
–¡Ah, órale!
Así las cosas, caro lector. AMLO dijo en un video desde La Rumorosa, que el parque eólico que estaba señalando con su dedo índice, era una inversión privada hecha por conservadores. Pues sí, yo también me pregunto: ¿Cómo fue posible?
Así las cosas.
En fin.
DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ
DÉJEME DECIRLO: EL LIC. DANIEL TRELLES IRURETAGOYENA, tuvo la gentileza de enviarme copia de una carta que el entonces coronel LÁZARO CÁRDENAS DEL RÍO, le envió al secretario de Gobierno de Sonora, GILBERTO VALENZUELA, el mismo que años más tarde sería secretario de Gobernación con el presidente PLUTARCO ELÍAS CALLES…
Aquí, textual: “La Colorada, Sonora. 11 de septiembre de 1916. Señor Lic. Gilberto Valenzuela, Secretario de Gobierno. Hermosillo. Mi estimado Lic. Mucho estimaré a usted se sirva proporcionarle al teniente Godoy una orden para que le sean vendidas tres cajas de cerveza. “Como tenemos qué retirarnos de estos lugares rumbo a la Sierra deseo llevarlas para refrescarnos. Le anticipo las más cumplidas gracias, siéndome grato reiterarle mi aprecio. De usted. Atte. Amigo y S.S. Coronel Lázaro Cárdenas del Río. (Año 1916).”…
Eran los tiempos de la revolución, cuando los generales triunfantes se enfrentaban entre sí, pero que con todo, prevalecía el honor y el respeto por la palabra empeñada…
A propósito de Lázaro Cárdenas, hay un documento que describe cómo se conocieron don Lázaro y su padrino político (su padre putativo), y cómo surgieron las palabras “Chamaco”, para Cárdenas con apenas 20 años de edad, y “El Maestro”, para Plutarco Elías Calles, que andaba en los 38 años…
Es una historia digna de una novela griega, donde andando el tiempo el “hijo” destronó al padre y los expulsó del país…
Estos días de encierro—no pleno pero si radical— mueven a la lectura de nuestra historia y la escritura de aquello que el tráfago cotidiano no nos permite recrear…
Y HABLANDO DE OTRAS COSAS, ayer muy temprano llegó la llamada de un muy querido amigo mío, MARTÍN GÁNDARA CAMOU, el jerarca de los hoteles Gándara de Hermosillo y Guaymas, quien, como tantos otros empresarios, está resintiendo los efectos del golpe económico que algunos definen como “daño colateral” de la COVID-19…
Igualmente, la charla matutina con BULMARO PACHECO MORENO, entregado a la lectura y a escribir, lo que me lleva a recordar que mañana platicaremos usted y yo sobre las preguntas del huatabampense…
Y claro, con el maestro RODOLFO VÁZQUEZ, en cuya casa he tenido el gusto grande de compartir memorables veladas juntos con el precitado Bulmaro y GILBERTO DOMÍNGUEZ PARADA…
Es todo.
Le abrazo.