EN LA MAÑANERA DE AYER EL presidente AMLO hizo referencia a algunos episodios de principios del Siglo XX. Concretamente, de la Revolución Mexicana.

Previamente, desde la primera fila de reporteros, un personaje ampliamente conocido, la periodista y escritora ISABEL ARVIDE, le puso la bandeja de plata a López Obrador para que se sirviera a su pleno gusto.

Isabel, que ha escrito varios libros en primera persona donde ha narrado sus romances con generales y expresidente de la República —principalmente con LUIS ECHEVERRÍA— exhibió su erudición en cuestiones de historia revolucionaria. Le preguntó al presidente que por qué nunca se ha referido al asesinato del general FRANCISCO R. SERRANO, en un pueblo de Morelos.

Aquí es donde López Obrador se enfrascó en una relatoría de sucesos y de paso le dio un descontón al autoritarismo de PLUTARCO ELÍAS CALLES y ÁLVARO OBREGÓN SALIDO.

A partir de aquí recorrió algunos tramos del movimiento revolucionario y en algún momento narró que en una ocasión, meses después de la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968, CUAUHTÉMOC CÁRDENAS le contó que después de lo del 2 de octubre, el general MARCELINO GARCÍA BARRAGÁN, secretario de la Defensa Nacional, visitó al general LÁZARO CÁRDENAS, con quien estuvo platicando en su estudio de la planta alta de su casa.

Cuando García Barragán se retiró, Cuauhtémoc le preguntó a su padre qué habían platicado.

Y don Lázaro le explicó a su hijo que entre llantos, el general García Barragán le había confiado que él no había ordenado la masacre de Tlatelolco. Que lo había hecho el Estado Mayor Presidencial.

Yo conocía ya esta parte de la historia. Y esperé a que el mandatario continuara con la segunda parte.

Y lo hizo.

Habló de JULIO SCHERER GARCÍA, fundador y director de la revista Proceso, y a quien el general García Barragán distinguía con su aprecio.

En uno de sus libros el periodista narra que durante mucho tiempo le insistió al general que le contara lo que sabía de Tlatelolco. “No es el tiempo aún”, era la respuesta invariable.

Cuando murió el general, Scherer pensó que su hijo JAVIER GARCÍA PANIAGUA, le entregaría de inmediato los manuscritos de su progenitor. No fue así.

De hecho, él también le dio la misma respuesta de su padre: “No son los tiempos”.

Hasta que García Paniagua falleció y su hijo, JAVIER GARCÍA MORALES, le entregó los manuscritos de su abuelo. Le explicó a Scherer que su padre le encargó que le hiciera llegar los documentos.

Y entonces don Julio conoció, de puño y letra del general García Barragán, la otra cara de la luna de los acontecimientos del 2 de octubre que el presidente López Obrador solo contó por encimita.

No mencionó, por ejemplo, que fue el general LUIS GUTIÉRREZ OROPEZA. A la sazón jefe del Estado Mayor Presidencial, quien le confesó al secretario de la Defensa García Barragán, que por “instrucciones superiores” (del presidente GUSTAVO DÍAZ ORDAZ), había apostados sobre las azoteas de los edificios de Tlatelolco, a varios oficiales del EMP con sendos rifles automáticos para provocar la balacera que culminó en masacre.

“Los Halcones”, que así se hacían llamar los oficiales, dispararon contra los soldados, según los manuscritos, provocando que se desatara una verdadera masacre.

Los soldados, sus compañeros de uniforme, creyeron que era los que disparaban eran los líderes del movimiento estudiantil. Fue una confusión provocada por un hombre ciego de odio y de poder, el poblano Díaz Ordaz, a quien algunos todavía veneran.

A grandes rasgos, esta es la historia que Isabel Arvizu, no sé si de acuerdo con el equipo del presidente AMLO, provocó con sus preguntas. Como haya sido, me gustó esa parte de la mañanera de ayer.

Me cae que sí.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

ERAN LAS 03 HORAS DE LA MADRUGADA cuando el característico sonido del whatsapp de mi celular, me despertó. Era de RAÚL ACOSTA…

Lo abrí, sabiendo que de todos modos ya no volvería a dormirme en las horas que le quedaban a la noche. Cuando leí la palabra “Pixi”, acabé de despabilarme…

El encabezado de la nota del portal digital, era más que elocuente: ERNESTO RODRÍGUEZ, ‘El Pixi’, habría muerto junto con su compañera, al colisionar con su moto contra un semoviente a la altura de la Loma de Guamúchil…

Ambos murieron…

Llamé a Raúl, que fuera entrañable amigo de ‘El Pixi’, famoso en amplias regiones de Sonora, por el cochito al cajón cubano que nadie preparaba como él…

Era un enamorado de la aventura en motocicleta y recientemente había organizado un viaje a Alaska, que tuvo una duración de 30 días…

En casi todos los viajes, le acompañó su compañera MARGARITA RAMOS…

Los dos tenían afinidades muy concretas. Les gustaban las motos y los viajes distantes por zonas escarpadas y climas extremos….

Para algunos, es un gusto muy peligroso pero para los que aman el motociclismo, no hay nada más fascinante que montarse en una de esas máquinas y recorrer el mundo…

El ‘Pixi’ era uno de esos apasionados de vivir la vida al aire libre…

Fue impactante saber de esta tragedia…

¡Descansen —Ernesto y Margarita— en paz!…

Y CUANDO ESTOY APROXIMÁNDOME AL cierre de estos Rumbos, recibo otra infausta noticia: el deceso del empresario FERNANDO PÉREZ ÁLVAREZ, distribuidor de Nissan en Ciudad Obregón…

Yo le conocí de muchos años. De hecho, gracias a él y a su esposa MARGARITA OBREGÓN DE PÉREZ ÁLVAREZ, tuve la oportunidad de entrevistar a don PANCHO OBREGÓN TAPIA, meses antes de su fallecimiento…

Igualmente, me permitieron recorrer la casa paterna de la familia para conocer los objetos que fueron del General Obregón, abuelo de doña Margarita, que se refería a él como su “papá grande”…

Personalmente, tuve muchas conversaciones con Fernando y en algunos de los eventos de exhibición de su distribuidora automotriz, fui invitado a la comida que suele servirse en estos actos de información para quienes gustan de esa marca…

En ocasiones específicas, Fernando solía rememorar los años de su niñez, sus esfuerzos para triunfar en los negocios, algo que alcanzó y consolidó…

¡Descanse en paz!…

MIENTRAS TANTO, DAVID ANAYA COOLEY, secretario de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, es un hombre cuya mejor capacidad es la de operar la tecnología en beneficio de la aplicación de la ley y la justicia…

Yo no puedo, por más que me esfuerzo, verlo como un policía. Sabe, sin duda mejor que muchos, cómo lograr que la delincuencia baje sus niveles de activismo y de causar daños a la sociedad, aunque le falta más conectividad con los ciudadanos…

Esto no tiene vuelta de hoja…

¡OH LA LA! Ni hablar: CÉLIDA LÓPEZ, la alcaldesa de Hermosillo, estuvo verdaderamente inspirada durante la entrevista con CIRO GÓMEZ LEYVA, ayer en la mañana…

Fuerte, directa, fueron sus afirmaciones y sus respuestas. “¿Va usted a castigar a las empleadas del ayuntamiento que apoyen el paro?”…

“Por supuesto que no”, contestó, apaciblemente…

Pero no está de acuerdo con el paro y esto les gustó a los comunicadores del programa de Ciro… Así las cosas

Es todo.

Le abrazo.

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